En mi artículo de la semana pasada hablé de las declaraciones y reacciones que provocaron las palabras de Adán Augusto, excoordinador de los senadores de Morena, al referirse a la muy probable postulación de Andrea Chávez como candidata a gobernadora en Chihuahua. La reacción donde se notó más molestia y descalificación fue la de Cruz Pérez Cuéllar, causando extrañeza por ser compañero de partido, aunque entendible por buscar él también la nominación.
Y a pesar de que la declaración de Adán Augusto no fue ilegal ni siquiera cuestionable desde el punto de vista electoral —pues, como dijo el senador Juan Carlos Loera y la presidenta estatal del partido guinda en Chihuahua, Briguite Granados, es solo una expresión pública de apoyo y simpatía de un político y compañero de partido hacia otra compañera, que no comparten pero tampoco condenan, sino que respetan—, no dejó de llamar la atención la cascada de reacciones, sobre todo de los propios compañeros de partido más que de los opositores.
Por eso, en este artículo vamos a revisar quiénes de los políticos de Chihuahua han venido haciendo lo mismo y con qué personajes; algunos aprovechando los puestos públicos y oficinas en las que están (como dijo el senador Loera), sin que nadie se escandalice ni condene. Pero como esta vez es un personaje nacional, con reflectores, quien salió a apoyar a una precandidata local, no les gustó; no tanto por el hecho en sí, sino por la desventaja en la que sienten que quedan.
En primer lugar tenemos al que fue más reaccionario al comentario del senador Adán Augusto, incluso descalificándolo (esta semana le mandó un mensaje público a Andrea diciendo que “para esos amiguitos”): Cruz Pérez Cuéllar, presidente municipal de Ciudad Juárez. Para todos es un hecho notorio y público que, desde 2021, en su primer periodo como alcalde, ha apoyado desde la presidencia municipal a su hermano Alejandro Pérez Cuéllar, incluso poniendo a toda la estructura municipal a su servicio.
Por ese apoyo de Cruz, su hermano Alejandro llegó a la diputación federal en 2024, quedando en desventaja la candidata panista; y si no fuera por los estatutos de Morena y la prohibición de la presidenta de la República y del partido, si por Cruz fuera haría candidato a presidente municipal a su hermano. Además, desde la misma estructura municipal hemos visto cómo ha apoyado y proyectado a su esposa Rubí, promocionándola con recursos públicos del municipio en carteleras y espectaculares como si fuera legisladora.
Por su parte, Cruz Pérez Cuéllar se la pasa recorriendo el estado como si fuera gobernador o senador, pues nada tendría que andar haciendo en otros municipios. Es obvio que desde 2021 lleva una campaña adelantada por todo el estado, llevando regalos a otros municipios sin que aclare su origen.
El propio Marco Bonilla hace lo mismo que Cruz Pérez Cuéllar, aunque con más recato (no regala tantas cosas a otros municipios como Cruz), pero con una campaña adelantada más marcada desde el inicio de este, su segundo periodo al frente de la presidencia municipal de Chihuahua.
La gobernadora Maru Campos hace lo mismo al permitirles a sus funcionarios públicos más apuntalados hacer campaña con el puesto, apareciendo ya en espectaculares y carteleras por todo el estado (el caso más reciente es el de Gilberto Loya, actual secretario de Seguridad Pública Estatal).
A su vez, la secretaria de Estado del Bienestar, Ariadna Montiel, es —según señalamientos públicos— quien impulsa y apoya las aspiraciones de su equipo político: Cuauhtémoc Estrada, coordinador de los diputados morenistas; Mayra Chávez, delegada de Bienestar en Chihuahua, con múltiples eventos públicos y multitudinarios, aprovechando su posición; y apoyará a más personas cercanas.
Así lo ha hecho con el Congreso del Estado, donde la bancada de Morena le rinde cuentas a ella y es Ariadna Montiel quien, en los hechos, dirige la bancada de Morena en Chihuahua, pues es la jefa política de todas y todos a quienes llevó al Congreso.
Así ha sido, así es y así seguirá siendo. Los grupos políticos apoyan a su propio grupo y a sus cercanos, lo que no es ilegal mientras no ocupen un puesto público desde el cual deban abstenerse de apoyar candidaturas por la imparcialidad que deben observar (tal es el caso de alcaldes, gobernadores y la presidenta de la República, pues gobiernan para todas y todos con el uso de recursos públicos).
Ilegal es el uso de recursos públicos y de las oficinas desde las que despachan, con presupuestos públicos, para impulsar candidaturas, como se ha señalado que ocurre desde algunas de las oficinas mencionadas aquí, sin que nadie lo cuestione; por lo que resulta hipócrita rasgarse las vestiduras por una declaración cuando otras y otros apoyan con recursos públicos y hacen campaña con los presupuestos asignados.