​ La incertidumbre que rodea la desaparición de Jaime Cano y Jerónimo Sánchez ha entrado en una etapa crítica. El hallazgo de fragmentos óseos y diversas evidencias en la zona conocida como Casita, sobre la carretera que conecta Parral con Guadalupe y Calvo, ha puesto a trabajar a contrarreloj a los laboratorios forenses para determinar si la búsqueda de ambos hombres está por llegar a su fin.

​​El fiscal de distrito zona sur, Guillermo Hinojos, confirmó que los restos fueron recuperados en días recientes durante un despliegue coordinado con la Comisión Estatal de Búsqueda.

Aunque la zona ha sido peinada minuciosamente, la naturaleza de los indicios encontrados obliga
a la cautela:

​"Estamos esperando los perfiles genéticos para descartar o confirmar si se trata de Jaime o de Jerónimo. Los indicios sugieren que los restos podrían pertenecer a dos individuos", explicó el funcionario.

​Hasta el momento, los peritos enfrentan el desafío de determinar la antigüedad de los restos, un proceso complejo que depende directamente de la exposición a la intemperie y las condiciones climáticas del terreno.

​El descubrimiento no fue accidental, dijo el Fiscal, fue el resultado de un robusto operativo interinstitucional efectuado el pasado 31 de marzo, donde participaron la Fiscalía de Distrito Zona Sur, la Unidad de Violaciones de Derechos Humanos y Desaparición Forzada, la Comisión Local de Búsqueda y binomios caninos y peritos de la Agencia Estatal de Investigación.

​Detalló que los puntos clave de la investigación se concentran en tres segmentos específicos de la carretera Parral-Guadalupe y Calvo: los kilómetros 34+100, 33+640 y 33+560. En estos puntos, además de los restos óseos, se localizaron objetos de "interés criminalístico" que ya forman parte de la carpeta de investigación.

​Para las familias de Cano y Sánchez, desaparecidos desde agosto del año pasado, la noticia mantiene abiertas las heridas de la ausencia, pero también la posibilidad de obtener respuestas. Por ahora, la Fiscalía, dijo Hinojos, mantiene abiertas diversas líneas de investigación, sin descartar ninguna hipótesis hasta que el laboratorio dicte la última palabra a través de la ciencia genética.