Hace algunas semanas, una de las conversaciones más dolorosas que he presenciado me tocó el corazón: padecer cáncer.
La sola palabra asusta, mueve conciencias, pero también enciende los focos rojos. Más allá de un sentimiento -que lo es, per se-, hay algo que no puede ignorarse: solidaridad y acción.
Cuando escuché la expresión, no pude más que callar, pero, al mismo tiempo, ir a la reflexión de quién, por alguna razón, atraviesa por ese padecimiento que, insisto, lastima y duele.
¿Por qué está en aumento el cáncer en México? Se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI. Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que en 2023 registraron más de 91 mil 500 muertes por tumores malignos, lo que representó aproximadamente el 11.4 % del total de defunciones en el país y una tasa de 70.8 fallecimientos por cada cien mil habitantes.
Paralelamente, la carga de cáncer como causa de muerte ha mostrado una tendencia al alza en las últimas décadas, con un incremento notable en las tasas de mortalidad entre 1990 y 2019 de más del 126%, impulsado por diversos tipos de neoplasias malignas como pulmón, colorrectal y próstata.
En 2022 reportaron más de 207 mil nuevos casos de cáncer en México, siendo los tipos más frecuentes el cáncer de mama, de próstata y el colorrectal en la población general. En mujeres, los más frecuentes fueron el de mama, cervicouterino y tiroides; en hombres, próstata, colorrectal y linfomas.
El crecimiento de los casos de cáncer en México no se debe a una única causa reproducible, sino a la interacción compleja de factores demográficos, ambientales, conductuales y del sistema de salud. Entre los principales destacan, el envejecimiento de la población.
México, al igual que muchas naciones, ha experimentado un incremento en la esperanza de vida. El cáncer es una enfermedad fuertemente asociada con la edad porque las células acumulan mutaciones a lo largo del tiempo. Por ello, el envejecimiento poblacional contribuye de forma significativa al aumento de casos.
Además, la transición epidemiológica hacia enfermedades crónicas está acompañada de cambios en hábitos de vida. Factores como obesidad, sobrepeso, alimentación inadecuada, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo están relacionados con un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer.
Expertos estiman que hasta 40% de los casos podría prevenirse con cambios en hábitos de vida y acciones de salud pública.
El aumento aparente de casos también se debe, en parte, a mejoras en los métodos diagnósticos y el acceso a servicios de salud. Enfermedades que antes no eran detectadas ahora son registradas con mayor precisión, lo cual aumenta las cifras oficiales de incidencia.
Pero, a pesar de los avances tecnológicos, persisten brechas en la cobertura de tamizaje y atención oncológica en regiones rurales y marginadas, lo que lleva a diagnósticos tardíos y menores probabilidades de tratamiento efectivo. Esto se ha visto exacerbado por las consecuencias de la pandemia de Covid-19, que provocó retrasos en consultas y exámenes preventivos.
Hay algo más: exposiciones a carcinógenos ambientales, contaminación del aire, desigualdades sociales y limitaciones en educación y acceso a servicios de salud también influyen en la incidencia y mortalidad por cáncer en México. Las diferencias regionales en tasa de mortalidad reflejan estas desigualdades.
En México, los tipos de cáncer que más contribuyen a la carga de enfermedad varían por género: en mujeres, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por tumores malignos, seguido por cervical y colorrectal. En hombres, los cánceres de próstata, colorrectal y pulmón destacan tanto en incidencia como en mortalidad.
Además, y aunque no es especificado en cifras nacionales, existen tendencias globales que también impactan en México, como el aumento de cánceres en personas más jóvenes debilitadas por factores como obesidad y alimentación poco saludable.
La sola palabra cáncer, asusta y duele. Pero, también es importante saber las causas y posibles soluciones que, debe haber (soluciones), más allá de la ciencia y la medicina en las formas en que las conocemos… al tiempo.
Fuentes: Infobae, Inegi, OMS, Secretaría de Salud.