En vista de que, en lo que va del régimen político de MORENA Cuarta Transformación-Segundo Piso (4T/2P), iniciado en 2018 por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), proseguido por la actual presidenta de los EUM, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo (CSP); las derechas y las ultraderechas de la oposición —prianmc—, no cesan en calificar negativamente los planes y programas de la Nueva Escuela Mexicana (NEM); es necesario y oportuno, recordar que durante el sexenio (2000-2006) de Vicente Fox Quezada, se excedió la carga de trabajo del magisterio nacional. Pretendiendo, además, privatizar aun más la educación, con el consabido fin de sustituir la educación pública, laica y gratuita.
A la sazón, en un estudio en el que resultaron muy cuestionadas las exigencias laborales para los maestros del país, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reveló que la elevada cantidad de alumnos que cada docente debe atender en el salón y el exceso de horas de clase perjudican el proceso de enseñanza-aprendizaje (PEA). En ambas variables, los requerimientos del Sistema Educativo Nacional (SEN) estaban muy por arriba de la mayoría de los países de la OCDE.
Así, en México, cada profesor de Educación Básica debía hacerse cargo de hasta 29 alumnos, el doble de lo que, en promedio, atienden los maestros de los Estados-nación-miembros que integran a esa organización internacional. Además de la elevada cantidad de alumnos por aula, la carga de horas de los docentes mexicanos de Secundaria es mayor a la de los otros 41 países analizados. A mitad del sexenio foxista, por ciclo escolar, un educador de ese nivel impartía mil 182 horas de clase, la cifra más alta entre todos los países miembros de la OCDE, cuyo promedio era de 714 horas al año.
Según la OCDE, esa exigencia frente a grupo representa una SOBRECARGA para todos los mentores. El ‘Estudio Panorama de la Educación 2003’, difundido en el país, estableció que la proporción estudiantes-profesores en México era 1.5 veces mayor que la que en promedio registraban ‘sus’ naciones en Primaria, mientras que en Secundaria era de dos veces. Así, en el primero de esos niveles un maestro atendía un promedio de 22 niños; en Secundaria a 29 alumnos, sólo por debajo de Filipinas (43 alumnos), India (36 alumnos) y Chile (33 alumnos) y casi el doble del promedio de 15 de los demás países.
Señaló la OCDE, que esa alta proporción incidía en la atención otorgada a cada alumno, así como en la calidad de los resultados. Refiriendo además que de 42 países, México tenía el 26 lugar en el NIVEL DE SUELDO INICIAL A DOCENTES DE PRIMARIA. El mismo rango tenían los maestros con 15 años o más de experiencia, en tanto que el ingreso anual a partir del Producto Interno Bruto per cápita se situaba en el lugar 8.
Los ingresos de los maestros, por hora, era, en promedio, de 19 dólares, menos de la mitad de lo que ofrecían gobiernos como Dinamarca, Alemania Japón y Corea, que llegaban a superar los 50 dólares.
En ese aspecto, Andreas Schleider jefe de Indicadores y Análisis de la OCDE, lamentó que el gobierno mexicano solo “gastara” por alumno de Primaria mil 300 dólares anuales —la cuarta parte del promedio de la OCDE—, y sólo 2 mil 300 dólares en Secundaria, la tercera parte de la cifra media de los países de la organización.
Por lo que se refiere a la antidemocrática aspiración de Fox (secundado por su sucesor, Felipe Calderón) de privatizar la educación en todos sus niveles, Gonzalo Abad, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), advirtió que la educación privada no puede remplazar la oferta pública en países como México, por lo que la apertura de los servicios educativos, tal y como lo estaba demandando la Organización Mundial de Comercio (OMC) a los países miembros, no resolvía el problema de proporcionar la educación que se requiere para toda la población; por el contrario —abundó—, acentúa un sistema elitista y excluyente de la educación.
Gonzalo Abad, indicó que el riesgo de le educación privada, de donde provenga, es que frente a una ‘oferta’ de alta calidad y precios altos hay otra que está “creciendo de manera grave en América Latina y en México, que es para la población de menos recursos, dispuesta a aceptar que la educación que reciben no sea de calidad, esto por la angustia de obtener un diploma o título que les permita incorporarse al mercado de trabajo en mejores condiciones”.
Así mismo, el citado representante de la UNESCO, alertó en cuanto a que “es indispensable la intervención del Estado para evaluar y asegurar que las escuelas PATITO en la educación superior —pero también en la Secundaria, donde están creciendo fuertemente— cumplan realmente con su compromiso educativo”.
Insistiendo en que “Hay que hacer una política muy estricta de control de la oferta privada; mientras, el sistema público-gubernamental requiere que aumenten los presupuestos, que las universidades justifiquen esos incrementos, mejoren su gestión e integren redes latinoamericanas de cooperación en materia científica y tecnológica; es decir, una auténtica reforma universitaria.”
Sin embargo, Gonzalo Abad consideró que los gobiernos deben seguir HACIENDO ESFUERZOS para continuar financiando al sistema de universidades públicas.
De tal manera, a mediados de la primera década del S. XXI, el financiamiento para la educación en el mundo, así estaba: Gobierno 63% / Sector privado 35% / Asistencia internacional 2% / Porcentaje para educación en el presupuesto de los países de la OCDE 12% / México invertía 6.8%.
Agregaríamos, que el SABER de toda sociedad puede ser de ‘buena o mala calidad’, puede producirse en mucha o baja cantidad, puede ser pertinente o no serlo, puede acumularse adecuada o inadecuadamente, puede reproducirse y distribuirse ‘bien o mal’.
Usted, apreciable lector, ¿cómo considera los resultados de la NUEVA ESCUELA MEXICANA?