Ciudad de México –El joven Terebinto se casó. En la noche de bodas su novia Camalina lo llevó al culmen de la pasión sensual. Le prodigó inéditas caricias que él jamás imaginó ni en sus más febriles fantasías; puso en práctica exóticas posturas no registradas por el Kama Sutra ni por "The joy of sex"; le brindó placeres de lascivia que sólo las más expertas cortesanas o las más sabias hetairas, odaliscas o huríes habrían podido proporcionar. No obstante, eso, al terminar aquel deleitoso acto Terebinto le presentó una queja a Camalina: "No eras señorita". Le preguntó ella: "¿Te gustó lo que te hice?". "Mucho" -admitió el novio. Le dijo Camalina: "¿Y crees que todo eso lo aprendí en modo virtual, o en un curso por correspondencia?". "¡Joder! -exclamó lleno de enojo el hombre de la Edad de Piedra dirigiéndose a su mujer-. ¿Ahora que maté mi primer mamut me sales con la novedad de que eres vegetariana?". En el gallinero doña Holofernes pisó inadvertidamente los huevos que había puesto una gallina. Ante la estupefacción de la granjera la gallinácea habló. Le dijo hecha una furia; "¿Por qué no se fija por dónde va? ¿Qué le parecería que yo le rompiera los de su marido?". (Nota aclaratoria. Los animales sólo hablan en las fábulas y en algunas tribunas políticas). Don Juanito de la Peña, apodado con cariño "El toca" porque a todos les decía tocayo, era profesor de Química en el glorioso Ateneo Fuente, honra y prez de mi ciudad, Saltillo. Una mañana estaba haciendo un experimento ante sus estudiantes. Les anunció, solemne: "Mezclaré el contenido de esta probeta con el de esta otra, y resultará un líquido blanco". Lo hizo, y salió un líquido más negro que el carbón, el ébano o el azabache. No se inmutó el Toca. Completó: "Blanco. negruzco". Negruzca también está hoy por hoy la Casa Blanca, por el veto abiertamente anticonstitucional- impuesto por Trump a varias televisoras que han asumido ante él una actitud crítica, y a las cuales ha prohibido la entrada a esa residencia que no es de él, sino de la nación. En su vesánica arrogancia -¡bófonos!- el simiesco mandatario yanqui ha llegado al risible extremo de crear su propio canal televisivo, bautizado con su nombre, a fin de enfrentar el boicot que otros medios han decretado contra él como protesta por su torpe acción. Los dictadores pretenden ser los únicos que dictan. El que tiene la propaganda manda. Esta última frase no es de Goebbels: pertenece a mi humilde autoría. Cuidemos nosotros la libertad de expresión que a pesar de todos los pesares prevalece todavía en México. Si alguna vez la perdemos estaremos perdidos, (¡Bófonos!). El agente de viajes le indicó al cliente: "En los términos de sus posibilidades económicas puedo ofrecerle un viaje por el Mar Caribe, a condición de que esté usted dispuesto a remar". No hago ofensa a la buena educación ni a la cristiana caridad si digo que doña Uglicia era fea con efe de foco fundido, como suele decirse. "No es que seas fea -la consolaban sus amigas-. Lo que pasa es que naciste en el planeta equivocado". Un malhadado día su esposo desapareció. Doña Uglicia acudió a la policía. Se pudo escuchar lo que después de breve diálogo les dijo a los gendarmes: "No me importa que ustedes piensen que mi marido tuvo razón en desaparecer. Búsquenlo". En una mesa del Bar Ahúnda un parroquiano les comentó a sus compañeros: "Mi hermano decidió casarse. Parece que ya está cansado de tanto hacer el amor". (Cierto joven acudió a la consulta de un médico. Le dijo que se sentía exánime, exhausto y agotado a causa de tanto hacer el sexo. Le sugirió el facultativo: "Cásese. Así lo irá dejando poco a poco"). FIN.
MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche, me dijo ayer unas palabras que me desconcertaron:
-Soy un creyente a medias.
Sé bien que mi amigo afirma para que yo pregunte. Así, le hice la pregunta obligada:
-¿Por qué?
Me contestó:
-¿Recuerdas la oración que se les decía a los difuntos? "Dale, Señor, el descanso eterno, y luzca para él la eterna luz". Pues bien: yo creo en el descanso eterno, pero no en la eterna luz. Supongo que un índice de credibilidad del 50 por ciento no está mal.
Yo ya me había tomado tres copas -o cuatro, a lo mejor-, de modo que me atreví a responderle:
-De ninguna manera está mal ese promedio. Yo a ti siempre te creo el 50 por ciento de lo que me dices.
¡Hasta mañana!...
MANGANITAS
Por AFA.
". Trump tendrá su propio canal de televisión.".
De mentecato se pasa.
El gorila anda muy mal.
No van a ver el canal
ni siquiera en su casa.