Al reducir a niveles históricamente bajos la inversión física y aumentar el endeudamiento para financiar gasto corriente, México rompió la 'regla de oro' en finanzas públicas, señaló México Evalúa.
En 2025, los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) ascendieron a 1.7 billones de pesos, mientras que la inversión física fue de 770 mil millones de pesos; esto significa que, por cada peso de deuda contratada, solo 45 centavos se destinaron a inversión.
Los 55 centavos restantes se fueron a financiar gasto corriente, incluidos los intereses de la deuda, pensiones, programas sociales o apoyos a empresas públicas como Pemex, exhibió México Evalúa en su estudio "Navegando las finanzas públicas de 2025: balance del primer año del sexenio", publicado hoy.
"Se trata de la proporción más baja en favor de la inversión desde 2009, cuando esta metodología es comparable. El deterioro es preocupante. Si la deuda no se traduce en activos productivos que impulsen el crecimiento, el País acumula obligaciones sin fortalecer su capacidad futura de pago.
"En otras palabras, aumenta la carga financiera sin expandir la base económica que debe sostenerla. Esto reduce el margen fiscal de las siguientes administraciones y eleva la probabilidad de ajustes vía mayores impuestos, menor gasto o ambos", advirtió México Evalúa en su análisis.
Resaltó que, además, esta tendencia coincide con un crecimiento acelerado del gasto en pensiones, un compromiso que de por sí ya es rígido, y con la contención o estancamiento del gasto en sectores clave para el desarrollo, como salud, Estado de derecho y cuidados.
El resultado, indicó, es una estructura presupuestaria cada vez más inflexible: más recursos destinados a obligaciones corrientes y menos a inversión estratégica.
"En conjunto, estos elementos apuntan al deterioro en la sostenibilidad de las finanzas públicas. No se trata solo del tamaño del déficit o de la deuda en un año determinado, sino de la calidad del gasto y de su capacidad para sostener el crecimiento en el tiempo. Atender este desequilibrio es indispensable para evitar que los costos del ajuste se acumulen y se trasladen al futuro", subrayó.
De acuerdo con México Evalúa, la Constitución establece que el endeudamiento debe orientarse a obras que generen ingresos para el futuro del País, un principio que se resume en la llamada "regla de oro" de las finanzas públicas, que es: la deuda debería financiar inversión y no gasto corriente.
El ajuste fiscal de 2025 descansó en dos decisiones que, si bien ayudaron a contener el déficit en el corto plazo, plantean riesgos relevantes hacia adelante: el recorte en la inversión pública y el deterioro de la "regla de oro" del endeudamiento.
"En conjunto, estos factores debilitan la sostenibilidad de las finanzas públicas, pues reducen la formación de capital productivo al tiempo que una mayor proporción de la deuda se destina a gasto corriente.
"Esta combinación implica que el País está acumulando obligaciones sin fortalecer, en la misma medida, su capacidad de crecimiento y generación de ingresos futuros", finalizó.