Ciudad Juárez.- Desde niño crecí en un ambiente moldeado por la música. Durante mi infancia, uno de los recuerdos más persistentes que tengo es el de ver a mi madre llevar a cabo sus actividades siempre escuchando música. Esa música que ella escuchaba (Joan Manuel Serrat, Mijares y otros ídolos de esa época) es la que me ha marcado en distintas etapas de mi vida y la que sigo escuchando. Hasta la fecha, esa es una afición que ella sigue conservando, aunque los formatos (de LP a casete, luego a CD y ahora en streaming digital) han variado bastante. Aunque mi madre se resiste, poco a poco ha ido abandonando el CD en favor de Spotify.

Igualmente, guardo imágenes de mi infancia de visitas a la casa de mi tía (La Cueva, como ella la llamaba), que tenía en su sala el LP de Recuerdos II de Juan Gabriel. Recuerdo bien que el Divo de Juárez aparecía con un suéter rojo sobre un fondo blanco. Era el Juárez de los ochenta: boyante, próspero, hospitalario y seguro, un Juárez muy distinto al de la actualidad. Era el momento de mayor apogeo artístico de Juan Gabriel, el mayor ícono de esta ciudad.

Uno de mis primeros encuentros con la música por decisión propia fue a través de Los Tigres del Norte. Recuerdo un episodio de mi infancia, cuando tenía cinco o seis años: estando en mi cuarto, puse un casete de Los Tigres del Norte en una grabadora. A la fecha, no sé de dónde salió ese casete, pero qué bueno que llegó a mis manos. La canción de moda era “La puerta negra”. Mi primo Poncho y yo la escuchábamos constantemente, pues era la canción más popular de Los Tigres del Norte en esos tiempos.

Posteriormente, y durante casi cuatro décadas, la música de Los Tigres del Norte me ha acompañado. Los Tigres del Norte siempre están presentes en todas mis playlists de Spotify o de cualquier plataforma musical que escuche.

Los Tigres del Norte son, como se les denomina, los “ídolos del pueblo”. Nacidos en Rosa Morada, municipio de Mocorito, en Sinaloa, son indiscutiblemente el grupo musical mexicano más reconocido en el mundo. Su trayectoria incluye la producción de más de ochenta discos, algunas películas y la obtención de siete premios Grammy y once Latin Grammy. Asimismo, Los Tigres del Norte llevaron a cabo un concierto “Unplugged” de MTV y, hace apenas unos días, un Tiny Desk de National Public Radio (NPR) en la ciudad de Washington, D.C.

La trayectoria de Los Tigres del Norte es reconocida por muchos. Desde que salieron de un rancho en Sinaloa hasta convertirse en el principal grupo musical en español, Los Tigres han pasado por todo. Según menciona Jorge Hernández (uno de los vocalistas), el nombre fue espontáneo, pues, al cruzar la garita de Calexico, California, siendo apenas unos niños con pretensiones artísticas, el agente migratorio les preguntó cómo se llamaba la agrupación. Al no tener un nombre, el agente les dijo: “Necesitan un nombre. Yo creo que ustedes son ‘The Little Tigers from the North’”. Ese agente jamás imaginó que ese nombre perduraría por más de seis décadas en la conciencia del pueblo.

La música de Los Tigres del Norte es muy variada. Quisiera poder hablar de todas sus canciones, pero, por cuestiones de espacio, requeriría publicar sobre este tema durante semanas enteras. “La puerta negra” habla de un amor que los padres de la dama no aceptan, pero refleja la insistencia y la perseverancia del enamorado, pues ni cien candados podrán detenerlo en su objetivo amoroso. “Mi buena suerte” es también una canción de amor. En ella, Los Tigres le cantan a una mujer que llegó a mejorar la vida del cantante.

Así como hablan del amor, también han hablado del desamor. “Pedro y Pablo” habla del amor que Pedro le tenía a Leticia; Pedro decide irse al otro lado a trabajar para sacar adelante a su hermano Pablo y regresar para casarse con Leticia. Cuando regresa, Leticia ya está casada con Pablo. “Ella sí se portó mal”, dice la canción. “La tumba falsa” habla de un hombre que fue abandonado por su esposa, quien lo dejó con todo e hijos. El marido abandonado no tiene el corazón para decirles a sus hijos que su madre los abandonó y prefiere decirles que murió; incluso crea una tumba falsa para hacerles creer que ahí está enterrada. El hombre se da cuenta de que, por su deshonestidad (aunque fuera para mitigar el dolor de los niños), sus hijos crearon una imagen de su madre que no correspondía a la crueldad de la mujer que los abandonó. “La mesa del rincón” es una canción en la que un “campeón en el amor” finalmente es vencido por una mujer a la que no puede superar.

También le han cantado a nuestros hermanos migrantes en Estados Unidos. “Somos más americanos” es una canción que refleja el sentimiento de un mexicano que reivindica su origen en una tierra que en una época fue nuestra: “Yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó. América nació libre, el hombre la dividió”. Esta canción fue interpretada en su concierto “Unplugged” junto con Zack de la Rocha, vocalista de Rage Against the Machine y de origen mexicano.

Sobre el mismo tema migrante, “Tres veces mojado” habla de las penas que padeció un salvadoreño para llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, atravesando México, y que, al recorrer cinco mil kilómetros de territorio, los “recuerda uno por uno”. “La jaula de oro” nos habla de un mexicano que no puede ser enteramente libre en un país en el que está indocumentado.

Los Tigres del Norte, como mencionaba, le han cantado al amor, al desamor a nuestros hermanos migrantes, e incluso han cantado epopeyas criminales como la de “La camioneta gris” o la de Camelia la Texana, quien, junto con Emilio Varela, se involucraba en actividades criminales en California. El ingrediente romántico no podía faltar: cuando la pareja concluye su misión delictiva, Emilio decide terminar su relación con Camelia, quien prefiere matarlo para no repartir las ganancias y, especialmente, porque él la abandona para irse a San Francisco con “la dueña de su vida”.

“El Dorado” habla de un potrillo purasangre que resulta ser un gran corredor. El caballo ni siquiera había sido vendido, sino que solamente había sido el cabestro de un lote más grande de ganado. Lo roban en Chicago, se lo llevan a Torreón y resulta ser una sensación en las carreras de caballos. Chuy Guerrero era el jinete, considerado “un diablo de los carriles”.

Otras canciones han hablado de momentos históricos de México. “Al filo del reloj” toca diversas etapas históricas de nuestro país. Se habla de la muerte de Maximiliano de Habsburgo, quien fue fusilado en Querétaro, o del revolucionario Benjamín Argumedo, quien fue fusilado en Durango.

La semana pasada, como mencioné al inicio del artículo, Los Tigres del Norte se presentaron en las oficinas de National Public Radio en Washington, D.C. Para mí fue muy emotivo y conmovedor (aunque fuera por internet) ver a mis ídolos musicales cantar cinco canciones en una ciudad que es muy especial para mí. NPR es una organización sin fines de lucro que ha adoptado un formato en el que los artistas se presentan cantando dentro de sus oficinas, alrededor de un escritorio (de ahí el nombre). Evidentemente, en el contexto actual que se vive en Estados Unidos, la presentación de Los Tigres del Norte fue un bálsamo para muchos y un mensaje de esperanza, como el que Los Tigres han dado a su público durante prácticamente seis décadas.

De Rosa Morada hasta el Paseo de la Fama de Hollywood, Los Tigres del Norte son una de las principales referencias musicales y culturales de México en el mundo. Larga vida a Los Tigres del Norte, los ídolos del pueblo.