El pueblo de México es sumamente orgulloso de nuestros valores históricos, de nuestras costumbres, de nuestras creencias culturales, de nuestra gastronomía, de las innumerables bellezas naturales que brindan los distintos climas en lo largo y ancho del territorio nacional, pero sobre todo de nuestra historia, la misma que da una identidad muy sólida a la nación mexicana, se trata entonces de un pilar de lo extenso que puede ser el significado de México.
Seguramente que estos sentimientos de amor por nuestra tierra y nuestras raíces nacieron mucho antes de que llegaran los españoles y desaparecieran todo a su paso para enterrar, de forma literal, civilizaciones enteras e instaurar una colonia, y esto fue muy doloroso para una gran cantidad de pueblos, incluso hubo civilizaciones enteras que fueron exterminadas como sucedió en Chihuahua y en la mayoría de los estados norteños.
Tras lograr la independencia, este gran legado cultural se mantuvo no solo en la mente de los ahora mexicanos, sino que se convirtió también en pilar de los principios de la nueva nación mexicana, que adolorida y convulsa por las consecuencias de la independencia, se había entrado en una nueva etapa donde tocaba comenzar a dirigir esta gran nación, sin que ninguna voluntad extranjera se involucrara en nuestras decisiones.
Como una nación independiente, también se agrega como una nación soberana, donde los intereses ajenos no deben de tener cabida en el camino que los mexicanos y todos los pueblos del mundo, tienen como derecho para decidir la forma sus gobiernos, de nuestras costumbres y cultura, se trata pues de un pilar de las naciones en su identidad interior y exterior, y sobre todo, en el concepto de gobierno y de Estado, donde pasamos de ser un “imperio mexicano”, a una república federalizada.
Pocos años después de la independencia, Estados Unidos comenzó a arrebatar por todas las formas posibles grandes extensiones de nuestro territorio hasta llegar finalmente a un acuerdo de paz donde los vecinos del norte detuvieron su avance y finamente se hicieron de la mitad del territorio mexicano, algo muy doloroso en la moral de la psique de los mexicanos y sobre todo, en la historia política de nuestro país.
Desde aquel momento, México ha intentado que la Soberanía no sea vulnerada y en donde hubo momentos donde se tuvo más defensa y fortaleza de esta soberanía, así como momentos donde la voluntad soberana quedó rebasada por intereses mezquinos, apátridas y entreguistas en beneficio de unos pocos, se trata de una gran lucha cultura e histórica para mantener nuestra identidad, nuestros recursos humanos y naturales y también la independencia de nuestros gobiernos, donde sea el pueblo mexicano el único que decida sobre el destino del país.
Tormentosa ha sido esta larga lucha por la soberanía, sobre todo durante las últimas décadas del siglo XX y principios del nuevo milenio, donde el orden económico internacional penetró las intereses de las naciones para involucrarnos, sí o sí, en este sistema mercantil internacional y de globalización, que actualmente parece concluir de una manera convulsa y bélica, donde el orden internacional ha comenzado a cambiar.

Es así que llegó la Cuarta Transformación a México, donde el pueblo de nueva cuenta tomó la riendas de nuestro destino y de manera democrática y pacífica se retomaron estos pilares históricos de nuestro país, donde no solamente se tiene como principio ver por el bien común de los mexicanos, sino como prioridad de los más vulnerables, primero los pobres; sin embargo actualmente nos encontramos bajo un ataque sistemático y psicológico, lamentablemente de quienes siempre han vulnerado nuestra soberanía desde el exterior, pero también de los mismos que desde dentro detestan y reniegan de nuestra mexicanidad y se ponen como tapetes a los intereses ajenos a los mexicanos.
Hoy la historia nos convoca a defender nuestra soberanía y nuestra identidad, nuestras raíces y nuestros pilares que nos brinda un país independiente, libre, democrático y sobre todo, de un país en el que siempre se actúa y se piensa en el bien colectivo y no en lo que un pequeño grupo o una cúpula busca para su bien personal, sobre todo de quienes violentan nuestra Constitución y Soberanía.