Dedicado a los heroicos pueblos de Irán y Cuba, quienes hoy dan muestra de gallardía y dignidad en la batalla contra el Imperio, que muestra fisuras y peligra, aunque él no lo vea y mucho menos lo crea. ¿Verdad, Mr. Trump?

UNA NECESARIA REFLEXIÓN

Recordando estos días a Fidel, se me vino a la mente el siguiente epígrafe:

“Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.”

George Bernard Shaw

NUESTRA HISTORIA ES LA MEMORIA

Hace cinco años estuvo de visita el presidente cubano en nuestro país, lo que generó todo lo que la ultraderecha y quienes se sentían —y aún se sienten— dueños del país suelen expresar. Por ello, y a un quinquenio, va de nuevo este artículo; juzgue usted su pertinencia y actualización, estimado lector.

Es insoslayable tratar hoy el tema México-Cuba ante los ataques recibidos por el presidente y su gobierno por parte de quienes no saben más que mirar al norte, quizá para conocer los dictados del patrón en turno.

Iniciaré por explicar a los detractores de la invitación que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador a su homólogo de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien afirmó en su discurso del pasado 16 de septiembre que su país vive “los embates de una guerra multidimensional, con un bloqueo criminal recrudecido oportunistamente con más de 240 medidas en medio de la pandemia de Covid-19, que tan dramático costo tiene para todos los países de menor desarrollo”.

Díaz-Canel habló en esta capital en un acto previo al desfile conmemorativo del inicio de la Guerra de Independencia de México. Agregó que la isla enfrenta “una agresiva campaña de odio, desinformación, manipulación y mentiras montada sobre las más diversas plataformas digitales, que desconoce todos los límites éticos”.

Por esto, este espacio es un pequeño grano de arena para dar plataforma también a él y a su verdad, justo como lo hiciera, de alguna manera, la fraterna invitación de nuestro presidente al convidarle a participar en ese festejo patrio en calidad de orador. Su reciprocidad es clave para quienes saben escuchar, leer y, mejor aún, atender. Destaco aquí fragmentos de su discurso:

“Estimado Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos:

Distinguidas invitadas e invitados:

Querido México:

Gracias por la oportunidad que nos das de traer el abrazo agradecido de Cuba a tus hermosas celebraciones patrias por aquel Grito de Dolores que tanto afán libertario despertó en nuestra región hace más de 200 años.

Entre todos los hermanos que nos dio Nuestra América, México cuenta, por muchas razones, como uno de los más entrañables para Cuba”.

¿Así o más claro?

Pero, si no se comprende la esencia, él describe el hondo origen:

“Ese afecto que une a nuestras tierras comienza con el deslumbramiento que nos provocan sus huellas profundas y diversas en la literatura y la historia de América.

‘Cuán bella es la tierra que habitaban los aztecas valientes’, dice en el Teocalli de Cholula el cubano José María Heredia, abriendo una fascinante puerta a ese Mundo Nuestro, muy anterior al de la terrible conquista que iniciarían siglos después, con matanza y destrucción sin freno, las tropas españolas que venían de Santiago de Cuba, al mando de Hernán Cortés.

Pero nadie nos dirá más de México que José Martí. Cito fragmentos de su memorable discurso pronunciado en la velada en honor a este país en la Sociedad Literaria Hispanoamericana en 1891:

‘(…) hoy nos reunimos a tributar honor a la nación ceñida de palmeros y azahares que alza, como un florón de gloria al cielo azul, las cumbres libres donde el silbato del ferrocarril despierta, coronada de rosas como ayer, con la salud del trabajo en la mejilla, el alma indómita que chispeaba al rescoldo en las cenizas de Cuauhtémoc, nunca apagadas. ¡Saludamos a un pueblo que funde, en crisol de su propio metal, las civilizaciones que se echaron sobre él para destruirlo!’.

Más adelante, refiriéndose a la significativa fecha que conmemoramos hoy, expresa:

‘…Trescientos años después, un cura (…) citó a su aldea a guerra contra los padres que negaban la vida de alma a sus propios hijos; era la hora del sol, cuando clareaban por entre las moreras las chozas de adobe de la pobre indiada; ¡y nunca, aunque velado cien veces por la sangre, ha dejado desde entonces el sol de Hidalgo de lucir! Colgaron en jaulas de hierro las cabezas de los héroes; mordieron los héroes el polvo de un balazo en el corazón; pero el 16 de septiembre de cada año, a la hora de la madrugada, el presidente de la República de México vitorea, ante el pueblo, la patria libre, ondeando la bandera de Dolores’”. Fin de la cita.

CUESTIONO

Pregunto: ¿cuántos mexicanos ahondamos en la visión profunda como lo hizo Martí sobre Hidalgo, San Martín y Bolívar —por citar a sus tres héroes en los que decía se guarda la memoria de sus pueblos—? Pocos, diré. Algunos confunden incluso las fechas patrias de la Revolución e Independencia.

Martí, como mensajero del ayer, dejó sellada en su carta a su amigo Manuel Mercado —signada justo la noche previa a su martirio, o muerte, como queramos llamarle— que había una fraternidad a toda prueba entre ambos. Esa es una lección de fraternidad, como la observada esta semana, dada por dos hombres que luchan en espacios y lugares diferentes con y frente a sus pueblos; se hermanan para buscar la mejoría de todos.

Cuba, el abatimiento de un bloqueo o embargo que le asfixia desde hace más de 60 años; México, porque tiene claro que la válvula de salida a la crisis migratoria no está en la contención y la represión, sino en el arraigo, la justicia y el sociodesarrollo, que defino como la elevación del nivel de vida (economía), el cuidado de la calidad de vida (respeto medioambiental), sin dejar de lado el respeto al estilo de vida (cultura, identidad y manera de ser y vivir que cada región, pueblo o gobierno desee darse).

COROLARIO

Hoy Irán y Cuba están en la batalla: al frente, uno con todo su pueblo —indistintamente de sus posiciones internas—, cual David, atacado y combatiendo al Goliat bicéfalo representado por los ejércitos de Estados Unidos e Israel; el otro, pueblo heroico en la sala de turno, desgastándose ya por un oprobioso embargo que es casi homicida.

Pero, como decía el prócer cubano José Martí:

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra quienes les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana”.

Uno de ellos es cubano: su nombre, Silvio Rodríguez, quien desea iniciar con su nuevo instrumento AKM para tocar la partitura de bienvenida a los marines que deseen desembarcar en Cuba.