“Mamá siempre lo encuentra todo, hasta tus restos”

Desaparecidos, la cara del horror. La crisis de desapariciones en México supera las 132 mil personas no localizadas acumuladas desde los años 50, agravándose esta situación por el círculo vicioso de la impunidad que impera: falta de voluntad política, corrupción y complicidad oficial con el crimen organizado, dejando a su paso dolor e incertidumbre entre las familias buscadoras y la sociedad en general. El viernes pasado, el gobierno federal ajusto las cifras de desaparecidos, desatándose el debate entre la versión oficial y las familias buscadoras y organismos nacionales e internacionales.

La titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) al presentar su informe, detallo que de las 132 mil 534 personas no localizadas, hubo una actualización en el registro, ya que según su criterio, no todos los registros iniciales son casos activos de desaparición. Lo desdobló en tres bloques, 46 mil 724 registros carecen de datos mínimos, lo que impide iniciar su búsqueda; 40 mil 308 presentan actividad posterior a la desaparición, como trámites en el INE, SAT o matrimonios, lo que sugiere posibles errores administrativos; y 43 mil 128 casos cuentan con información completa, pero las personas aún no han sido localizadas.

Palabras llanas, una de cada tres personas no localizadas no cuenta con información suficiente para ser buscada, por tanto, no cuenta como persona desaparecida. Se les olvida que detrás de cada cifra hay un nombre, una historia de vida, una familia que arrastra dolor, rabia y angustia, testimonios de madres buscadoras denuncian haber entregado nombre, fotografía y lugar de los hechos, cuyos casos terminaron clasificados con datos incompletos. O la de familias que, ante la falta de respuesta oficial, se organizan en brigadas para rastrear fosas clandestinas con sus propios recursos.

Organizaciones como Amnistía Internacional y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez advierten que reducir la crisis a registros con datos completos distorsiona la magnitud real del problema, advierte que, de los más de 46 mil casos sin información suficiente quedan, en los hechos, sin búsqueda activa, trasladando la responsabilidad a las familias. Además, alertan sobre la falta de transparencia en la metodología oficial, dijeron “¿Cómo se determina que una persona tuvo actividad posterior a su desaparición? ¿Qué criterios definen que un caso no está vinculado a un delito?”

Cuestionan que de los más de 43 mil casos con datos completos, apenas 3 mil 869 cuentan con carpeta de investigación, así como el descarte de la existencia de desapariciones forzadas al atribuir todo al fenómeno del narco, consideran que esta postura omite posibles responsabilidades del Estado, tanto por acción como por omisión. Sostienen que este ajuste de cifras, pretende minimizar la tragedia.

La 4T, de 2018 a la fecha, suma más de 70 mil personas desaparecidas y no localizadas, tan solo en el sexenio del exmandatario López Obrador, se reportaron 52 mil 529 casos. La actual administración suma 17 mil 475, en año y medio de gestión superando las 17 mil 054 desaparecidos en el sexenio de Calderón, el villano favorito. Ante el terror, evocamos tiempos de solidaridad, sin fabricar cortinas de humo, de apertura al diálogo con las madres buscadoras, que ante la falta de respuesta oficial, recorren sin cansancio fosas clandestinas y morgues, enfrentando peligros y estigmatización para encontrar justicia, verdad y, sobre todo, a sus seres queridos. Se quiebra el alma al escucharlas decir: “Mamá siempre lo encuentra todo, hasta tus restos”, por un México sin desaparecidos, Sumemos voces.