El comediante Chris Rock reveló este martes que su antigua adicción a la pornografía desempeñó un papel importante en la disolución de su matrimonio y en la posterior pausa de una década en su faceta como director de cine.

De acuerdo con TMZ, en declaraciones a la revista GQ para su edición "Hombres del Año", el actor de 61 años confesó que lleva cerca de seis años libre de este hábito, un cambio que, según él, le ayudó a recuperar el equilibrio tanto en su vida personal como profesional.

Rock, quien recientemente dirigió la comedia dramática Misty Green, reflexionó sobre el intervalo de 12 años entre su proyecto más reciente y su éxito de 2014, Top Five.
Atribuyó esta larga demora en su carrera a las secuelas de su divorcio en 2016 de Malaak Compton-Rock, con quien estuvo casado durante 20 años. El comediante señaló que la separación legal no solo requirió un proceso de recuperación emocional, sino que también lo obligó a volver a las giras de comedia en vivo para reconstruir sus finanzas.

"No fui un buen esposo", admitió Rock durante la entrevista, señalando específicamente su consumo de material pornográfico como un factor determinante.

Explicó que no se siente orgulloso de su comportamiento pasado, pero considera esa etapa como un periodo en el que tuvo que aprender los límites de su propio ego. El actor comparó su mentalidad de aquel entonces con la de un superhéroe que se convierte en un "imbécil" mientras pone a prueba sus recién descubiertos poderes.

"En todas las películas de Marvel, ya sea un hombre o una mujer, los personajes tienen que poner a prueba sus poderes", comentó Rock. "Se vuelven unos imbéciles... y luego se dan un trancazo al darse cuenta de que no son Dios". Añadió que, de manera similar, él puso a prueba sus propios límites durante su etapa de mayor fama y que, finalmente, las consecuencias de sus actos le dieron una lección de humildad.

El divorcio de Compton-Rock se formalizó en 2016; la ex pareja tiene dos hijas biológicas, Lola Simone, de 24 años, y Zahra, de 22. Rock señaló que "nadie tiene un divorcio exitoso", subrayando que, durante varios años, el proceso de reconstruir su vida tuvo prioridad sobre sus aspiraciones cinematográficas.

Su película más reciente, Misty Green, llega tras años dedicados a poner su vida en orden, un proceso que, según él, fue necesario para volver a crear una obra con sentido.