Uno de mis amigos iba a rendir protesta para un cargo político. Le regalé dos libros: El Príncipe de Maquiavelo y el Arte de la Guerra de Sun Tzu. Los leyó, los releyó, los entendió y después él andaba obsequiado a sus amistades, colegas y correligionarios ambos textos.

Si Donald Trump fuera mi amigo, le haría los mismos presentes. Aunque sé que el inquilino de la Casa Blanca no hace caso a nadie, nada hubiera perdido haciendo el intento.

¿Por qué Estados Unidos, tan poderoso económica y militarmente, tan superior en ciencia y tecnología, no ha podido derrotar a Irán? El primero es el número uno en la economía mundial, el segundo fluctúa en el 17. Si hablamos del Producto Interno Bruto también lo lidera EEUU. Irán más del 40. Es tan desigual esa guerra que debería haber un indiscutible triunfador. Pero no ¿por qué?

Porque no ha leído la sabia biblia del Arte de la Guerra. Y aquí el terrible de Donald Trump comete varios errores. Vamos a comentar los más importantes: Dice Sun Tzu que antes de iniciar una batalla debe conocerse muy bien tanto al enemigo como a sí mismo. Saber nuestras propias fortalezas y debilidades y las del contrario. En pocas palabras, no pienses primero como tú, piensa como lo haría el contrincante. Debes usar el engaño, la estrategia y la inteligencia. Si hubiese leído El Príncipe, Maquiavelo le hubiese enseñado que debes, en su momento propicio, ser fiero como un león y astuto como una zorra. Tienes que conocer a fondo cinco elementos clave del enemigo dice Sun Tzu: su moral, clima, terreno, liderazgo y método conocido de combatir.

Nos demuestra que la mejor de las batallas es la que no se libra. Es la maestría de someter al enemigo mediante la inteligencia práctica, la diplomacia o la disuasión. En realidad, las guerras nadie las gana. Éstas son el cáncer de ayer, hoy y el futuro. Cuestan muchísimo dinero, desgaste, vidas y tranquilidad mundial.

Siguiendo con lo anterior, Sun Tzu dice “el arte de la guerra es el arte del engaño”. Y Maquiavelo recomienda “¿cuándo el Príncipe debe cumplir su palabra? Cuando le convenga”.

Las batallas se ganan en los templos, dice en el Arte de la Guerra. Esto quiere decir que la victoria se asegura cuando se ha realizado una planificación meticulosa, una estrategia clara ante de iniciar el conflicto. Al templo que se refiere Sun Tzu es el lugar de reflexión donde se analizan y sugieren destrezas básicas y contundentes para asegurar la victoria.

Pero Trump engaña y miente muy bien. Pero se engaña solo y miente a su pueblo. Se contradice constantemente. Les advirtió a los iraníes que los iba a atacar. Pero no estudió previamente el infinito alcance de su religión, ni su mentalidad, ni costumbres, ni tradiciones milenarias, ni la idiosincrasia, ni temperamento de los habitantes de la antigua Persia de Occidente.

Ellos están acostumbrados a la beligerancia. Solo en los últimos años ha intervenido en la guerra contra Irak (1980-1988), intervino militarmente en la guerra civil Siria (2011), en Irak (2014-2021) luchó contra el Estado Islámico y actualmente apoya a los hutíes y a Hezbolá.

Es eso, las bombas y disparos de cualquier tipo no les causan miedo por una razón muy sencilla. Más del 90% pertenecen al islam y muchísimos de ellos son fundamentalistas, es decir, de las líneas extremistas y fanáticas. De la religión surge su sistema político teocrático. Y un pueblo que no teme a la muerte –sobre todo porque creen en que Alá lo protegerá y en caso de muerte será recompensados en el más allá- no le teme a nada.

Es muy difícil para los occidentales entender a los del oriente medio. Somos y pensamos como occidentales. Si los americanos amenazaran con tomar Palenque ¿cuántos fanáticos de la 4ª Transformación se prestarían para colocarse como escudos humanos? Seguramente la señora Alcalde, Noroña, Adán Augusto y Monreal… no. Son políticos, no tontos. Hay después, como San Pedro, andarán negando pertenecer al grupo de este señor… ¿cómo se llama? Ah sí, algo así como López.

Mi álter ego reflexiona, en el país más democrático del mundo, las desapariciones en México, según Amnistía Internacional, se incrementaron 10.5% en 2025. Sin comentarios.