El filme argentino Belén se alzó el sábado con el Premio Goya a mejor película iberoamericana en la reivindicativa 40 edición de los galardones de la Academia de Cine de España, que también reconocieron la trayectoria de la estadounidense Susan Sarandon.
"El mundo se ha convertido en una película de terror", dijo la directora argentina Dolores Fonzi al recibir el Goya por la cinta en la que retrata la historia real de una joven presa en la provincia de Tucumán tras haber sido acusada falsamente de un aborto ilegal.
"No caigan en la trampa: La ultraderecha vino a destruirlo todo. Yo vengo del futuro (...) de un país donde el presidente (Javier Milei) incluso puso en venta el agua", añadió.
Ante un auditorio que la recibió con una ovación en pie de dos minutos y con un pin con la frase "Free Palestine" ("Palestina libre"), uno de los complementos más utilizados de la noche, en la solapa de su vestido, Sarandon recurrió a las palabras del filósofo estadounidense Howard Zinn para lanzar un mensaje de esperanza.
"La historia de la humanidad no es solo una historia de crueldad, la historia humana es también de compasión, sacrificio, coraje y amabilidad. Aquello que elegimos destacar en esta compleja historia determinará nuestras vidas", afirmó la actriz, conocida por su activismo y que dijo sentirse "en medio del caos y la represión".
"Estos días en los que el mundo está dominado por la violencia y la crueldad, miro a mi alrededor y veo a vuestro presidente (Pedro Sánchez) y a muchos de estos artistas y siento que tienen la lucidez moral para ayudarme", concluyó Sarandon de 79 años, que ganó un Oscar por Dead Man Walking (Pena de muerte).
Antes de sus intervenciones, la gala ya había dado muestras de su habitual carácter reivindicativo, con menciones a las guerras en Gaza y Ucrania, a la represión y el encarcelamiento de mujeres en Irán o Afganistán y a la persecución a los migrantes en Estados Unidos.
Álvaro Cervantes hizo un alegato en contra del capacitismo al recoger el Goya a actor de reparto por Sorda, en la que interpreta a Héctor, que cría a una hija oyente junto a su esposa con discapacidad auditiva.
"Las personas sordas que he conocido en esta película me han hecho entender que la empatía no se puede basar solo en buenas intenciones, sino en revisar nuestros propios privilegios", afirmó, mientras un intérprete de lengua de signos traducía sus palabras.
Para Nagore Aramburu, que da vida a la madre superiora del convento donde se centra la trama de Los domingos, la del sábado fue una noche de primeras veces: se llevó el primer premio de la noche -el de mejor actriz de reparto-, que es también su primer Goya y en su primera nominación.
Tardes de Soledad, la producción en la que Albert Serra retrata la intimidad del torero peruano Andrés Roca Rey y de su cuadrilla, se alzó con el premio a mejor documental.
En el primer tramo de la ceremonia, Sirât se llevó dos de los 11 premios a los que optaba, incluyendo el de mejor música original, que recayó en Kanding Ray, quien dedicó el galardón a "todos los ravers del mundo, porque bailamos juntos y resistimos juntos".
La ceremonia de premiación, que regresaba a Barcelona 26 años después, comenzó con sus conductores, la cantante Rigoberta Bandini y el actor Luis Tosar, entrando al escenario del Auditori Fórum interpretando una modernizada versión del clásico "Hoy puede ser un gran día", de Joan Manuel Serrat.
Una de las curiosidades de la noche fue la presencia de Alexia Putellas, la primera futbolista y una de las pocas personas ajenas al mundo del cine, que han entregado un premio en los 40 años de los premios.