Ciudad Juárez.- Las disposiciones realizadas a nivel federal alcanza niveles de análisis, donde los estudiantes pueden acreditar y pasar de nivel escolar, inclusive si reprueban alguna o varias materias. El interés disminuye, para qué esforzarse si de todas formas se avanzará al siguiente grado.
En el acuerdo 10/09/23 de la Secretaría de Educación Pública, notificado por el Diario Oficial de la Federación, establece las normas nacionales de evaluación, acreditación, promoción y regularización para preescolar, primaria y secundaria, aplicables en escuelas públicas y particulares incorporadas a dicho sistema escolar.
En nivel básico, primero de primaria es acreditado de manera obligatoria, mientras que en los demás grados la calificación mínima aprobatoria es de 6.
En secundaria, la calificación mínima es de seis, y se puede reprobar hasta 4 materias y seguir avanzando al siguiente ciclo escolar, llevando atrasadas dichas asignaturas, en caso de reprobar 5 o más, en automático debe repetir curso.
Otro aspecto señala que la asistencia no está considerada como una condición para la acreditación del estudiante. Entonces, qué sucede con los alumnos que faltan de manera considerable durante el ciclo escolar y que la ley los protege.
¿Será correcto que acrediten con ese cúmulo de faltas desmedidas? dónde quedan las prácticas de formación que toda escuela ofrece, como es la puntualidad y asistencia, aspectos básicos del desarrollo formativo escolar.
Esto puede provocar un desinterés por parte de los estudiantes y que sucede con los padres de familia o tutores conformistas con el bajo aprovechamiento escolar del muchacho, y que aplauden estas disposiciones para beneplácito de los que no desean realizar un mejor esfuerzo académico.
El estudio es considerado una manera de avance y progreso para los estudiantes en Juárez, que cada año consiguen adquirir otro nivel más complejo de conocimiento al anterior y que es parte del desarrollo académico anual. Por ello surge la duda, qué nivel de conocimiento llevan consigo los alumnos que van acreditando a pesar de acumular un sin número de inasistencias.
Además, se podría considerar una subjetividad de la educación donde las calificaciones son efímeras o circunstanciales, como poner una calificación aprobatoria a un estudiante que falta cada semana y no entrega tareas, por que debería de acreditar. Esto acarrea un descontrol tanto para el docente como para la misma administración escolar, sin dejar de ver el sentir de los demás que sí dan seriedad a sus estudios de manera ordenada.
Estos aspectos pueden distorsionar el concepto de excelencia, pues, los primeros aspectos que tienen relevancia para dar ese título a los estudiantes son, precisamente la puntualidad, asistencia, disciplina y las buenas calificaciones en cada materia.
Estos puntos que son el inicio de la nueva escuela mexicana están provocando darse topes en la pared a profesores y directivos en Ciudad Juárez, algunos directivos lo consideran un freno al avance educativo de primer orden. Considerando que falta mayor rigor a las condicionantes para avanzar en el concepto educativo de alto valor de conocimiento y formación cívica ética.
El profesor Armando Medina, directivo de un centro escolar de la ciudad, manifiesta que considera un error se haya quitado el examen de admisión para ingresar a las escuelas de nivel medio superior, “ahora los estudiantes ya no necesitan estudiar para ganarse un lugar de acuerdo con su esfuerzo, eso pasó a mejores tiempos” señala.
Recordando que el estudio es el tesoro más preciado que todo padre de familia o tutor puede dejar a sus vástagos, no hay nada más importante que esa herramienta del conocimiento, la cual permitirá abrirse camino en la vida cuando los progenitores ya no estén presentes. Por ello la importancia de generar mejores programas educativos y condiciones de estudio en beneficio de los niños, adolescentes y jóvenes.