Cuauhtémoc, Chih.- La industria remolquera de la región de Cuauhtémoc enfrenta un panorama crítico tras la modificación en el cobro de aranceles al acero y aluminio por parte de Estados Unidos, situación que podría derivar en paros técnicos y una reducción significativa en la producción.

De acuerdo con Arturo Ollivier Melo, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en Cuauhtémoc, al menos 30 empresas del sector y alrededor de 3 mil trabajadores se verán afectados por estas medidas.

El líder empresarial explicó que desde el pasado 6 de abril entraron en vigor cambios en la forma de aplicar los aranceles, los cuales prácticamente se han triplicado, lo que ha provocado que los costos finales de los remolques se eleven para el mercado de Estados Unidos, su principal destino.

Detalló que anteriormente se aplicaba un arancel del 50 por ciento al acero y aluminio; sin embargo, con la nueva disposición se establecieron tres esquemas: 50 por ciento para acero, 25 por ciento para productos derivados y 10 por ciento para aquellos con contenido de acero estadounidense, calculados sobre el valor factura.

Esta situación ha encarecido considerablemente los remolques, ya que aunque el arancel debe ser cubierto por el importador, en la práctica este costo no está siendo absorbido por los clientes, sino por los productores de Cuauhtémoc, “lo que vuelve insostenible la operación”, dijo el líder empresarial.

Ante este escenario, las empresas podrían implementar un paro técnico o reducir al mínimo la producción durante al menos tres semanas, mientras buscan renegociar condiciones con sus clientes.

Durante este periodo, los trabajadores percibirán únicamente su salario base, sin acceso a los bonos de producción, lo que impactará directamente en sus ingresos.

La industria remolquera en Cuauhtémoc, integrada en su mayoría por empresarios menonitas, representa una fuente importante de empleo con salarios competitivos, por lo que la situación también tendría repercusiones en la economía local.

Finalmente, Ollivier Melo advirtió que, de no encontrarse una solución en el corto plazo, la disminución en la actividad podría prolongarse, generando una baja considerable en la producción y posibles ajustes en las plantillas laborales.