Habrás notado o escuchado que algunas personas que utilizan una computadora o teléfono celular de los llamados inteligentes, están pasando de interactuar con aparatos mediante simples instrucciones a sostener conversaciones con programas que aparentan familiaridad y calidez de una plática entre amigos o parientes. La inteligencia artificial (IA) actual no solo nos provee de información inmediatamente, sino que además pareciera “educada”, “paciente”, “motivadora” y, sobre todo, “empática”.
Sin desdeñar que ese lenguaje “amable” puede generar en algunas personas buenas prácticas de comunicación o de cortesía; hay otro aspecto a considerar que consiste en la dependencia cognitiva y dependencia emocional que está provocando en la personas jóvenes; en un estudio[1] realizado se observó que el 56 % de estudiantes que utilizan la inteligencia artificial lo realizan para la toma de decisiones y la planificación, en ese sentido el estudio reflejó una creciente confianza en esta tecnología para apoyar procesos de aprendizaje.
En el mismo estudio precisó que el 60% de los estudiantes manifestó sentirse cómodo confiando en la IA para resolver problemas complejos; un 64% de los estudiantes está preocupado por la posible pérdida de habilidades humanas debido al uso de la IA; el 56 % de los estudiantes depende de la IA para obtener información y soluciones.
Otro estudio reciente de Sharma et al. (2024)[2] mide cómo la IA tiende a adaptar sus respuestas para coincidir con las creencias del usuario, un comportamiento conocido como "sycophancy" o "sycofantismo", incluso si esto implica sacrificar la veracidad. El estudio presenta experimentos que muestran cómo los asistentes IA pueden dar retroalimentación sesgada, ser fácilmente influenciados, dar respuestas sesgadas y, en ocasiones imitar los errores del usuario.
Salmerón Ruiz (2025)[3], advierte que el chatbot se está convirtiendo en el eje central de la vida emocional de los jóvenes con vínculos simulados de tipo romántico o familiar. Que hay una modificación emocional derivada del empleo del chatbot debido a que pereciera “ofrece” consuelo, disminución de la ansiedad y sensación de compañía ante la soledad.
El estudio también arrojó que se desarrolla una tolerancia y un incremento constante en la duración e intensidad de las interacciones necesarias para lograr el mismo alivio. Que se presentan emociones negativas como ansiedad, tristeza o vacío tras interrumpir el uso o experimentar cambios en la plataforma.
También, derivado del exceso de uso de IA resulta conflicto de sentimientos de culpa y frustración; impacto académico y abandono de actividades cotidianas. Recaídas reiteradas tras intentos fallidos de dejar de usar el chatbot, seguidos de un retorno motivado por estados emocionales bajos.
Lo anterior, esta generado en las personas dependencia emocional, es decir, una necesidad excesiva de aprobación y afecto de otra persona, pero no solo eso, sino también riesgos como el aislamiento social, la pérdida de habilidades interpersonales y casos graves de crisis mentales en usuarios vulnerables, como ves una dependencia excesiva de las personas respecto a la IA aumenta la soledad en lugar de mitigarla.
Ante esto, es necesario que en el hogar se establezcan límites adecuados y reconocer las señales de alerta, que permitan proteger la integridad y el bienestar de la niñez.
[1] Rijas, F. et al. Inteligencia Artificial: Dependencia y la Afección del Pensamiento Crítico. (2024). Ciencia Latina Revista Latina Multidisciplinar. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v8i4.13462
[2] Sharma, M., Tong, M., Korbak, T., Duvenaud, D., Askell, A., Bowman, S. R., Cheng, N., Durmus, E., Hatfield-Dodds, Z., Johnston, S. R., Kravec, S., Maxwell, T., McCandlish, S., Ndousse, K., Rausch, O., Schiefer, N., Yan, D., Zhang, M., & Perez, E. (2024). Towards understanding sycophancy in language models.
[3] Salmerón Ruiz, M. A. (2025). Impacto de la inteligencia artificial en la adolescencia: riesgos y líneas de acción. Adolescere, 13(3), 51-58.