Solo los idiotas creen que un

puñado de rumores no

desmentidos es una verdad

Jugar con la política y con las redes sociales tienen alto costo, especialmente si ahora se recurre a la inteligencia artificial que altera la realidad creando apariencias y falsas noticias (fake news) con impacto en la geopolítica y hasta en la religión.

Si nos remitimos a registrar esas acciones las consecuencias están a la vista y lo que vendrá más adelante involucrará decisiones políticas y electorales.

El 5 de mayo de 2025, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos difundió su imagen elaborado con inteligencia artificial disfrazado de Papa, con el atuendo religioso y formal que usa el líder de millones de católicos en todo el mundo. La broma no fue del gusto general por las implicaciones y mensaje que destilaban, jugando con la figura del máximo jerarca religioso y doblemente cuando Trump ni siquiera es católico. Se podría interpretar que él fácilmente también podría ser Papa con esa irreverente imagen. La salida a esa ofensa fue que se trataba de una broma como si causara simpatía entre los creyentes católicos.

Después de las contradicciones que ha tenido en la guerra contra Irán aliado con Israel, sus redes sociales han sido plataforma de bromas, fuertes acusaciones y amenazas contra los líderes de países que no han querido entrar a esa guerra que nadie buscó. Desde la primera ministra de Italia y otros aliados a quienes atacó por no estar de acuerdo con su guerra.

Y luego arremetió contra su paisano norteamericano el Papa León XIV utilizando otra vez la inteligencia artificial y las redes sociales para desde ahí lanzarlo a todo el mundo. El Papa, como ha sido las postura de los Pontífices condenó la guerra por el simple hecho del asesinato de personas, llamando a la paz.

Eso enardeció al presidente de EUA e hizo dos acciones por las redes: otra vez acudió a la inteligencia artificial para subir una imagen donde ahora suplantaba la figura del propio Jesucristo imponiendo las manos sobre un enfermo para curarlo como un milagro. En la imagen, Trump-Jesucristo está rodeado de personal militar, una enfermera, una mujer rezando y varios edificios simbólicos como el Capitolio o la estatua de la Libertad con fuegos artificiales y figuras en el cielo cubiertas por un halo de luz celestial.

Y subió comentarios directos contra el Papa León XIV: “León no estaba en ninguna lista para ser elegido Papa. Lo han elegido solo porque es americano y pensaban que esa era la mejor manera de tratar con el presidente Donald Trump. Si yo no estuviese en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano. Desafortunadamente, León es débil con la criminalidad, débil con las armas nucleares y esto no me gusta…”.[1]

Tanto la expresión como la imagen elaborada con inteligencia artificial fue por la molestia de Trump de que el Papa no avalara la guerra contra Irán. El Papa le respondió que no tenía miedo a la administración Trump y que seguiría alzando la voz contra la guerra. “No soy político, no tengo intención de entrar en un debate con él, el mensaje sigue siendo el mismo: promover la paz”.

Las reacciones en las mismas redes sociales fueron adversas para Trump, quien decidió retirar la imagen donde suplantaba a Jesucristo, y burlonamente aceptó haberla publicado porque “pensó que era la imagen de un médico” y luego pasó a culpar que eran -fake news- “noticias falsas”. Esa broma en las redes le ha costado la crítica de haber cometido una profanación de la figura de Jesucristo.[2]

En el mes de febrero de este año, Trump había también usado las redes sociales para subir un video racista que representaba al expresidente Barack Obama y a la exprimera dama Michele Obama como simios[3].

¿Cómo llamarle a este uso de redes sociales con inteligencia artificial, donde pueden justificar que todo es inventado, siendo sorprendidos y desconocer el origen? ¿Son “bromas” inteligentes o “bromas” artificiales donde la tecnología la han convertido en una herramienta de propaganda, engaño y perversión?

Y mientras, el mundo entretenido con esas ocurrencias y excesos que terminarán en memes banales y superficiales provocando unas breves risas y luego, todo como si nada.

El no pasa nada que hemos autoimpuesto como pesada loza para acallar las conciencias y lo absurdo de este mundo.

[1] JULIANA, Enric (2026) El milagro de Budapest, La Vanguardia, España

[2] AGENCIA AP, (2026) Se calienta pleito entre Trump y Papa

[3] THE NEW YORK TIMES, (2026) Borra Trump imagen “mesiánica” tras críticas