El pasado miércoles 18 de marzo conmemoramos el 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, impulsada por el expresidente Lázaro Cárdenas, en un momento histórico no solo para nuestro país, sino en un contexto internacional en el que las potencias se preparaban para un evento bélico que poco después se convirtió en la Segunda Guerra Mundial.
Ahora, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo resaltó en esa celebración que el Gobierno de México continuará el fortalecimiento de Pemex y de la CFE como empresas públicas del Estado, y que se mantendrán la producción y el procesamiento de petróleo. Esto ocurre en medio de una escalada bélica en Medio Oriente, por la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha desembocado en una crisis energética que apenas está en su inicio y que amenaza con la estabilidad energética mundial.
En su mensaje, Claudia Sheinbaum hizo un llamado a avanzar en la soberanía energética, aumentar la producción de gas natural y de fuentes renovables, así como mantener la producción y el procesamiento de petróleo. Este tema se ha convertido en el núcleo de la discusión internacional en los momentos adversos que estamos viviendo y, sobre todo, en torno al futuro de la nueva realidad en el ámbito global. Porque, siendo sinceros, las cosas ya no volverán a ser como antes en el tema energético, ya sea por una eventual derrota de Irán que dejaría un espacio en el mercado internacional, o en el supuesto de que el gobierno actual iraní se mantenga, donde la derrota sería para Washington y el actual orden del mercado energético.
Mientras tanto, en este ambiente hostil y ante las calamidades de la guerra, nosotros tenemos la oportunidad de impulsar y fortalecer nuestra industria energética nacional y la soberanía, donde se requiere visión, innovación, responsabilidad y una perspectiva de largo plazo. Por ello, la presidenta enfatizó el compromiso con el pueblo mexicano en materia de seguridad energética.
Es importante destacar que, desde la llegada de la Cuarta Transformación, se ha logrado reducir significativamente la importación de gasolinas, gracias a la construcción de la refinería Dos Bocas, la adquisición de la refinería Deer Park en Texas y el rescate de las otras seis refinerías del sistema. Sin embargo, en el tema del gas, México sigue importando el 75 por ciento del gas natural que consume.
Este combustible hace funcionar las plantas de generación eléctrica y nuestras fábricas, por lo que es totalmente prioritario aumentar la producción nacional de gas natural. Este es el siguiente objetivo, junto con el impulso a las fuentes renovables de energía, además de mantener la producción de petróleo y su procesamiento.
La doctora adelantó algunos datos para consolidar este fortalecimiento de la soberanía nacional: la reducción de la deuda de Pemex en un año en 13 por ciento; el pago a proveedores, que prácticamente alcanzó el 100 por ciento; la transformación diaria de casi 1.3 millones de barriles de crudo en gasolinas y diésel; y que en 2025 se produjeron 25 por ciento más fertilizantes.
Es el momento idóneo para impulsar nuestra industria nacional. Mientras el viejo orden económico de los hidrocarburos comienza a derrumbarse, los ataques realizados por Israel y Estados Unidos contra infraestructura energética de Irán, y la respuesta de la nación persa contra otros objetivos energéticos en Kuwait, Bahréin, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Arabia Saudita, han provocado un descalabro comercial que amenaza con una crisis internacional. A esto se suma el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde se comercializa aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial. Además, la posible entrada de Yemen al conflicto y la amenaza de bloqueo del Mar Rojo representarían un jaque mate para las cadenas de suministro: un escenario de caos total.