Al crecer como jugadora competitiva de fútbol, baloncesto y vóleibol, Lindsey Plass estaba familiarizada con pequeñas lesiones, dolores y molestias. Pero no fue hasta los 26 años, después de empezar a correr, cuando recibió el diagnóstico de síndrome de pinzamiento femoroacetabular (PFA), una afección común de la cadera que se desarrolla en la pubertad pero que puede no causar dolor hasta más tarde en la vida.
Como fisioterapeuta, Plass quería explorar todas las opciones de tratamiento, y se reunió con un cirujano que le recomendó una artroscopia de cadera. “Me dijo que no podría volver a correr maratones si no me sometía a la intervención”.
Sin embargo, Plass sabía que existía incertidumbre en torno a qué pacientes se beneficiaban de la cirugía. Tras consultar con un colega, decidió tomarse un tiempo sin correr y someterse a un programa de fisioterapia específico para fortalecer la cadera. Poco a poco se fue reincorporando al deporte, y finalmente volvió a correr maratones y triatlones para darle a su cuerpo algo de variedad.
La cirugía ortopédica ha revolucionado el tratamiento de muchas lesiones comunes y ofrece beneficios increíbles, que incluso cambian la vida. Pero a algunos expertos les preocupa que muchas cirugías populares se prescriban en exceso —e incluso sean ineficaces— cuando una simple fisioterapia podría ser en realidad la mejor solución.
“Una vez que se ha comprobado que una dolencia no es grave y necesita atención inmediata, su primera línea de actuación debería ser la fisioterapia”, dijo David Matusz, cirujano de columna de NY Orthopedics en Manhattan. “Funcionará en la mayoría de los casos”.
Decidir empezar con fisioterapia o con cirugía requiere un enfoque informado, y los pacientes deben estar armados con los datos adecuados para tomar la mejor decisión. He aquí lo que debe tener en cuenta si se enfrenta a este aprieto.
Decidir entre cirugía o fisioterapia
Según algunos expertos, durante décadas los proveedores de atención a la salud han optado por un enfoque de “cirugía primero”, en particular para las cirugías comunes de columna para aliviar el dolor de espalda, las reparaciones de menisco y ciertas cirugías de cadera.
“Este es el ‘encuéntralo, arréglalo’, o modelo biomédico, del dolor”, dijo Chris Johnson, fisioterapeuta de Seattle. Este modelo sugiere que el dolor es principalmente un fenómeno físico causado por un daño o disfunción de los tejidos, que puede identificarse y resolverse mediante una reparación quirúrgica.
Además, muchos proveedores tienen un incentivo financiero de las compañías de seguros para recomendar la cirugía. Unos 750.000 estadounidenses se someten cada año a un tratamiento quirúrgico por una simple rotura de menisco, con un costo acumulado de unos 3000 millones de dólares. Sin embargo, en 2017, un panel internacional desaconsejó el procedimiento.
“Nuestro sistema sanitario no siempre se centra en un enfoque proactivo como la fisioterapia”, dijo Johnson. “Si trabajas dentro de ese sistema, puede ser un reto”.
Es más, en Estados Unidos, las cirugías a veces se ofrecen a la población general antes de que hayan concluido los ensayos clínicos sobre ellas; a diferencia de los fármacos, las cirugías no están aprobadas ni reguladas por ninguna agencia estatal o federal. La investigación en Estados Unidos sobre la eficacia de la cirugía puede tardar una década o más en ponerse al día.
En algunos casos, la cirugía es la única opción, sobre todo en el caso de una lesión traumática y aguda que puede indicar una rotura total de ligamentos o tendones. “Digamos que estás esquiando, te caes y oyes o sientes un chasquido en la rodilla; ese será probablemente un caso para operar”, dijo Johnson. “Hay ocasiones en las que se necesita que un médico intervenga y opere de inmediato”.
En otros casos, un enfoque menos invasivo con fisioterapia puede conducir a resultados iguales, si acaso no mejores. Tomemos el caso de las roturas de menisco, lesiones de rodilla consideradas menores e increíblemente comunes. Cada vez hay más pruebas de que reparar quirúrgicamente un menisco desgarrado no ofrece más beneficios que la fisioterapia para ayudar a fortalecer los tejidos circundantes y favorecer la curación.
Además, la cirugía puede conducir a una aparición más rápida de la osteoartritis, así como aumentar el riesgo de otras afecciones propias de un quirófano, como las infecciones por estafilococos. En 2017, un panel internacional desaconsejó el procedimiento y se mostró a favor de la fisioterapia y otras intervenciones conservadoras, como modificaciones de la actividad y cambios en el estilo de vida.
Matusz atiende a unas cuantas decenas de pacientes en un día normal y envía a la mayoría a fisioterapia, en lugar de al quirófano. Dijo que esto representa un cambio en su enfoque a lo largo de los 18 años que lleva ejerciendo.
“A la gente le sorprende porque soy cirujano”, dijo. “Pero la mayoría de los pacientes que vemos mis compañeros y yo no necesitan una intervención quirúrgica. Necesitan fisioterapia”.
Cómo decidir qué enfoque es el adecuado para tí
Si tienes una lesión persistente o aguda, busca al especialista adecuado para tu dolencia y parte del cuerpo, y después reúne toda la información pertinente y las posibles opciones. Con tu profesional clínico, determina aspectos como si la articulación se dañó a causa de un acontecimiento traumático, o si el problema se deriva de cuestiones más crónicas, como desequilibrios de fuerza o cambios relacionados con la edad que se agravaron por un aumento de la actividad física.
Si estás pensando en operarte, acude con preguntas para tu médico: “Asegúrate de que entiendan tus objetivos, tus exigencias de vida y tus actividades”, dijo Johnson. “Averigua si tienes una lesión aislada, como un pequeño desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA), o una múltiple, como un par de ligamentos o también el menisco. En esos casos, la cirugía podría ser lo mejor”.
Antes de dar luz verde a la cirugía, tú y tu médico también deben tener en cuenta tu edad y nivel de actividad. Un jugador de fútbol de 20 años de la primera división con una rotura del LCA podría querer una reparación, por ejemplo, para poder volver al campo de juego al 100 por ciento o casi. Un corredor de 50 años, por otro lado, probablemente pueda evitarla, recuperando la estabilidad suficiente a través de la fisioterapia para permitirle volver a practicar su deporte, ya que es menos exigente para la rodilla.
No todos los tipos de lesión son iguales, dijo Allison Fillar, cirujana ortopédica de MedStar Health en Baltimore. Por ejemplo, una rotura de menisco o una rotura completa del LCA. En esos casos, es necesaria la cirugía. Pero con otros desgarros de menisco la fisioterapia por sí sola puede funcionar, dijo.
Si te inclinas por la fisioterapia, debes solicitar a tu médico o fisioterapeuta una serie completa de pruebas médicas, que incluyan evaluaciones funcionales de la articulación dañada y pruebas de fuerza, dijo Johnson. También podrían incluir pruebas de rendimiento con movimientos como saltos, elevaciones de pantorrilla, sentadillas, flexiones y más.
Si decides seguir con la fisioterapia, los distintos profesionales clínicos tendrán enfoques variados. “Lo que funciona para un paciente puede no funcionar para otro”, dijo Matusz. “A veces incluso haré que un paciente cambie de fisioterapeuta si no está obteniendo los resultados que desea antes de dar el paso de la cirugía”.
Desde el punto de vista de Matusz, aún si acabas en el quirófano, si primero probaste la fisioterapia, llevas ventaja por haberle dado una oportunidad de funcionar. “Cuando se llega a la cirugía, ya sea para la columna vertebral o para otra cosa, debería ser el último recurso”, dijo.