“Ningún presidente ni alcalde ‘hereda problemas’. Se supone que los conoce de antemano y por eso se hace elegir, para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es la salida fácil y mediocre de los malos gobiernos” Angela Merkel
Ninis, generación perdida que vive sin presente ni futuro. Casi la mitad de los 23.5 millones de jóvenes entre 15 y 25 años, ni estudia ni trabaja, datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, revelan que el 46% participa en el mercado laboral, 38% estudia y el 16% (3.7 millones) ni estudia ni trabaja. Uno de cada seis jóvenes está desconectado del sistema educativo y productivo, no solo representan un problema estadístico, es una generación que palpa problemas de salud mental, adicciones, suicidios, viven permanentemente bajo el asedio del crimen organizado.
En 7 años de sexenios morenistas, ni los más de 158 mil millones de pesos que se han destinado en becas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro han podido desterrar la deserción escolar, la falta de acceso a educación técnica o superior; la escasez de empleos formales para jóvenes, las limitaciones económicas y desigualdad social, la precariedad laboral, las barreras estructurales, y las responsabilidades familiares tempranas, impactando en mayor medida a las mujeres, debido al número elevado de embarazos no planificados.
La realidad es terca, rebasa los dichos oficialistas, pone en evidencia los altos índices en consumo de drogas, en desaparecidos y suicidios en este segmento poblacional; hoy los jóvenes se mueren por hambre y por drogas, son masacrados por otros jóvenes que juegan los roles de sicarios, “dealers” y/o cabecillas del crimen organizado.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la tasa NEET (Ninis), es un indicador más amplio que el desempleo juvenil, porque incluye a quienes ni siquiera buscan trabajo activamente y enfrentan barreras estructurales para integrarse al mercado, provocando mayor exclusión económica y social. Visto asi, los 3.7 millones no son solo personas sin ocupación, sino que representan talento, productividad e ingresos que el país simplemente no está aprovechando.
Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señalan que México ocupa el tercer sitio de 38 naciones analizadas, solo por detrás de Brasil y Colombia. Hace tres años, ocupaba el séptimo puesto.
A pesar del aumento del gasto público y del incremento sostenido de la beca mensual, el programa no logra una inserción laboral formal y sostenida. Según diagnósticos económicos y laborales, el estancamiento radica en la alta informalidad, que limita empleos con prestaciones; la débil creación de plazas formales; la desconexión entre capacitación y demanda real del mercado y la falta de continuidad laboral tras terminar la beca, el problema persistirá, incluso con mayores presupuestos.
Los infiernos alcanzaron a nuestros jóvenes, avivados por las malas decisiones gubernamentales, que apostaron su futuro electoral pese al cuidado y desarrollo de la juventud. Desconcierta cuando escuchamos en las mañaneras que los problemas que aquejan al país, todos sin excepción son culpa del pasado, bueno hasta el brote de sarampión, que sin lugar a duda es resultado de la omisión gubernamental vigente, simple: cancelaron las campañas de vacunación universal.
Escuchamos narrativas fuera de la realidad, como si viviéramos en países como Suecia o Dinamarca, reconocidos mundialmente por sus altos estándares en salud, seguridad, educación, derechos humanos, ética gubernamental, administración de justicia, rendición de cuentas y democracia, tan lejos de lo que pasa en nuestro querido México. Es inadmisible que después de 2,633 días de administración sigan culpando a otros para justificar su ineficacia e insolidaridad con el pueblo de México. Los gobiernos no culpan se ocupan en resolver. Como diría la excanciller alemana Angela Merkel: "Ningún presidente ni alcalde 'hereda problemas'. Se supone que los conoce de antemano y por eso se hace elegir, para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es la salida fácil y mediocre de los malos gobiernos." Sumemos Voces.