Así lo expresó la presidenta de México: “Nuestra soberanía ha costado sangre; lo que pasó en Chihuahua es muy serio”.
Los hechos de esta semana quedaron registrados en la historia de México. Por el accidente en el que perdieron la vida dos policías estatales y dos agentes de la CIA, vestidos con el uniforme de la AEI, que participaron en el aseguramiento del narcolaboratorio en Guachochi, se supo a nivel mundial que esa siniestra y criminal agencia de espionaje estadounidense está operando clandestinamente en México para desestabilizar y derrocar al gobierno de la transformación.
Ya le robaron la mitad del territorio a México y ahora quieren más.
Esto es lo delicado de tener a la CIA operando encubiertamente en México. El PRIAN y la CIA están trabajando juntos en el país.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública nacional, lo dijo muy claramente: “Ningún elemento extranjero puede participar, de ninguna manera, en operativos e investigaciones realizados por las autoridades nacionales sin la autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores”.
Esta es la cuestión que está investigando Ernestina Godoy, fiscal general de la República, en la carpeta penal que de oficio radicó: ¿los agentes de la CIA que participaron, de lejos o de cerca, en el aseguramiento del narcolaboratorio en Guachochi tenían o no la autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores?
El diputado Estrada preguntó: ¿por qué la CIA y no la DEA?
Los hechos muestran el peligro real de perder nuestros territorios, que el vecino del norte ansía apropiarse. Porque esa agencia de espionaje ilegal no está en nuestro país para combatir el narcotráfico, sino para invadir nuestro territorio con ese pretexto.
Y esa agencia criminal está trabajando en concierto con los elementos más radicales del PRIAN, que, religiosamente, en su discurso y viajes a Estados Unidos, suplican la intervención militar para derrocar lo que ellos llaman “la narcodictadura terrorista de Morena”, muy al tono del discurso anexionista de Donald Trump.
El pueblo le pide a las autoridades constitucionales de México enfrentar urgentemente a la siniestra CIA con la Constitución en la mano, para defender el territorio, las riquezas naturales y la soberanía nacional, tal y como lo ha hecho el pueblo de México contra cualquier intento de invasión extranjera.
La CIA y su brazo político, el PRIAN, ya se dejaron ver en las manifestaciones recientes de la “Generación Z”, que explícitamente quería tomar Palacio Nacional e incendiarlo para derrocar al gobierno “narco comunista” de la presidenta Claudia Sheinbaum. Fracasaron rotundamente porque el pueblo no se presta a esa siniestra manipulación.
Los hechos del narcolaboratorio de Guachochi descubrieron al PRIAN y a la CIA en plena actividad desestabilizadora rumbo al 27.
No hay ninguna duda de que, detrás de la propaganda de insultos a la institución presidencial y los mensajes de odio y mentiras, está esa agencia criminal de espionaje para derrotar al pueblo que impulsa el proceso de transformación del país. El principal operador de la propaganda prianista, Javier Negree, sistemáticamente acude a la Casa Blanca, donde —según esta narrativa— se dan las órdenes para operar todo tipo de acciones, con el objetivo de construir, en coordinación con el PRIAN, un fraude en las elecciones del 27. De eso no hay duda.
En la misma línea rumbo al 27, el Senado ya eligió a tres nuevos consejeros del INE, por lo que el PRIAN perdió los consejeros que le quedaban. La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, dejó ese cargo. Ya se está convocando al Consejo Nacional para elegir sucesor(a).
En Chihuahua, el Consejo Estatal del obradorismo acordó exigir a sus dirigentes partidistas que tengan imparcialidad absoluta en el proceso de designación de candidatos.
Pero el escenario para la designación de candidatos en el PRIAN se llenó de incertidumbre. Todo se les complicó por los hechos del narcolaboratorio, que los obligan a dejar a un lado la competencia interna para dedicarse a enfrentar las citas legales que ya empezaron a llegar por los hechos descritos.