El día martes tres de febrero, el senador Adán Augusto López Hernández, en su carácter de un senador más de la bancada de Morena, y no ya como coordinador de dicho grupo parlamentario (renunció a dicho cargo al inicio de esta misma semana), manifestó por primera vez, de manera pública y ante medios, su preferencia por Andrea para que sea la próxima gobernadora de Chihuahua.
Declarando que Andrea Chávez ha sido objeto de una campaña de desprestigio e infundios, afirmó que “Es la mejor posicionada, según entiendo, rumbo a la candidatura al gobierno del Estado…yo sostengo que la senadora va a ser candidata y va a ser gobernadora del Estado de Chihuahua”.
Y por muy extraño que parezca, aunque entendible porque también busca desesperadamente esa candidatura y desde que fue electo presidente municipal hace ya cuatro años está en campaña, Cruz Pérez Cuellar, cual si fuera opositor, fue el primero en reaccionar a dichas declaraciones manifestando que “En Chihuahua mandamos los chihuahuenses, aquí el pueblo manda y la gente es la que va a decidir, no va a decidir un senador que ni siquiera vota en Chihuahua”.
Una declaración que denota el ánimo y desesperación de Cruz al saber que va abajo en las encuestas, pero que no por ello dejó de causar extrañeza y sorpresa, pues lo mismo declaró el presidente municipal panista de Chihuahua Marco Bonilla al decir que un senador no va a decidir por los chihuahuenses y ni siquiera vota aquí.
De esta manera Cruz ya le puso el cascabel al gato y deja entrever que él no respeta jerarquías, compañerismo, y no le importa la imagen del partido, cuando se trata de afectar sus aspiraciones. A fin de cuentas a él lo que menos le interesa es Morena, como en su momento dejó de importarle el PAN y después MC. Deja entrever la fractura que se avecina por la candidatura a la gubernatura.
Por su parte el compañero senador de Andrea y Adán Augusto, Juan Carlos Loera de la Rosa, quien aparece también en las encuestas morenistas de la gubernatura en tercer lugar, detrás de Andrea la puntera, y de Cruz, fue más cauto e inteligente en su respuesta señalando que él no comparte las declaraciones de Adán Augusto pero no las condena tampoco, pues está en su derecho de expresar preferencia, y de paso señaló que es paccata minuta (pecado pequeño) comparando con lo que hacen otros compañeros en Chihuahua que es peor.
Aprovechando la bola, el senador juarense y quien aparece como favorito en las encuestas para ser el candidato a la presidencia municipal de Juárez, manifestó que lo que si es reprochable es lo que se hace en la delegación de Bienestar de Chihuahua (con dedicatoria a la secretaria de Bienestar Ariadna Montiel) y en la presidencia municipal (haciendo referencia a Cruz Pérez Cuellar), desde donde promueven a sus favoritos a candidaturas favoreciéndolos y cerrándoles la puerta a quienes no ven bien, aunque sean compañeros morenistas, incluyéndose él diciendo que ni el teléfono le contestan.
Acusó públicamente que así operan los funcionarios municipales y de Bienestar en Chihuahua, pero también los diputados de la bancada morenista que le rinden cuentas a Ariadna Montiel, quien desde hace años controla la bancada morenista, desde hace dos legislaturas. Y afirmó que eso es peor.
Por lo que esta declaración de Adán Augusto reveló de manera pública lo que es sabido desde hace años, los grupos que se han formado dentro de Morena Chihuahua, donde Bienestar y la Presidencia municipal de Juárez trae su propia agenda y proyectos de poder, viendo como adversarios a los senadores Loera y Andrea, así como a sus respectivos equipos, a quienes no sólo no apoyan, sino que los bloquean.
Tanto Cruz como Ariadna han dejado de lado a la dirigencia estatal del partido encabezada por Brighite Granados, que por más esfuerzos que hace por proyectar y buscar la unidad, no lo puede lograr ante los liderazgos de la delegada de Bienestar y el presidente municipal de Juárez, sin que desde el centro del país los obliguen a trabajar de manera unida y como un solo equipo,.
Lamentable las declaraciones de Cruz, quien al privilegiar sus deseos por encima del beneficio del partido que lo hizo presidente municipal, ha revelado lo que tanto desea el panismo chihuahuense y que parece ser la única oportunidad que tiene para retener la gubernatura de Chihuahua: el divisionismo y guerra interna en el partido guinda.