Ciudad Juárez.- Su único anhelo era cruzar la frontera para poder tener un mejor futuro en Estados Unidos, pero al llegar a Ciudad Juárez, los traficantes de personas los secuestraron y los hicieron vivir los diez días más “inhumanos” de su vida, ejerciendo tortura física, sexual y emocional en su contra, mientras les exigían a sus familiares miles de dólares a cambio de su libertad.

Se trata de las 13 personas migrantes centroamericanas que fueron privadas de la libertad, atadas de pies y manos, amenazadas, golpeadas, quemadas en diversas partes del cuerpo y obligadas a tener relaciones sexuales entre ellas, por lo que la Fiscalía de Distrito Zona Norte logró obtener una sentencia histórica de 845 años y 10 meses de prisión, por los delitos de secuestro agravado y contra la salud, en contra de cuatro presuntos integrantes del grupo delictivo “La Empresa”.

De acuerdo con lo expuesto por la autoridad estatal durante el juicio, dos menores de edad, diez hombres adultos y dos mujeres, provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador, permanecieron privados de la libertad del 1 al 11 de junio de 2024 en una vivienda hasta que Diana Michell S. V., Lilia Estefani C. P., Jesús Tomás C. S. y Oswaldo P. M. fueron detenidos en flagrancia junto a dos adolescentes de entonces 16 y 17 años.

Se dijo que la tarde del 11 de junio de 2024 una de las víctimas logró escapar del domicilio ubicado en las calles Crisolito y Travertino, de la colonia Barrio Nuevo, ubicada al surponiente de la ciudad, y a unas cuadras de la vivienda pidió ayuda a la Policía Ministerial.

En el lugar fueron encontradas 12 personas privadas de la libertad, cuatro de las cuales presentaban diversas lesiones, ya que fueron quemadas en varias partes del cuerpo con cucharas calientes, e incluso una de las mujeres tuvo que ser sometida a dos cirugías de reconstrucción de senos.

Las cuatro personas sentenciadas y los dos adolescentes fueron detenidos por las autoridades luego de que las víctimas los identificaron como quienes las mantuvieron en cautiverio mientras las golpeaban con armas de fuego, tablas, bates de beisbol y otros objetos, además de que hacían videollamadas a sus familiares para exigirles 29 mil dólares a cambio de la libertad de cada una de ellas, por lo que lograron obtener a través de distintos depósitos hasta 350 mil pesos.

Según los relatos de las víctimas a las autoridades, durante los diez días que vivieron secuestradas fueron obligadas a tener relaciones sexuales entre ellas, e incluso obligaban a los hombres a besarse entre ellos.

“Fue horrible… una de las víctimas mujeres estuvo hospitalizada y le practicaron dos cirugías de reconstrucción de senos por las múltiples quemaduras (con las que fue torturada)”, relató personal de la Fiscalía.


Durante el operativo de detención, las autoridades encontraron también en la vivienda drogas, armas y un altar a la “Santa Muerte” junto a las víctimas, que permanecían atadas de pies y manos, algunas acostadas boca abajo y otras sentadas en sillas.

Las víctimas acudieron a la audiencia de prueba anticipada, pero después se fueron de la ciudad, en donde supuestamente algunas de ellas relataron a las autoridades estadounidenses lo que vivieron en esta frontera, por lo que ninguna regresó a su país de origen.

De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua, tras ser declarados penalmente responsables por el Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito Judicial Bravos que dictó el fallo condenatorio, en la audiencia de individualización de sanciones del juicio oral 119/2026, Diana Michell S. V., Lilia Estefani C. P., Jesús Tomás C. S. y Oswaldo P. M. fueron sentenciados a 845 años y 10 meses de prisión, los cuales deberán pasar cada uno en los Centros de Reinserción Social (Ceresos) femenil número 2 y varonil número 3 de esta frontera.

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