Ciudad de México.- El señor José lleva dos años sin poder caminar, pero eso no bastó para impedir que, a sus 76 años, disfrutara la experiencia mundialista acompañado por sus hijos.

Originaria de Guadalajara, la familia de Gerardo Reynoso se mudó a Atlanta en los 90 soñando con una mejor vida.

Él nació en la ciudad estadounidense en 1992, y su padre, José, le inculcó la afición por el futbol desde pequeño.

Este miércoles, Gerardo se encargó de llevar a su papá a su primer partido de una Copa del Mundo, el Marruecos vs. Haití, sin importar las limitaciones de estar en silla de ruedas debido a complicaciones de la enfermedad de la Polio que le diagnosticaron desde niño y que se ha ido agravando en los últimos meses.

"Trajimos a nuestro papá. Solo nos alcanzó para venir a este partido porque los boletos estaban muy caros. Pero queríamos que viviera la experiencia del Mundial", compartió a CANCHA Gerardo Reynoso.
Esa pasión que nació en Guadalajara, tuvo uno de sus clímax ayer en Atlanta y seguirá presente generación tras generación.