“No iban a desmantelar un laboratorio. Iban a ubicar el laboratorio, ubicaron el laboratorio y se regresaron; no hicieron nada con el laboratorio”
Claudia Sheinbaum 3/6/26.

¿Cómo entender las expresiones de la presidenta Sheinbaum con relación al narcolaboratorio de El Pinal?
Sostuvo, hace semanas, que ahí se cometieron delitos que podían configurar traición a la patria.
Esa frase desató el linchamiento morenista a la gobernadora Campos.
Luego, en el discurso más importante de su gestión, el del domingo en el Monumento a La Revolución, sostuvo que los mencionados agentes andaban de «visita».
Ayer cambió nuevamente su versión de los hechos, dijo que “iban a ubicar el laboratorio”.
Por supuesto cada versión acarrea consecuencias, algunas elevaron la tensión política en el país y otras incidieron negativamente —de manera muy seria— en la relación con el presidente de los EU, que tanto le interesa (y tiene razón en ello) que hasta el lunes se atrevió a decir que los ataques contra su administración los realizaban personas de la ultraderecha en el gobierno de allá.
¡Cómo se cuidó de no señalar expresamente al mejor exponente de la ultraderecha hecha gobierno en EU, el presidente Trump!
La ofensiva presidencial contra los gobernantes chihuahuenses se dió en el asunto que más puntos negativos le ha dado a la presidenta, a su gobierno y a su partido, el de la negativa a entregar a los extraditables de Sinaloa.
Quizá el evento que más influyó en todo lo anterior fue la comparación derivada de los citatorios de la FGR a Maru y a César Jáuregui, por un lado, y a Rocha y otros dos de los extraditables, por el otro.
Pero lo que cambiará más será todo lo jurídico alrededor de Maru y Jáuregui.
Sí, porque las denuncias mediáticas —que parecían llegar a lo judicial— establecían que los dos habían autorizado la participación de los agentes en el operativo, sin que se hubiese aprobado por las autoridades competentes (Secretaría de Seguridad Ciudadana, SEDENA y Relaciones Exteriores), lo que, en la óptica del morenaje, configuraba, sin necesidad de aportar pruebas, la comisión de ese delito.
Lo declarado ayer por la presidenta Claudia Sheinbaum, echa abajo todo el discurso anterior y, con ello, evidencia los dos primeros importantes fallos de la recién desempacada dirigente nacional morenista, Ariadna Montiel, el de la escasa concurrencia (para las expectativas de Morena) en la marcha convocada a celebrarse en Chihuahua; luego el del tremendo ‘oso’ de la solicitud de juicio político contra Maru Campos, caído por los garrafales errores cometidos por los morenistas.
La consecuencia que más les dolerá a los de la 4T será, sin duda, que las causas contra la mandataria y el ex fiscal se cayeron; ya no hay ‘conductas’ que perseguir por la autoridad, porque la defensa de ambos podrá proponer como prueba la declaración presidencial efectuada ayer, con lo que cualquier otro argumento se caerá.
Por una razón, porque la presidenta es la jefa de los funcionarios encargados de acreditar la legal estancia y las actividades que desarrollen los agentes extranjeros en el país y si es ella la que ‘legitima’ su actuación en el laboratorio, entonces no hay motivo para que sean perseguidos por la FGR.
La puntilla a todo lo anterior la dió el fiscal de la CDMX, Ulises Lara, quien informó que estarán haciendo trabajos de investigación para determinar las actividades de los agentes ‘visitadores’ o ‘ubicadores’ de laboratorios, pero ¡en el período previo al desmantelamiento del narcolaboratorio de El Pinal!
Nada de lo anterior explica racionalmente el cambio de actitud de la presidenta, a menos que sea cierta (y las declaraciones presidenciales de ayer van en ese sentido) la especulación lanzada en este espacio a fines de abril:
“¿… los agentes de la CIA estuvieron en el lugar de los hechos, o desde que participaron —si estamos de acuerdo que colaboraron en materia de inteligencia para ubicar el narcolaboratorio— desde el momento en que coadyuvaron en la ubicación y que, seguramente, desde algún lugar apropiado, cercano, participaron en la ubicación del laboratorio y en la detección de los delincuentes encargados del mismo mediante los drones?”. (Sin retorno, Aserto.mx, 26/4/26).
Pues sí, Claudia Sheinbaum dice que los agentes de EU iban ‘a ubicar el laboratorio’.
¿Entonces no formaban parte de una acción concertada la gobernadora, el fiscal, el coronel y el mayor del ejército, además de los mandos de la Agencia Estatal de Investigación, para traicionar a México y complotar con los agentes a favor de EU?
Lo que explicaría todo sería que una buena parte de la colaboración con las autoridades norteamericanas no se pueda hacer pública y que podrían llegar, a lo mejor, probablemente, a que el gobierno de México sí tenga un acuerdo con el norteamericano para permitir la participación de agentes de todas las dependencias de los EU, incluida la polémica CIA.
¿Será?