Es interesante como actualmente, ante la gran cantidad de información que existe y las posibilidades que tenemos para obtenerla, así como herramientas y medios para hacernos de ella, podemos tener la capacidad para sentir empatía por otros, ya sea directamente con nuestros cercanos, conocidos o incluso totalmente ajenos.
Con preocupación he visto durante los últimos días un gráfica sobre los suicidios en nuestro estado, y no es noticia que Chihuahua se encuentra en al lamentable y vergonzoso primer lugar a nivel nacional desde hace ya varios años, unos 15 o 20 aproximadamente, en que este fenómeno llegó a nuestra entidad para quedarse y que refleja con seriedad un problema profundo que va más allá de las condiciones socioeconómicas.
Y surge la pregunta incomoda, ¿por qué Chihuahua?, siendo un estado con una población muy menor en cantidad y porcentaje a otros estados, incluso estados donde la narrativa oficial del conservadurismo y regionalismo, aseguran que son entidades donde la calidad de vida es “inferior” a lo que se cree que aquí se vive, en una realidad alterna o una burbuja de nuestra individualidad, porque estados con PIB mucho más bajo y con condiciones más desfavorables, no se diga, con una mucho mayor población que nosotros, se encuentran hasta el final de esta negra lista de los suicidios.
Más interesante resulta encontrar que de acuerdo al Índice Mundial de Felicidad, México se encuentra en el lugar número 12, un dato que para la oposición fatalista, resulta inaceptable, pero pues, esa es la opinión de ellos, el índice lleva una larga trayectoria realizando este trabajo a nivel internacional, lo que destaca que en nuestro país, independientemente de los problemas que nos atañen, la mayoría de la población tiene una percepción buena de las condiciones de vida, de la forma en que vemos nuestra vida pero también de lo que creemos sobre la felicidad.
Resulta aún más interesante, que este número 12 se empareja con la lista de potencias económicas a nivel internacional, donde México ocupado también este lugar, sin embargo se debe insistir que una cosa no es relativa a la otra, porque la percepción de felicidad en nuestro país tiene un origen más enraizado en nuestra cultura, entonces, volvemos a preguntarnos, ¿por qué un estado con una población relativamente pequeña en comparación a otras entidades, mantenemos el primer lugar en suicidios?
Una de las principales responsabilidades de los gobiernos y sus autoridades para con sus gobernados, es, trabajar por la felicidad del pueblo, y no se trata de condiciones exclusivamente económicas, hay algo más adentro que debe trabajarse, posiblemente la idea de lo que queremos para nosotros y para los demás, garantizar el sustento diario y mantener un nivel adquisitivo puede sonar a “felicidad”, sin embargo la vida es más que poder obtener cosas materiales, es aquí cuando se cuestionan los motivos de este triste fenómeno en Chihuahua.
Es un tema que los gobiernos del PRI y del PAN han abandonado, y que necesariamente debería ser casi una prioridad, porque tampoco se trata únicamente de salud mental, en el fondo hay algo más, tal vez en Chihuahua hemos olvidado que la felicidad es un derecho que tenemos como humanos, y la ausencia de algo, lleva a muchas personas, entre ellas, muchos menores de edad tristemente, a optar por apagar la luz. Mientras las autoridades no actúen ante este fenómeno gris, nosotros en lo individual podemos cambiar una decisión oscura. Agradecer al despertar lo que tenemos, pero también por lo que luchamos, agradecer a nuestras parejas, familias, amigos, conocidos e incluso a los desconocidos, agradecer y sonreír, porque tal vez una sonrisa puede cambiar el día de alguien más, y ¿por qué no?, una vida.
Opinión
Sábado 26 Sep 2026, 06:30
El triste primer lugar
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Hugo González Muñiz