China fue el comprador de productos de América Latina y el Caribe que más rápido creció en los tres primeros meses de 2026, según reveló el martes un reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aunque Estados Unidos siguió siendo el principal mercado de la región.
El dominio de Estados Unidos se debió a sus vínculos comerciales con México y Centroamérica, mientras que China lidera gran parte de Sudamérica, según el reporte.
El valor de las exportaciones latinoamericanas a China se disparó un 25% en los tres primeros meses de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según el reporte, mientras que las destinadas al resto de Asia aumentaron un 24%, a la Unión Europea un 19% y a Estados Unidos un 14%.
"Estados Unidos fue el que más contribuyó al aumento total de las exportaciones de América Latina y el Caribe, mientras que China y el resto de Asia mostraron el mayor dinamismo", señaló el BID.
Los envíos de China a la región se dispararon 29%, mientras que las exportaciones de Estados Unidos registraron un aumento más moderado, del 4%; no obstante, esto elevó la cuota de Estados Unidos en las importaciones de la región a un récord cercano al 22%, mientras que la de China descendió ligeramente hasta el 9.6%.
En conjunto, las exportaciones de América Latina crecieron casi 16% en los tres primeros meses de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025, el doble del crecimiento anual del 8% registrado a lo largo de 2025, gracias al aumento de los volúmenes y los precios de los productos clave producidos en la región.
En Venezuela, las exportaciones totales cayeron 8.7% en los tres primeros meses de 2026, según el reporte, a pesar de que sus exportaciones a Estados Unidos registraron un ligero repunte después de que este país capturó al presidente Nicolás Maduro a principios de año e impusiera una supervisión significativa sobre el sector del crudo de este país miembro de la OPEP.
"La inestabilidad de las políticas comerciales mundiales y la proliferación de conflictos geopolíticos están generando un alto grado de incertidumbre", señaló el BID, añadiendo que esto supone "tanto riesgos como oportunidades para la región".