P: He oído que el estrógeno vaginal puede ayudar con los síntomas de la menopausia. ¿Debería usarlo?

Los productos de estrógeno vaginal pueden tratar síntomas como la sequedad, el dolor y las infecciones del tracto urinario, que son comunes en las mujeres posmenopáusicas y pueden comenzar en los años previos a tu último periodo menstrual.

Estos productos, que incluyen cremas, anillos y tabletas que se insertan en la vagina, han atraído cada vez más atención a medida que las pacientes, los médicos y los influentes toman los síntomas de la menopausia más en serio y muchos promueven los tratamientos hormonales.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) decidió el año pasado retirar un recuadro negro de advertencia de los productos de estrógeno, incluido el estrógeno vaginal. Esa advertencia, que alertaba sobre un mayor riesgo de cáncer y coágulos sanguíneos, había llevado a muchas mujeres a evitar estos tratamientos en el pasado.

En las pacientes adecuadas, el estrógeno vaginal puede hacer que la vagina esté más húmeda y sea más elástica, aliviar el dolor pélvico y reducir las infecciones del tracto urinario. Esto es lo que debes considerar.

¿Qué hace el estrógeno vaginal?

Los síntomas que trata el estrógeno vaginal se denominan síndrome genitourinario de la menopausia, o SGM, que es causado por la disminución de estrógeno que las mujeres experimentan de forma natural en la mediana edad. El estrógeno fomenta la humedad en todo el cuerpo, y los niveles más bajos hacen que el tejido vaginal se vuelva más seco y delgado.

Las relaciones sexuales pueden volverse dolorosas, al igual que el contacto mínimo con la vulva, incluso el de la ropa interior. Muchas mujeres presentan una necesidad de orinar más frecuente o urgente. La acidez vaginal y las bacterias beneficiosas disminuyen, lo que facilita el crecimiento de bacterias dañinas.

Aplicar estrógeno dentro de la vagina puede aliviar estos síntomas.

Incluso podría prevenir complicaciones de salud graves, porque reduce el riesgo de infecciones del tracto urinario, que pueden extenderse a los riñones. Un estudio reciente encontró que, cuando mujeres con infecciones urinarias recurrentes recibieron estrógeno vaginal, presentaron tasas más bajas de sepsis, hospitalización y muerte. (El estudio no demostró causalidad; una de sus autoras, Elise De, profesora de Urología, Obstetricia y Ginecología en el Albany Medical College, señaló que las pacientes que recibieron estrógeno de manera oportuna podrían haber tenido una mejor atención médica en general).

¿Quién debería usarlo?

Probablemente muchas más pacientes de las que lo hacen actualmente, dijeron los expertos.

“La gran mayoría de las mujeres estadounidenses reciben un tratamiento insuficiente” para el SGM, dijo Stephanie Faubion, directora del Centro para la Salud de la Mujer de la Clínica Mayo y directora médica de la Sociedad de la Menopausia. Con frecuencia, las pacientes no reciben un diagnóstico, dijo, o no se les ofrece la atención adecuada después de recibirlo.

Un estudio publicado el año pasado analizó a más de un millón de beneficiarias de Medicare y halló que, de aquellas con “un diagnóstico indicativo de SGM”, solo el 9 por ciento surtió una receta de estrógeno vaginal. Otro estudio halló que, entre más de 2,8 millones de pacientes con la afección, el 71 por ciento no recibió tratamiento.

Parte del problema es el acceso a la atención médica. Otro factor es que muchas mujeres no se dan cuenta de que lo que están experimentando es significativo.

Sameena Rahman, fundadora del GYN and Sexual Medicine Collective, un consultorio médico de atención personalizada en Chicago, dijo que a menudo las pacientes le decían que no tenían síntomas y luego expresaban dolor cuando las examinaba con suavidad la vulva y la vagina.

Muchos síntomas son sutiles: “¿Te levantas por la noche a orinar?”, preguntó Rachel Rubin, profesora clínica asistente de Urología en la Universidad de Georgetown. “¿Estás consciente de tus genitales cuando antes no lo estabas? Hay muchas personas que dicen: ‘Me pica, me arde, no puedo usar la misma ropa interior que usaba antes’”.

¿Es seguro?

Las decisiones sobre cualquier medicamento dependen de las circunstancias individuales. Sin embargo, los expertos dicen que el estrógeno vaginal es seguro para la gran mayoría de las mujeres.

Eso se debe a que, en las pequeñas dosis que se recetan comúnmente, se absorbe muy poco estrógeno en el torrente sanguíneo: en su mayor parte permanece en el tejido vaginal. Los efectos secundarios, si es que llegan a ocurrir, son por lo general menores: irritación de la piel o, cuando comienza el tratamiento, infecciones por hongos.

Aunque algunas formas de estrógeno sistémico se asocian con un pequeño aumento en el riesgo de coágulos sanguíneos, el estrógeno vaginal no, dijeron varios expertos, y señalaron que incluso las personas con un alto riesgo de coágulos —a quienes probablemente no se les recetarían píldoras hormonales para los sofocos— pueden usar de manera segura las formulaciones vaginales.

Las pacientes que se someten a tratamiento para cánceres sensibles a los estrógenos podrían no ser buenas candidatas para el estrógeno vaginal, pero la mayoría de las personas que han completado el tratamiento pueden usarlo, dijo Kathryn Marko, profesora asociada de Obstetricia y Ginecología en la Universidad George Washington. Es posible que solo se les recete una tableta o un anillo, en lugar de una crema, para controlar la dosis con precisión.

¿Debería usarlo si no tengo síntomas?

Los expertos dijeron que no estaban al tanto de ninguna investigación sobre si el estrógeno vaginal era útil de manera preventiva en pacientes sin síntomas. Responder a esa pregunta requeriría ensayos clínicos aleatorizados y controlados, porque una paciente que empieza a usarlo y nunca desarrolla síntomas podría no haberlos desarrollado de todas formas.

Pero puede haber beneficios al comenzar ante los primeros signos leves de un problema.

Sarah Cigna, profesora asociada de Obstetricia y Ginecología y directora del servicio de salud sexual en la Universidad George Washington, dijo que recomendaba el estrógeno vaginal cuando veía cambios en el tejido vaginal durante un examen físico, “para evitar llegar al punto de disfunción”.

“No ejerzo con un estilo que espera a que las personas tengan dolor cuando ya veo lo que está sucediendo”, dijo Cigna.