Leo las noticias y los titulares a diario, me inquietan, y esto es lo que pienso. No se deje engañar. Estamos en tiempos de crecientes conflictos culturales globales, que se manifiestan ya -en su peor forma- con guerras que pueden escalar a violencias impensables en cualquier momento. Además, hay muchos terremotos, incendios, sequías, y no olvidemos, una pandemia mundial reciente.
Lo natural es difícil de controlar, si es que alguna vez fue posible. El daño al planeta está muy hecho, y puede ser irreparable. Hay que ver, como humanidad, nuestra parte en ello. Las políticas, se supone, esas sí podemos enderezarlas.
Recordemos que, detrás de cada conflicto, siempre hay intereses económicos y de poder; aunque por encimita, los líderes se justifiquen con propagandas que intentan explotar los miedos y las diferencias culturales, religiosas, raciales, migratorias, o de clase. Son las ambiciones las que desatan los intereses políticos y económicos para conservar o lograr el poder. Las diferencias culturales, desafortunadamente, son utilizadas como combustible de disputas políticas por políticos déspotas, o de plano ignorantes.
Las batallas culturales terminan reflejando los conflictos ideológicos entre diferentes grupos por el dominio de sus valores, creencias y prácticas, y son inculcados desde antaño por el establecimiento para disfrazar los intereses económicos y de poder a través de los medios oficiales, el sistema educativo controlado, el poder judicial, y las leyes. Que me comprenda el que pueda.
En el mundo, hoy vemos guerras en Irán y en Ucrania, conflictos en Taiwán; y desastres migratorios en España, además de violencia en otras partes del mundo. La izquierda latinoamericana está desestabilizada por EU, excepto Brasil. Si lo estudiamos, las calderas pueden explotar en cualquier lado.
No hace mucho vivíamos en un mundo de pandemia en el que nos aislamos, y ya la opinión pública, en su mayoría, no discute quiénes son los culpables, o cómo podemos prevenir este tipo de desastres. La agenda pública va de desastre en desastre, demasiado rápido y sin mirar hacia atrás.
Nuestro país, y su vecino abusón, no son la excepción. Entre el norte de México y el sur de Estados Unidos, se encuentra el laboratorio cultural que es nuestra frontera. Ahí desordenadamente se manifiestan los logros y triunfos de todas las corrientes políticas, internas y externas.
Según la extrema derecha estadounidense, la identidad americana está amenazada por el multiculturalismo, el multilingüismo, la inmigración y el elitismo internacional. La ideología norteamericana, exponen, está basada en las religiones anglo-protestantes. El catolicismo, el español y la migración, especialmente la latinoamericana, erosionan la identidad nacional pura. Vimos como Trump retaba la imagen del Papa romano hace tiempo, como retando el imperio religioso.
Las agencias de inteligencia de EU le temen a la propagación de la izquierda latinoamericana, patrocinada por el poder económico de poderosos grupos criminales. Como otra medida de presión, han endurecido las acciones en la frontera, quitando visas y residencias al por mayor. El miedo a perder la visa de cruce fronterizo provoca a algunos fronterizos, momentáneamente, inclusive a reducido las líneas en los puentes.
Como todo, la política activa es cambiante. Ciertos grupos de acción a veces logran sus objetivos. Recientemente Estados Unidos desistió en poner un centro masivo de detención migratoria en Socorro, Texas; gracias a la lucha de los demócratas de El Paso como Verónica Escobar. Su gobernador, el republicano Greg Abbott, listo como siempre, detuvo momentáneamente la construcción de inmensos centros de datos e inteligencia artificial debido a la presión ejercida por grupos de activistas preocupados por la falta de agua, el incremento de la electricidad y la contaminación. Seguramente su motivación es diferente –de más popularidad y control- que la intencionada por los activistas, pero un logro es un logro. Veremos si perdura.
Hoy los poderes ejecutivos y legislativos de México y Estados Unidos se encuentran en lados opuestos del espectro político imaginario entre la izquierda y la derecha. Ambos dominantes. Ambos censuradores de los periodistas críticos. Quedan algunos bastiones en donde sus oposiciones se resisten, como sucede en el estado de Chihuahua -más parecido a Texas por sus grandes extensiones ganaderas y su campo- o en el estado de California, con su extensa población hispana.
La relación binacional es más tensa cada vez. Los intercambios públicos entre los ejecutivos de Norteamérica y México son hirientes, unilaterales, diseñados solamente para calmar los intereses nacionalistas. EU exige a los narcopolíticos, a todos. Son terroristas, afirman. Contraria a su indignación sobre las políticas intervencionistas de Estados Unidos, nuestra presidenta no dudó en atender la final del mundial de futbol a la que Trump la invitó. Por un lado, te critico con indignación, por otro te acaricio. Si eso sirve para México, pues adelante con esa hipocresía. Trump no se queda atrás.
Lo que no me cae es que llame a los analistas periodísticos intelectuales ‘comentó ratas’ en su desprestigiada mañanera, en la que cambia términos por montones. A mí no me cae el saco, pero por favor, que no se enojen los morenistas extremos porque critico que ya no son solo ‘otros datos’, sino que los apagones son interrupciones. Los descarrilamientos, inclinaciones de vagones, y la censura es derecho de las audiencias. A nadie le gusta que lo critiquen, pero la opinión pública es imparable en una democracia. Sabían las reglas del juego desde el principio.
Solo los internautas y blogueros que se han beneficiado de sus políticas y chayote, que ahora ya no es público, la defienden todavía. Gracias a Dios yo nunca he recibido pago alguno por defender o criticar nada. Se me paga por mi criterio y mi análisis crítico en búsqueda de la verdad, aunque algunos envidiosos y ‘hartes’ aún lo duden.
Resulta que la semana pasada, en la frontera con Juárez hubo ejercicios militares conjuntos ‘de seguridad’. Mexico y EU ‘contra’ el Cártel de Juárez, desafiaba el encabezado principal ese día. Ojalá que este tipo de acciones realmente ayuden, porque mientras México copera con EU en todo, la migra sigue quitando miles de visas para ir al norte a quien el departamento de estado norteamericano considere políticamente inaceptable, o hasta quien agarren cruzando para donar plasma y obtener unos dólares, o para tener a sus bebes en un hospital gabacho.
Para colmo, con absoluta insensibilidad a las necesidades de los chihuahuenses, la Guardia Nacional decide poner sus retenes en las carreteras chihuahuenses afectando el trafico y hasta extorsionando a quien se descuide. ¿Por qué no mejor se meten en el noroeste del estado, en donde los criminales siguen desapareciendo gente? ¿Por que defienden a unos y enjuician a otros? Entonces los ejercicios militares, que cada vez son más ¿serán usados realmente en beneficio de los ciudadanos, o en beneficio del poder? Para reprimir.
Según la derecha extrema estadounidense, la identidad americana está amenazada por el multiculturalismo, el multilingüismo, la inmigración y el elitismo internacional. La ideología norteamericana, exponen, está basada en las religiones anglo-protestantes. El catolicismo, el español y la migración, especialmente la latinoamericana, erosionan la identidad nacional pura. Xenofobia pura, que ha movilizado las bases de la extrema derecha allá.
Pero quedan las elecciones de noviembre, tanto en EU como en Chihuahua. Este escrito está diseñado para el lector inteligente, el que puede discernir lógicamente que es mejor para él y para el país. El que no tiene compromisos, ni acepta una caricia para ser montado, como dice la famosa canción de Facundo Cabral. El que entiende que en tiempos extremos hay que virar al centro para balancear. Aunque en otras ocasiones hubo que girar a la izquierda o a la derecha, dependiendo del país y del contexto. Personalmente siempre defiendo los intereses de los pueblos originarios y de los que menos tienen con mi pedagogía; pero no para que unos cuantos abusen de su posición en nombre del pueblo, o para que desalfabetizen mediática y políticamente más a los ciudadanos. Izquierda o derecha, los medios debemos siempre exigir una agenda justa, y hacer los cambios necesarios para girar el timón hacia una mejor y más evolucionada sociedad, aunque los tiempos no ayuden. Seguiremos vigilando cada paso de los políticos. Siendo críticos, a veces propositivos, y en búsqueda de la versión más plural de la verdad. Aunque a veces nos equivoquemos, y tengamos que admitirlo o corregir para rectificar. Para eso, o para recibir sus críticas, publico mi correo electrónico aquí. Eso es lo más honesto, propaguemos este mensaje, para bien y para mal, y no se deje engañar. [email protected]