Casi medio siglo después de su publicación, I Robot (1977), segundo álbum de The Alan Parsons Project, le plantea a su autor preguntas distintas a las que acompañaron su grabación, ahora con la Inteligencia Artificial ya integrada a la creación musical.
"Quizá algunas canciones de I Robot pasaron de ser un hombre hablándole a una máquina a que, en el mundo de la IA, pudiera tratarse de una máquina hablándole a un hombre. Al pensarlo de nuevo, podría ser al revés", dijo Alan Parsons en entrevista virtual.
Ingeniero formado en Abbey Road antes de dedicarse a la producción y, después, a la música con The Alan Parsons Project, el británico no opone las herramientas digitales al equipo analógico, pues prefiere las primeras por la rapidez que le ofrecen en el estudio.
"La electrónica digital y el audio digital están mejorando constantemente, y los prefiero porque me permiten trabajar mucho más rápido de lo que podría si me quedara con el equipo analógico. Conforme se desarrolle, algún día veremos las grabaciones analógicas y diremos que, en realidad, no son mejores que lo que podemos lograr ahora", apuntó.
Con la IA, en cambio, traza una frontera, ya que separa las herramientas que acompañan la producción de la música que puede generar una máquina, y reconoce el talento y la creatividad del lado de quienes la componen e interpretan.
"Debemos aprender a separar la música creativa hecha con IA del talento real. El público que sabe discernir entenderá que el alma y la creatividad real vienen de los humanos, no de las máquinas. Mientras mantengamos vivo el escenario de conciertos, creo que podremos estar por encima de ello", compartió.
En su propio trabajo, dice, procura mantener esa distancia frente a la IA.
"Creo que hoy los jóvenes están saturados de música electrónica, y a veces hay una demanda de algo más orgánico. Nuestro material más antiguo era muy orgánico, muy real, muy humano, y trato de evitar la IA tanto como puedo".
Esa manera de hacer música responde a un método que nunca ha cambiado: componer por instinto, sin pensar en nada más.
"Nunca he sentido que estoy dirigiendo la música hacia una audiencia en particular o hacia una época determinada. El primer álbum pudo haber salido como el sexto, y el octavo como el tercero, porque la fecha de lanzamiento no le pone una marca de tiempo a la música. Sólo busco lo que se siente correcto en el momento; es la mejor manera de escribir canciones", señaló.
A México en octubre
Parsons retomará en el País las fechas que debió posponer a inicios de año por una lesión de espalda, que tardó más de lo previsto en sanar.
La gira, que celebra el 50 aniversario de Tales of Mystery and Imagination (1976), debut de The Alan Parsons Project, lleva por nombre The Show Must Go On, frase que para él trasciende el cliché y conecta con la historia del propio catálogo que viene a presentar.
"The Show Must Go On es un título apropiado porque, aunque es una expresión idiomática, también aplica a una de las canciones del segundo álbum de The Alan Parsons Project, 'Day After Day', de I Robot.
"Tocaremos canciones tanto del primer álbum como del segundo en la próxima gira, y tengo muchas ganas de volver a tocar en México", agregó.
Los conciertos serán el 16 de octubre en el Velódromo Olímpico de CDMX, el 21 de ese mes en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez de Querétaro y el 23 en la Arena Guadalajara.