Cd. de México.- No tenía ni 30 años, y Alejandro Amenábar ya dirigía en inglés a Nicole Kidman en un thriller de terror sobrenatural producido por Tom Cruise. El set estaba en penumbras, iluminado apenas con velas, pero los ojos de Hollywood se posaban sobre el prometedor director.


"Era un niño adulto, o era un adulto niño. Esa película, evidentemente... el salto era cualitativo, porque pasaba a rodar con una estrella de Hollywood, en una lengua que no era la mía", recuerda ahora el ganador del Óscar en entrevista.


De novato, sin embargo, aquel Amenábar tenía poca cosa. Antes de Los Otros, a los 24 había entregado su ópera prima, Tesis, sobre la fascinación por la violencia, y un año después, Abre los Ojos, sobre la delgada línea entre la realidad y los sueños.


En España lo veían como un genio. Pero la industria estadounidense tiene su propia opinión y devora a muchos de su tipo. El hispano-chileno tuvo que hacer llevadera una producción con interferencias.


"La película no se hizo desde Hollywood, se planteó en España y sigue siendo una producción española. Pero teníamos reuniones con Tom Cruise, con Harvey Weinstein, Bob Weinstein y, por supuesto, Nicole Kidman.


"Estaba entre gente muy poderosa y muy brillante de Hollywood. Y, a la vez, yo debía defender a mi niña, a capa y espada. Los Otros era mi obsesión. Todo lo que pudiera ayudar a mi película, o no desvirtuarla, era bien recibido, y lo demás... era bastante pesado".


La aventura, a fin de cuentas, resultó un éxito. Recaudó 210 millones de dólares, arrasó en los premios Goya con 8 estatuillas y la crítica la llamó una de las películas de terror más inteligentes en años.


"Fue una historia donde lo único que tenía claro era la escena final", evoca Amenábar sobre cómo surgió.


Ahora, en conmemoración de sus primeros 25 años de vida vuelve a los cines mexicanos. A partir de este jueves estará en salas de Cinemex, en una restauración 4K.

Sin sustos fáciles

El personaje de Kidman es el corazón de esta historia, ubicada en una isla del Canal de la Mancha en 1945. Es Grace, quien con obsesivo control manda en una solitaria casona donde gruesas cortinas ocultan cualquier rayo de sol.


Está sola, pues su marido, se cree, cayó en la guerra. Su preocupación total son sus hijos, Anne (Alakina Mann) y Nicholas (James Bentley), enfermos y en extremo sensibles a la luz.


La familia comienza a ser acechada por invasores. La idea de fantasmas choca con la extrema fe católica de Grace. No obstante, parece claro que hay algo en la casa: el terror los sobrecoge.


No hay sustos fáciles en Los Otros. El cineasta construye la tensión con paciencia, ayudado por la inquietante atmósfera y una notable interpretación de Kidman, quien acentúa la fragilidad emocional de Grace.


"Los mecanismos del terror ocupan espacio de una película. Te garantizas impacto en el espectador con ellos, pero, a veces, eso va en detrimento del desarrollo de los personajes.


"Los Otros, que no tiene prácticamente sustos, es una película que permitía explorar ese personaje. Nicole fue fundamental, porque contribuyó activamente y, sobre todo, yo creo que le dio más luz".


El giro de Los Otros fue uno de los más impactantes de su epoca: Grace y sus hijos están muertos. Desesperada por la guerra, ella asfixió a los niños y luego se dio un tiro. Las presencias que perciben son sólo gente rehabitando el que fue su hogar.


"No sé es cómo sería recibida esta película hoy en día por nuevas generaciones, teniendo en cuenta que el cine y el nivel de atención han cambiado", dice Amenábar.


"Pero quiero pensar que tiene una suficiente carga, entre comillas, hipnótica, a cargo de los actores, para enganchar y atraer la atención del espectador".

¡Vuelve al thriller!

Tras incursiones a diversos géneros, Alejandro Amenábar adelanta que regresará a un thriller. Se siente, dice, con el mismo interés con el que encaró Los Otros.


"Ha sido un proceso muy laborioso. Llevo seis meses escribiendo, pero estoy muy satisfecho y espero estar rodando esta próxima primavera, tenerla lista para principios de 2028".