Romain Rolland decía, al fallecimiento de un ser al que le reconocía alguna contribución significativa a su entorno: “La vida es una serie de muertes y resurrecciones, pero hay hombres que mueren sin haber vivido y hay otros que ensanchan sus vidas con el fervor de las cosas grandes, las que perduran”. Sin duda, el Profe Becerra, como le conocí en marzo o abril de 1979, era uno de esos hombres que tomaron lo aparentemente pequeño para darle grandeza. Me refiero a un elemento común que compartíamos: la educación, en mi primer viaje a Chihuahua ya con ánimo de avecindarme aquí.
Al Profe, como todos le llamamos desde siempre con cariño, lo conocí en un salón del Canal; era de un sindicato, me parece, y nos daba una charla sobre psicología y educación. Yo era un profe también, pero bisoño, egresado de la UNAM, corriendo la segunda mitad de mis años veinte. Él ya era un hombre más maduro, con un prestigio ganado aquí como maestro, líder estudiantil y profesor activista. Le traté con el tiempo, nos apreciamos y hoy nos entristece —sé que a muchos que tuvimos el privilegio y placer de tratarle— su partida.
Y como en toda partida, hoy decir “hasta luego” nos trae la tristeza de la despedida, pero también nos deja el grato sabor del camino recorrido. Recuerdo su acompañamiento en momentos clave para el activismo ecologista que en los años noventa yo impulsaba, siendo él a la sazón diputado local y actuando como testigo de calidad frente al entonces gobernador Fernando Baeza, para poder realizar sin mayores contratiempos sobrevuelos en la región y documentar el macizo forestal.
Juntos hicimos aquel foro en defensa de la Sierra Tarahumara. Le agradeceré siempre el prólogo que hizo a mi libro “Un saludo a Fidel” y el comentario generoso, sincero y cordial que en corto me dijo: “Usted se sacó la lotería política, doctor”, por ese saludo a Fidel.
El profesor Antonio Becerra fue un hombre que nos dio lecciones de activismo social, compromiso, solidaridad probada y trabajo sostenido.
Descanse en paz.
Adjunto un comunicado con su semblanza que algunos amigos, personas de su familia y allegados han compartido vía WhatsApp para ampliar nuestro conocimiento sobre su trayectoria:
“Antonio Becerra Gaytán (nacido el 19 de abril de 1933 en Chihuahua) fue un destacado político, profesor y luchador social mexicano, históricamente ligado a la izquierda en el estado de Chihuahua.
Popularmente conocido como el ‘Profe Becerra’, su trayectoria se define por los siguientes pilares:
Trayectoria política y social
Líder de izquierda: Militó en el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y el Partido Mexicano Socialista (PMS).
Legislador: Se desempeñó como diputado federal de 1979 a 1982, formando parte de la primera fracción parlamentaria de raíz socialista en el Congreso de la Unión.
Candidato: Fue aspirante al gobierno de Chihuahua en las históricas elecciones de 1986.
Activismo: Fue un defensor de la democracia y de los movimientos sociales frente al corporativismo, participando activamente en gestas cívicas contra el autoritarismo en Chihuahua.
Labor académica y reconocimientos
Docencia: Trabajó como profesor en la Escuela Normal del Estado y en diversas universidades públicas de Chihuahua.
Vigilancia del Estado: Es considerado históricamente como uno de los personajes más espiados por los servicios de inteligencia del gobierno mexicano debido a su actividad comunista, tema explorado en el libro El puño de la palabra, de Javier Contreras.
Homenajes: Recibió reconocimientos del Congreso del Estado de Chihuahua por su trayectoria cívica y su contribución a la construcción del sistema democrático en la entidad.
¡Gracias por sus enseñanzas, Profe Becerra!”
Un tributo obligado hoy
Es para las mujeres a quienes la vida les ha dado el privilegio de ser cocreadoras de la vida humana; me refiero, claro está, en este 10 de mayo, a las madres.
Cada 10 de mayo se celebra en México el Día de las Madres, una efeméride que honra y reconoce el papel fundamental de las madres en la sociedad.
Sus orígenes no van más allá de poco más de un siglo. Aquí, dos de los referentes más cercanos:
El Día de las Madres en Estados Unidos fue impulsado por Anna Jarvis a principios del siglo XX para honrar la memoria de su madre, Ann Reeves Jarvis, una activista comunitaria. La primera celebración oficial tuvo lugar en 1908, en Virginia Occidental, y fue proclamada fiesta nacional en 1914 por el presidente Woodrow Wilson, fijándose el segundo domingo de mayo.
La veneración a la maternidad tiene raíces profundas en México. En las culturas mesoamericanas se rendía culto a la maternidad y la fertilidad. Con la llegada de los europeos, esta tradición se asoció con la figura de la Virgen de Guadalupe, herencia que se transformó en una celebración que ha perdurado.
En 1922, el director del diario Excélsior, Rafael Alducin, promovió el festejo del Día de las Madres en todo el país. José Vasconcelos, entonces secretario de Educación Pública y fundador del CEPE, apoyó esta iniciativa. Ese mismo año, en Yucatán, un movimiento feminista liderado por Esperanza Velázquez abogó por la planificación familiar y el control natal.
El Día de las Madres se celebra en distintos países con variaciones en la fecha y el contexto. En Egipto se adoraba a la diosa madre Osiris con flores y frutos; en Grecia, a Rea, madre de los dioses del Olimpo; y en Roma, a Cibeles, diosa madre. Estos rituales antiguos evocaban la maternidad y la fertilidad.
El 10 de mayo es una fecha común para celebrar a las madres en varios países, como Belice, El Salvador, Guatemala, India y Malasia. Otros, como Arabia Saudita, Egipto, Líbano y Marruecos, lo celebran el 21 de marzo, coincidiendo con el inicio de la primavera. En Albania, Rumania, Serbia y Bulgaria, la fecha coincide con el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. En España, Hungría, Portugal y Sudáfrica, el festejo se realiza el primer domingo de mayo.
¡Feliz Día de las Madres!