En esta ocasión hablaré un poco de historia, (sin afán de aburrirles); con algo de orgullo personal; mezclando un tanto de crítica y reflexión, dados los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país.
Mañana, 18 de julio, se cumplen 154 años de la muerte del llamado “Benemérito de las Américas”; es decir, Benito Pablo Juárez García. Antes de continuar, les pido a mis amables lectores, que dimensionen lo que significa que sus buenos tiempos fueron hace casi dos siglos; que estamos hablando de un personaje del México post independentista y previo a la Revolución.
Con este motivo, el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Cultura, organizó un acto conmemorativo en el Museo de la Lealtad Republicana, mejor conocido como Casa Juárez, en el centro de esta ciudad; al que acudí el miércoles pasado.
En estos actos, generalmente se encuentran en la mesa de presidium, los más altos representantes de la masonería de nuestra entidad, además de autoridades civiles y a veces militares. Al respecto, deseo destacar un par de detalles: lo primero, que me dio muchísimo gusto ver que había al menos dos mujeres (cuando en otros tiempos eran puros varones); y, -por otro lado-, que cada vez son más grandes logias las ahí representadas. Por lo que percibí, había varios del Rito Escocés, del Mexicano, otros del York, e incluso del Egipcio (del cual yo ni sabía que existía).
El formato a seguir lo marcaron por la directiva del propio museo. Un poco distinto a años anteriores, ya que por lo regular eran prácticamente un par de discursos, el oficial de parte del gobierno y otro de un masón (cada año se alternaban las dos o tres grandes logias existentes, para seleccionar a su ponente). Ahora se les pidió a las grandes logias, que sus oradores, dijeran las palabras que fueron expresadas en 1872 en las honras fúnebres de Don Benito. Es así, que alguien leyó lo que dijo el presidente del Ayuntamiento de la Ciudad de México de aquel entonces; alguien más lo del representante del Poder Legislativo; y así sucesivamente. Entonces, fueron muchos los discursos. Por lo que se hizo un acto protocolario muy extenso. Entre un disertante y otro, intervino la Banda de Música de Gobierno, con temas musicales acordes al evento. Siempre me emociona escucharles tocar, la “Segunda de Rosales”, o la “Marcha de Zacatecas”, por mencionar algunas. Eso si estuvo muy bien en el programa.
Obviamente, para mí -y creo que para muchos asistentes-, el momento culmen, fue cuando pasó mi papá, el Profr. Francisco Ernesto Durán Hermosillo; quien -por mucho- se lleva las palmas como el mejor. Una verdadera cátedra de oratoria. No porque yo lo diga, sino porque fue más que evidente, según el dicho del público presente. El punto es, que como Venerable Maestro de la Logia “Black Rose”, del rito de York, lo invitaron a que dijera las palabras pronunciadas por José María Vigil, en el funeral de Juárez. Vigil, fue un periodista, catedrático, magistrado, escritor, historiador, político y académico mexicano; director del Archivo General de la Nación, en el Siglo XIX.
Con gran elocuencia, mi papá replicó estas palabras (fragmento): “Detrás de la ceremonia está el pensamiento que vive, el pensamiento que busca y no encuentra ya al hombre, pero que vuelve sobre su obra, dirige una mirada al pasado, contempla sin zozobra el porvenir, sintiendo que esa obra está asegurada que tiene la garantía de la duración, porque ella reposa sobre un hecho verdadero, sobre una evolución consumida por el varón ilustre, a cuyos restos inanimados, venimos hoy a dar la última despedida…….. Juárez ha legado a México dos bienes inestimables: la reforma y la independencia; México a su vez, le debe una gratitud ilimitada, por haber sabido interpretar sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades, defender su honra ante el extranjero”.
Cada vez que se habla de Juárez, o de cualquier otro héroe nacional o personaje ilustre de nuestra historia; es común que reflexionemos sobre la vigencia de sus obras, palabras e ideología. Aún cuando vivieron en otros tiempos, en épocas de revueltas, de conflictos armados o de crisis político-sociales-económicas, parece que todo aquello puede ser traslado y resulta aplicable al momento actual. De ahí deriva la siguiente reflexión que quiero compartirles.
En estos últimos dos sexenios, tanto Andrés Manuel como Sheinbaum, nos han recalcado infinidad de veces, que llevan un espíritu Juarista; que son seguidores de su ejemplo y su ideario. Aunque eso, -como todo lo que sale de su boca y de su cerebro vacío-, no son nada más que mentiras. Viles mentiras. Invenciones de su imaginación. Baste con mencionar de entrada y solo como ejemplo, la vida de multimillonarios que se dan los hijos de AMLO, tanto los López Beltrán (de su primer matrimonio), con su casa gris en Houston, viajes por Europa y Asia, autos de alta gama y todo el lujo con el que viven, así como de su hijo más joven (el que tiene con la nazi Beatriz Gutiérrez Müller), que estudiaba en Reino Unido (pagando dos millones de pesos por semestre de pura colegiatura) y el cual usa ropa y tenis que cuestan miles y miles de pesos.
La austeridad republicana, que practicaba Benito Juárez, dista mucho de lo que entienden por “austeridad” estos desgraciados de Morena, que actualmente tienen cooptado al gobierno federal, que no sólo han destruido al país, sino que se han beneficiado en lo particular de su poder y autoridad y por si eso fuera poco, además han entregado el mando al crimen organizado.
Vivir en la justa medianía, que practicaba Benito Juárez, dista mucho de lo que entienden por “medianía” estos desgraciados de Morena, que han robado a manos llenas las arcas públicas, se les ha evidenciado cuando reciben sobres amarillos repletos de dinero, actos de corrupción incalculables, desvío de recursos, obras sin licitación, lavado de dinero por parte del clan de los Beltrán López, sus primos y socios.
La defensa de la democracia y de la Soberanía, que practicaba Benito Juárez, dista mucho de lo que entienden por “Soberanía” estos desgraciados de Morena, que defienden gobernadores o senadores con vínculos con los cárteles, que protegen criminales y además, miden con distinta vara a propios y a opositores; como por ejemplo la persecución que hicieron a Maru Campos, por la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua; en tanto que ahora sale a la luz, las grabaciones de pláticas de Marina del Pilar, de Baja California, con agentes del FBI.
La lucha contra el intervencionismo que practicaba Benito Juárez, dista mucho de lo que entienden por “intervencionismo” estos desgraciados de Morena, que no son capaces de lograr coordinación y colaboración con el gobierno de Estados Unidos, ni para la renegociación del TMEC, ni para frenar y acabar con los cárteles de la droga y de trata de personas.
Así podría seguir siendo repetitiva, sobre este comparativo, entre una vida proba, de familia, de conciencia, de visión, de resolución, que llevó a cabo Juárez en su tiempo, que no tiene nada que ver con el cinismo, indolencia e insensibilidad, de quienes se dicen JUARISTAS y no son más que escoria.
¡Viva Benito Juárez!
¡Viva Benito Juárez, porque vivo es su pensamiento!
Ya es momento…