Un pueblo ignorante, es
más fácil de manipular…
Se veía venir, se esperaba como desenlace lógico y lamentablemente sucedió: México tiene una caída histórica y un profundo rezago educativo al darse a conocer los resultados de la prueba Pisa 2025 donde los estudiantes mexicanos resultaron con niveles mínimos en matemáticas, lectura y ciencias con el agregado de que ningún estudiante mexicano alcanzó un rendimiento sobresaliente; sólo el 0.5 por ciento llegó a niveles de excelencia en alguna de las áreas.
El tesoro más importante en las familias mexicanas es el patrimonio que se deja a los hijos y no es propiamente lo material, sino la educación como herramienta para enfrentar la vida. Desde los más modestos hasta los que pueden pagar instrucción privada, la educación y preparación profesional constituyen el mejor legado. Ese legado se le está negando a estas generaciones.
Recordemos tres momentos para ver cómo hemos arribado a esta situación:
En octubre de 2021, en una de las mañaneras del expresidente López Obrador, se lanzó contra los aspiracionistas, calificando asi los mexicanos interesados en estudiar más, en triunfar y tener una profesión porque eso era individualista y clasemediero. El otro pecado para él y que lo trataba con burla era a los que iban a estudiar al extranjero.
Fue muy duro en su expresión de que los que estudian en el extranjero como en Harvard “solo sirve para que aprendan a robar”, con algo contradictorio e incongruente porque los hijos de un número importante de integrantes del gabinete, sus hijos estudiaron o siguen todavía estudiando en el extranjero. Tal vez, la exsecretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval no se haya sentido aludida porque su hija se graduó en Harvard. Ahí llevaron jornadas completas, buenos materiales y maestros libres del control sindical.
Y otros hijos de altos funcionarios de la 4T, han estudiado o continúan allá en Francia, Canadá. Estados Unidos, España e Italia después de haber cursado su preparación educativa media superior en colegios privados, con altas colegiaturas que las solo las élites empresariales pueden pagar. Pero, bueno.
En cambio, ningún hijo de funcionarios de primer y segundo nivel del gobierno federal han estudiado en las Universidades del Bienestar. ¿Por qué será?
Luego, otra escena que se hizo viral del 16 de agosto del 2023 cuando la maestra normalista Ana María Prieto Hernández participó en la mañanera para hablar de la Nueva Escuela Mexicana e inesperadamente empezó a dar brincos ridículos haciendo sarcasmo de los niños que quieran mejores calificaciones. “Lero, lero, maromero…yo tengo un diez y tú un cinco”, exhortando a que los estudiantes deben dejar atrás la competencia por las calificaciones porque eso era individualismo.
Es cuando empezaron a aplicar la gran estrategia educativa del gobierno federal: cambiar el lenguaje a través del discurso político diario, cambiar la historia en los textos escolares e imponer nuevos caudillos y crear villanos y eliminar la regla obligatoria del 80 por ciento de asistencia como un factor único o punitivo para reprobar de manera automática.
El colapso empezó a desmoronar un sistema educativo cuando desaparecieron las escuelas de tiempo completo, dejando a millones de niños que perdieron su alimentación que recibían, la jornada ampliada para actividades escolares y deportivas y por supuesto mejor aprovechamiento escolar.
Sustituyeron los libros de texto gratuito por otros plagados de errores históricos y con una tendencia ideológica, pasando por encima de los padres de familia y regresaron el control político a líderes sindicales del magisterio a cambio de compromisos electorales. E inclusive intentaron acortar periodo de clases y alargar las vacaciones al 50 por ciento
Para evitar inconformidades o protestas ampliaron el universo de becas, producto de los impuestos de todos los mexicanos, presumiendo que otorgaban más becas que otros gobiernos, pero paradójicamente tienen menos estudiantes en las escuelas. Se podría pensar que la estrategia es mantener niveles bajos educativos para facilitar el control de la población, a pesar de que los niños están avanzando de grado sin saber leer, escribir ni resolver problemas matemáticos.
La idea es dar la cifra aparente de mayor número de egreso, sin importar la calidad. El anterior director general de Material Educativo en la SEP, responsable de la elaboración de los textos gratuitos presumía que su misión era promover una educación con visión “obradorista”. Aunque su salida no obedeció a su conducta ideológica, sino a recelos internos en la SEP.
Todo indica que el proyecto es similar a implantar modelos educativos de chavismo o madurismo como en Venezuela, donde utilizaron la educación de los niños como arma política e ideológica, ignorando la participación de los padres de familia quienes tienen el derecho y deber de saber que le enseñan porque son menores de edad.
Los datos duros de la prueba Pisa 2025 arrojó que México obtiene el puntaje más bajo en matemáticas y comprensión lectora en 20 años. México ocupa el penúltimo lugar en ciencias y comprensión lectora, el antepenúltimo en matemáticas y el cuarto más bajo en pensamiento computacional. La mitad de los estudiantes en México no alcanza el nivel básico del aprendizaje en ciencias y solo uno de cada 200 estudiantes mexicanos (0.5 por ciento) alcanza los niveles más altos del desempeño.
PISA significa Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) y pertenece a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y en esta última edición 2025 fue la más grande en la historia de PISA, donde participaron más de 760 mil estudiantes de 91 países. Las muestras seleccionadas representan a unos 33 millones de jóvenes de 15 años escolarizados y por primera vez también se evaluó cómo aprenden y resuelven problemas en el mundo digital.
Y por supuesto las autoridades de México empezaron a buscar culpables desde el neoliberalismo, los padres de familia, Calderón, la pandemia de Covid, los teléfonos celulares y la inteligencia artificial, sin tener la humildad y responsabilidad de aceptar errores, buscar soluciones y remediar lo torcido.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, quienes sus hijos Mario Alessandro y Ana Victoria estudiaron en el Colegio particular Alemán con estancias en Alemania, de inmediato culpó a los padres, a los maestros y a las pantallas. El gobierno nada tiene que ver, según él. Y la presidenta de México les echó la culpa a las plataformas digitales de la baja en lectura.
¿Sería un acto de congruencia que a los hijos de los funcionarios del gobierno federal que estudian en el extranjero abrevando de modelos “neoliberales” los regresaran al país para que terminen sus estudios en las universidades del Bienestar con la pobre y lastimosa infraestructura?
Sería un acto honesto y justicia verdadera para millones de niños y jóvenes mexicanos que son víctima de los raquíticos resultados de nuestro modelo educativo. La educación es el patrimonio de los padres de familia dejan a sus hijos. ¿Ya también les están negando eso?
.