“¡Mexicanos!
¡Vivan los héroes que nos dieron patria!
¡Vivan los héroes que nos dieron libertad!
¡Viva Hidalgo!
¡Viva Morelos!
¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!
¡Viva Allende!
¡Viva Aldama!
¡Viva Guerrero!
¡Viva la Independencia Nacional!
¡Viva México!, ¡Viva México!, ¡Viva México!”
Así tal cual es como debe hacerse la arenga durante la ceremonia que se celebra cada año, la noche del 15 de septiembre, tanto en Palacio Nacional, los palacios o sedes de los gobiernos estatales, las presidencias municipales y/o alcaldías de la Ciudad de México.
Hasta el universo se rige por leyes o no funcionaría.
Existen en nuestro país, una serie de normas en las que se establecen los protocolos oficiales. Por si no lo saben los gobernantes, hay una Ley Sobre el Uso del Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.
El orden de las cosas debe seguirse, como está marcado; no solo por usos y costumbres, sino por mero cumplimiento a la normativa vigente. Supone toda una ceremonia solemne para la entrega del lábaro patrio, por parte de las fuerzas armadas, a la máxima autoridad (ya sea la Presidenta de la República, las o los gobernadores de los estados y las o los alcaldes de los municipios). Luego salen hacia la plaza o balcón, para realizar la arenga correspondiente, tal como se describe al inicio de este documento; para posteriormente hacer tañer las campanas. En ese orden y sin andar inventando nada.
Aunque cada gobernante quiera darle su toque personal, o pretendan aprovechar la ocasión para disertar sobre algún posicionamiento de índole político, sean afines al régimen oficialista o sean de oposición, existe una normativa y un procedimiento a seguir.
Pudimos ver en redes sociales, por ejemplo a Grecia Quiroz, dando un emotivo discurso, al cual podemos aplaudirle por lo certero de sus palabras y lo significativo de qué precisamente hace un año en una ceremonia similar, a su esposo, le fue arrebatada la vida de una manera atroz. Tenemos por otro lado a Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de la Cuauhtémoc en la Ciudad de México, quien se pronuncia como opositora al régimen morenista que ha destruido este país. Aún cuando estemos de acuerdo con sus palabras, o que nos emocionen y entusiasmen, hay otros actos públicos en los que podrían expresarse.
Por otro lado, están también algunos alcaldes que en su afán de pronunciar el grito de Independencia con la mayor “enjundia” posible, al final de cuentas, hacen el ridículo, ya que no tienen una modulación adecuada de la voz (entiéndase, se les salen lo que llamamos coloquialmente “unos gallos”); que provocan risas y de lo cual se hacen burlas que luego se hacen virales en las redes sociales. Y no falta tampoco, el que anda ebrio, el que menciona a otros héroes que no son independentistas, que les cambian los nombres a los que sí son. Estos últimos, por lo regular son estúpidos e ignorantes “cuatroteístas”.
No podemos permitir que cada quien, -con afán protagónico-, o sintiéndose los grandes artistas o celebridades del momento, estén modificando, los procesos que deben seguirse al pie de la letra, ya que para eso nos hemos dado reglas, nos hemos dado normas que cumplir y que sin embargo, aprovechan los actores políticos para su lucimiento personal en este tipo de actos masivos en los que lo importante es la conmemoración de hechos históricos, como lo fue el inicio de la guerra de Independencia que nos dio patria, libertad y soberanía.
Ya es momento, de cumplir la ley. Momento de apegarse a los procesos solemnes.
Ya es momento…