-Ojos sobre Marco y la gobernadora en Consejo azul
-Vetado de Palacio, Rafa Loera volvió a Palacio
-Olvidaron los estatutos al ir por la dirigencia
Hace días quedaron algunas dudas sobre el grado de respaldo que tiene el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, por parte de la jefa gobernadora, Maru Campos, en los infartantes esfuerzos del primero por conseguir, oh paradoja, como priista, la candidatura del PAN a la codiciada presidencial municipal de la capital.
La mandataria sostuvo en un restorán del Distrito 1 senda reunión de esas llamadas en política internacional de alto nivel pero con asesores más de table coffe que de table work. Ninguna directriz salió de ahí en favor del número dos de Palacio.
Surgió en la mesa el nombre del secretario general de Gobierno pero porque resulta que anduvo rondando por el comedero, seguramente sabedor de la agenda de Maru, hasta que casi se pegó a la puerta del privado, Maru se dio cuenta y fue invitado por lo menos al postre, “a la caminera”.
Indicaciones a su favor no hubo, lo cual nos lleva a concluir que el actual escenario de disputa por la nominación a la alcaldía es bastante parecido al que vivió el PAN para postular candidato a gobernador.
Recordemos que Marco Bonilla no era el candidato de la gobernadora, y que en todo caso sería Manque Granados, o Daniela Álvarez; o mejor aún, Gil Loya, que acudió en la víspera varias veces al despacho particular de Palacio y siempre salía directo a reunirse con su equipo conocido como “Los Crickos”, -aún posesionados de la Secretaría de Seguridad Estatal-, a darles la buena nueva de que sería el candidato.
Le invirtió el ahora maestro Gil sus buenos milloncitos en espectaculares y asesorías al criquerío pero en las encuestas no sacó números más sino números menos en la tabla de los aspirante. Maru jamás dijo es mi candidato. Le permitió que volara alto, mentalmente, pero nunca lo acreditó como propio.
Bonilla se fue, se fue, se fue, hasta volarse la barda en ese campo de juego. Quizá hoy ocurre lo mismo -nomás quizá-, Santiago se asume como el “oficial” pero porque está pegado al despacho de la gobernadora y no porque haya ganado ni siquiera las encuestas, menos a los panistas.
Por lo menos algo de eso se desprendió en el encuentro del Distrito 1, hasta donde alcanzamos a saber, pues se trató de una reunión altamente secreta, como debió ser, lástima que para llegar al privado del restorán necesariamente haya que pasar por la terraza, llena de ávidos chismosos, y eso le arrebató algo de la reserva pretendida.
***
Precisamente la sesión del Consejo Estatal del PAN convocada para hoy habrá de marcar un antes y un después en los esfuerzos del partido por retener la gubernatura ganada por el equipo de Maru Campos en 2021, que ahora enfrenta el reto de no desintegrarse en el intento de permanecer en el poder.
Con el tema central de avalar la alianza con el PRI no parece haber problema alguno. Saben bien los panistas que, pese a la mancha de excesivo pragmatismo por ese matrimonio político, el albiazul eleva sus expectativas en la elección de 2027, frente a un Morena que carga con sus propios demonios.
El problema está en que el aval a una coalición pueda permitir un acuerdo del consejo para pedirle al Comité Ejecutivo Nacional del PAN que haga una designación directa de candidato a presidente municipal por la capital, de la que el favorecido sería el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña.
Con la composición actual, aseguran los panistas que entre los consejeros leales a la gobernadora Maru Campos y los afines al virtual candidato a gobernador, Marco Bonilla, rondan el 70 por ciento del máximo órgano albiazul.
En tanto, los que podrían rebelarse al oficialismo (a los que unos consideran jaureguistas por apoyar al preso exfiscal César Jáuregui y otros llaman solamente antisantiaguistas) alcanzarían cerca del 30 por ciento.
Aunque haya una composición mayoritaria a simple vista, eso no significa que la dirigencia de Daniela Álvarez vaya a tener un día de campo, al enfrentarse a los grupos oficialistas, medio independientes y abiertamente contrarios a los lineazos oficiales.
Así, las miradas estarán a la expectativa de los regidores Isaac Díaz Gurrola y Félix Martínez; además del director de Obras Públicas, Carlos Alberto Rivas; el diputado Jorge Soto; la todavía fiscal de Derechos Humanos, Georgina Bujanda y otros reconocidos jaureguistas o antisantiaguistas.
Pero la mayor expectativa estará en las señales que emita su candidato a gobernador y las que mande Maru. Porque entre la corriente oficialista, hay consejeros que son piezas directas de Bonilla Mendoza, otras con el fierro de Campos Galván y otros que comparten afinidad y lealtad con ambos.
En especial, los ojos del panismo estarán sobre la figura de Marco Bonilla, quien llega al consejo investido prácticamente como abanderado, como apuesta al futuro, y como el pagador de la factura de las decisiones que hoy tome el PAN.
***
El exsecretario de Desarrollo Humano, Rafael Loera Talamantes, otro de los que sigue con vida en la pelea por la candidatura por la capital, volvió a Palacio de Gobierno ayer, después de estar vetado en la sede del poder estatal por las conocidas fricciones.
Aunque no es consejero del PAN, sólo miembro de la Comisión Permanente, fue convocado a un encuentro con la mandataria.
Su presencia, más que cualquier acuerdo que haya surgido o que surgirá en estos días, es también señal del nivel de la confrontación interna panista, hasta ahora sin la debida contención.
***
La renuncia de César Komaba a la dirigencia municipal del PAN -después de un año de permanecer en ese cargo y en el de subsecretario de Movilidad, como si no hubiera más gente capaz en el albiazul- casi provoca que los operadores del relevo metieran las cuatro patas en la designación de un nuevo jefe partidista.
Casi al mismo tiempo en que Komaba Quezada anunció su dimisión, hizo lo mismo Mario García a la Dirección de Desarrollo Humano, quien ya no cabía en la alcaldía por su exceso de inutilidad.
El cálculo era el obvio: García, también exdirector del DIF Municipal, iba directo al asiento de Komaba... pero nadie previó que los estatutos del PAN contemplan un procedimiento.
Esos estatutos establecen que, ante una separación así, el cargo debe quedar en manos del titular de la Secretaría General, en este caso Viridiana Gutiérrez.
Ese curioso desconocimiento de los estatutos fue lo que aceleró la salida de García para irse a tomar las riendas del PAN Municipal, lo que no pudo hacer, al menos por ahora, debiendo quedarse como secretario general, en lo que se plancha el proceso para su designación definitiva.
En medio de todo eso, nadie sabía qué pasaba en la reunión del Comité Directivo Municipal del jueves pasado por la tarde, como lo muestra la imagen que dejamos en versión digital de GPS, del pantallazo de una breve conversación entre un reportero y un desconocido David Rascón, designado como vocero del partido en la capital.
Al ser cuestionado Rascón sobre los resultados de la reunión para definir la dirigencia, respondió que ya no era vocero del CDM, aunque seguía como administrador de un grupo de WhatsApp del partido para su relación con los medios.
Para los panistas, tanto la ignorancia de los estatutos como estos cambios desorganizados son señales de riesgo y generan confusión.
Y, en efecto, sacudidas en un partido en medio de un proceso electoral no pueden interpretarse de otra forma, por más intentos que haya de presentar estos movimientos como parte de la normalidad.
***
Pues Marco Bonilla no aguantó estar en su casa reposando. Ayer dio la sorpresa con la publicación en sus redes sociales de una reunión donde apareció rodeado de liderazgos universitarios, empresariales y políticos de Juárez, Cuauhtémoc, Delicias y Chihuahua capital.
En una misma mesa, Marco convocó a cuatro exalcaldes capitalinos y exgobernador: Álvaro Madero, Reyes Baeza, Juan Blanco, Alejandro Cano y Carlos Borruel; a la empresaria priísta de Juárez, Adriana Fuentes; también a Guillermo Luján, Salvador Corral, Anwar Elías; al director de Filosofía de la UACH, Javier Contreras y su catedrático, mano derecha, Martín Zermeño.
También a su equipo de comunicación del proyecto, Ignacio Dávila y Brenda Paniagua, y los estrategas políticos, Arturo García Portillo, Guillermo Márquez, Adriana Terrazas, Mario Vázquez y José de Jesús Granillo. Para quienes presumían un distanciamiento entre los dos viejos aliados, Granillo y Vázquez, ahí se comprobó que siguen más unidos que nunca.
Como podemos ver, el grupo además de estar incluidos políticos que integran o integraron dos partidos políticos que una vez fueron contrarios, PAN y PRI, cada uno de sus integrantes es experto en alguna materia.