Thomas Markle, padre de Meghan Markle, quien está siendo investigado en relación con una colección de imágenes que presuntamente contienen abuso sexual infantil, fue trasladado a un centro de atención para personas con demencia, según medios como The Sun y Page Six.

De acuerdo con reportes, el papá de la Duquesa de Sussex padre fue ingresado el viernes pasado en una clínica especializada en el cuidado de la memoria en Florida.

Esto ha generado preocupación de que el FBI nunca pueda interrogar al padre de Meghan (con quien ella no mantiene relación), debido a las barreras legales que existen para interrogar a sospechosos que presentan problemas cognitivos y residen en centros de atención.

El hombre, de 82 años, fue denunciado ante la policía de Filipinas y el FBI el mes pasado por su hijo, Thomas Markle Jr., quien entregó una serie de imágenes, presuntamente relacionadas con abuso infantil, que encontró entre las pertenencias de su padre en la ciudad de Cebú.

Asimismo, el viernes, durante un operativo de la policía mexicana, se descubrió un segundo lote de material en una unidad de almacenamiento que, al parecer, el señor Markle había alquilado cerca de su antigua residencia en Rosarito, México.
Meghan quedó "profundamente angustiada" ante estas acusaciones, señalaron diversos medios británicos.

Revelaron que, hace siete años, recibió una carta —enviada a través de la Policía Metropolitana y el departamento de Protección a la Familia Real y Personalidades— que contenía "acusaciones inquietantes y perturbadoras" sobre su padre. Le aseguraron en aquel momento que los hechos estaban siendo investigados.

La Policía Metropolitana reconoció que nunca compartió los detalles con otros cuerpos de seguridad. Actualmente, la Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC, por sus siglas en inglés), está investigando la actuación de dicho cuerpo policial.

Según fuentes cercanas, la duquesa quiso "pronunciarse públicamente" inmediatamente después de leer la carta, pero la policía le aconsejó no hacerlo.

Meghan no mantiene relación con su padre desde los días previos a su boda en 2018, cuando se descubrió que él había orquestado fotografías con los paparazzi, tras lo cual sufrió un infarto.

Cuando el señor Markle, quien trabajó como director de iluminación en televisión, sufrió la amputación de una pierna en Filipinas el año pasado, pidió a la Duquesa que se pusiera en contacto con él, expresando que no quería morir estando distanciados.

En aquel momento, un portavoz de Meghan confirmó que ella se había "puesto en contacto con su padre". La semana pasada trascendió que, en esta última carta, Meghan escribió que sabía que él era un abusador y que jamás vería a sus nietos, el Príncipe Archie y la Princesa Lilibet.

Thomas Markle, quien regresó a Estados Unidos en mayo, ha admitido haber pagado por sexo en Filipinas, pero niega haber estado en posesión de material que contenga abusos contra menores.