La guerra que mantienen Estados Unidos, Israel e Irán en Medio Oriente ya suma diez días, y de alargarse el conflicto en semanas podría generar consecuencias severas en la economía mundial, con mayores incrementos en el dólar y el petróleo, así como inflación, pausas en inversiones y desempleo en esta región, explicaron economistas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
“Si el conflicto termina pronto, como lo ha planteado el Gobierno americano, entonces sólo estaremos observando episodios de volatilidad”, explicó el economista Isaac Sánchez, coordinador del Laboratorio de Economía de la UACJ.

Explicó que en un escenario corto los episodios de volatilidad se caracterizan fundamentalmente por alteraciones en los precios relativos. Esto particularmente se reflejaría en el tipo de cambio peso-dólar, como ya ha ocurrido los últimos días, con una paulatina apreciación de la moneda estadounidense debido a que ante la situación se busca un refugio seguro en activos como el dólar. “Esto quiere decir que se demanda una gran cantidad de dólares en el mercado, más que pesos, y gradualmente empieza la paridad a apreciarse en favor de los dólares. Ese es el primer síntoma de volatilidad que se puede observar”, agregó.
El segundo síntoma, indicó Sánchez, es un encarecimiento de un insumo estratégico, como es el petróleo. “Normalmente lo que ocurre por esa zona, en la zona en la que se ubica, que es proveedora de una quinta parte del petróleo que dispone todo el planeta, al darse los ataques a plantas para evitar que pueda circular libremente el petróleo” y evitar que llegue a los lugares donde se consume, particularmente los mayores demandantes en esa zona que son India, China y Japón, lo que va a tener repercusiones sobre estos segmentos y se traslada en términos de precios, señaló.
Estas variaciones al alza, que son normalmente generalizadas, no son inmediatas, sino que toman tiempo para que se reflejen en la economía. Siempre y cuando el escenario sea de corto plazo, externó.
En cambio, en un escenario de tensiones a largo plazo, “la inflación se vuelve persistente y algo realmente complejo y difícil de manejar para los bancos centrales del mundo, que son los responsables de esta tarea”, informó Sánchez.

Depende país de la importación de gasolinas
Si el conflicto persiste durante varias semanas o meses “se verá un escenario de inflación galopante en todo el planeta, particularmente en un país como México, que depende mucho de la importación de gasolinas. También observaríamos, por supuesto, una reducción. Ya de por sí esperábamos crecer poco a nivel mundial, poco en el caso mexicano, pues entonces tendríamos escenarios de crecimiento muy bajos o incluso negativos para algunos países si el conflicto se mantiene. El resultado de un bajo crecimiento sería la pérdida de empleos formales de la economía”, destacó.

Se fortalecería escenario negativo en Ciudad Juárez
El economista recordó que Ciudad Juárez está pasando por un escenario de poca creación, incluso de pérdida de empleo, por lo que este escenario negativo se fortalecería, dependiendo de la extensión del conflicto.
“Y, también un dato que se ha publicado recientemente es el de la informalidad laboral. Producto de un conflicto de larga escala, tendríamos también un escenario de tasas de informalidad laboral suficientemente altas”, destacó.
Respecto al dólar, “lo que esperaríamos es que gradualmente continuara apreciándose la moneda americana respecto al peso, esto en la medida que se profundice el conflicto”, informó.
Dijo que si el conflicto termina pronto se desvanece su efecto: “Si es sólo un escenario de volatilidad regresaríamos nuevamente al escenario que estábamos viviendo de una apreciación del peso mexicano”.
Ricardo Melgoza Ramos, profesor investigador de la UACJ, también explicó que “hay varias cosas que están ya ocurriendo y otras que posiblemente vayan a ocurrir en las próximas dos semanas, todo va a depender de cuánto dure el conflicto. Pero lo que sí inmediatamente subió fue el precio del petróleo. Había subido pero había sido un incremento marginal, 6 por ciento, 7 por ciento, pero a raíz de que Irán amenazó con bombardear todos los barcos petroleros que cruzaran el Estrecho de Ormuz, que es el que controla Irán, entonces los precios comenzaron a subir”.
Por el Estrecho de Ormuz pasa el 20 por ciento del petróleo del mundo y al reducirse la oferta crece a demanda, cae el petróleo disponible y aumenta el precio. Ese es el primer impacto, indicó.
“Esto nos lleva al punto central y medular de todo este conflicto. Al igual como pasó con Irak, que Estados Unidos decía que tenía bombas nucleares e invadió Irak y al final nos dimos cuenta que el propósito era controlar esas reservas de petróleo, pues parece que lo mismo está haciendo con Irán, porque si bien es cierto que hay más indicios por parte de Irán de que sí puede estar enriqueciendo uranio –de hecho se encontraron casi 460 kilos de uranio enriquecido–, eso le da argumentos a Estados Unidos para poder invadir. Sabemos que el trasfondo político, lo que quiere Estados Unidos es controlar las reservas de petróleo en el mundo. Ya tiene el control de las de Venezuela y ahora va por el Medio Oriente”, externó.
Todo esto tiene un impacto económico, indicó Melgoza, como ha ocurrido ya con el dólar, y por otro lado las bolsas de valores han reaccionado negativamente en Latinoamérica, Europa y el Medio Oriente, lo que significa un escenario posiblemente próximo al incremento de la inflación, que no se sabe si vaya a ralentizar la economía del mundo, como pasó durante la invasión de la dictadura rusa a Ucrania.
Posiblemente “los accionistas prevén que el conflicto no dure más allá de dos, tres, cuatro semanas, pero estaremos alertas a eso”, apuntó.
Para Melgoza Ramos, si el conflicto dura más de lo previsto por los accionistas de las bolsas de valores el precio del dólar se dispararía, lo que perjudicaría esta región porque el descenso del peso frente al dólar sería más inminente.
Recordó que desde 2023 ha habido un descenso en el rendimiento de la economía mexicana, y con este escenario el panorama sería más difícil.
“Si el conflicto se incrementa nos esperaría inflación, subirían los precios por todo el impacto que tiene el gas, el petróleo y sus derivados. El flujo de las mercancías se vería interrumpido, varias cadenas de suministro se verían truncas, y eso afectaría el comercio mundial y obviamente alteraría los precios, porque al escasearse todo comenzaría a subir. Ese sería el impacto que tendríamos si el conflicto se prolonga más allá de tres, cuatro semanas”, explicó.

Afectaciones a nivel local
A nivel local, a largo plazo tendría una afectación, aunque no se notaría de inmediato. “¿Cómo afecta ese tipo de conflictos? Que las inversiones que se habían planeado se ponen en espera hasta que no se encuentre un mecanismo para asegurar que realmente no va haber un conflicto, que las cadenas de suministro van a surtirse bien, que la estabilidad va a estar, que los pedidos se van a consolidar”, indicó.
Recordó que de 2024 a la fecha suman más de 67 mil empleados menos en la industria maquiladora en Juárez, algunos de los cuales han sido absorbidos por los sectores de servicios y comercio, pero advirtió que poco a poco también estas empresas se están saturando y obviamente, en consecuencia, como hay menos derrama económica de la maquiladora, algunas empresas de servicios y comercio van a empezar a presentar también despidos.
“Hay que recordar que Ciudad Juárez es de las ciudades con una inflación de las más altas, entonces, tendríamos un incremento del precio de cotizaciones del dólar y el peso, que también empujaría la inflación, porque muchos de los productos los importamos. Tendríamos un escenario que nos afectaría no en el corto plazo, en el mediano plazo, con los empleos, porque las inversiones se detendrían o se cancelarían. Ese sería el escenario para este próximo trimestre si el conflicto se prolongara más allá del mes de marzo”, advirtió Melgoza.

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