Tras la salida de Nissan de la Planta de Manufactura en Cooperación de Aguascalientes (Compas) y el interés de automotrices chinas por adquirirla, especialistas apuntan a BYD como el probable ganador.
A mediados de 2025, Nissan anunció que en mayo de 2026 detendría las operaciones de la planta que administraba en alianza con Mercedes-Benz, como parte de una reestructuración financiera.
Posteriormente, medios como Reuters reportaron el 12 de febrero de 2026 que grupos automotrices mostraban interés por adquirir el inmueble, particularmente BYD y Geely, así como Chery y Great Wall Motors (GWM).
En enero de 2026, la presencia de automóviles importados representó 65.7 por ciento del total vendido en México, de los cuales 22.3 por ciento provenía de China, de acuerdo con datos de Grupo Financiero Base.
Marcas como BYD, GWM, Chery, Geely, Morris Garages (MG), JAC y Omoda han logrado acaparar el mercado mexicano con su portafolio de vehículos 100 por ciento eléctricos e híbridos.
Este auge de la electromovilidad ha provocado que dichas automotrices evalúen establecer plantas de producción en México, siempre que existan las condiciones económicas y políticas adecuadas.
El primero en manifestar interés fue BYD en 2024, cuando anunció su intención de construir una planta automotriz en México, estimando que generaría hasta 10 mil empleos directos.
Sin embargo, tras el regreso de Trump a la Casa Blanca y su política arancelaria antichina, los planes quedaron en pausa.
En noviembre de 2024, MG Motors expresó su intención de invertir mil 50 millones de dólares con el mismo propósito, aunque hasta la fecha la inversión no se ha concretado.
Por su parte, Geely llegó a México a finales de 2023 con su modelo Coolray, uno de los más exitosos de la marca. Solo en 2025 registró la venta de 22 mil 258 unidades, un crecimiento anual de 237.4 por ciento.
¿Quién es el favorito para quedarse con Compas?
En entrevista, Gilberto González Pérez, ingeniero y académico de la Universidad Panamericana (UP), explicó los desafíos que enfrentarían las automotrices si decidieran instalarse en Aguascalientes:
"El problema dependerá del modelo que se pretenda fabricar. Los costos de reconfiguración podrían ir de 400 a 600 millones de dólares, ya que habría que modificar líneas de ensamblaje, estaciones de soldadura, actualizar sistemas de pintura y adaptar las líneas de montaje."
Sobre la capacidad económica de las empresas, señaló que BYD tiene mayor respaldo financiero gracias a la venta de autos eléctricos, mientras que Geely cuenta con un portafolio más amplio debido a la adquisición de Volvo, lo que le da un perfil "menos chino" y políticamente más aceptable.
"BYD ya ha tenido problemas de regulación para instalarse en México, por lo que adquirir la planta le ayudaría a 'evadir' esas dificultades. Geely, en cambio, ha señalado que en 2 a 3 años podría acceder al mercado norteamericano y está negociando con Ford para ampliar su producción en Europa", añadió.
Los expertos coinciden en que las reglas de origen y el T-MEC serán los mayores retos:
"Se requiere un contenido regional de 75 por ciento. BYD negocia con proveedores mexicanos; Geely depende de cadenas chinas y europeas. Además, en la renegociación del T-MEC podría subir a 85 por ciento para ligeros y 70 por ciento para pesados, de no cumplirse pagarían aranceles hasta de 50 por ciento, afectando su competitividad en Norteamérica", explicó González Pérez.
En cuanto a la capacidad de la planta, de 230 mil unidades, sería más compatible con la tecnología 3.0 de BYD, mientras que Geely enfrentaría mayores costos porque su plataforma SIA no se ajusta a los lineamientos técnicos existentes.
Por su parte, Eric Ramírez, director de Urban Science, advirtió que mientras se renegocie el Tratado Comercial, ninguna automotriz china puede anunciar inversiones serias en México:
"Pueden decir que están evaluando, pero no habrá compromisos hasta tener mayor certeza sobre la renegociación del T-MEC y la apertura del mercado estadounidense."
Además, destacó que COMPAS, al ser un joint venture entre Nissan y Mercedes-Benz, requerirá negociaciones con ambas armadoras, lo que hace el proceso más complejo que en otras plantas como CIVAC.
Ante solicitudes de postura, tanto Geely como BYD declinaron hacer comentarios, al igual que la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).