En los últimos años, el mundo entero ha sido testigo de una reconfiguración geopolítica profunda. Las cadenas de suministro se redibujan, las reglas del comercio internacional se reescriben y la competencia por atraer inversiones se intensifica. Cada nación, con sus condiciones particulares, debe aprovechar al máximo sus fortalezas para tener presencia y mantenerse en el mercado global.
En este escenario, México goza de una clara ventaja estratégica: su ubicación geográfica y su acceso al mercado de América del Norte. Sin embargo, esa posición no se traduce automáticamente en un verdadero desarrollo. Requiere condiciones claras: certeza jurídica, infraestructura de calidad, capital humano competitivo y una apuesta decidida, con estrategias claras, por la innovación.
Es aquí donde los estados adquieren un papel central. Son las entidades federativas, con sus gremios y vocaciones industriales, las que generan confianza, las que ofrecen estabilidad y las que agotan esfuerzos y voluntades para construir el entorno donde las inversiones puedan florecer y así generar prosperidad para las comunidades.
Hoy en día se confunde desarrollo con asistencia. Distribuir recursos ayuda, pero no erradica la pobreza desde su raíz. Para hacerlo, hay que construir las condiciones para que nuestra gente trabaje, para que nuestra industria produzca y para que nuestra economía participe en el mercado global como protagonista.
En el gobierno que tengo el honor de encabezar, comprendimos desde el principio que impulsar el desarrollo industrial es construir lo que verdaderamente les importa a las familias chihuahuenses: un trabajo bien remunerado, una vida próspera y un mejor futuro.
Este gobierno se ha dedicado a consolidar las condiciones para que ello ocurra, y lo hemos hecho desde las vocaciones industriales que definen nuestra tierra: la manufactura avanzada, la industria automotriz, los dispositivos médicos y la electrónica. Lo hemos hecho con certeza jurídica, con seguridad pública, con infraestructura funcional y con talento humano.
Frente al panorama mundial que se avecinaba, supimos leer esas señales antes de que sacudieran los mercados internacionales. Por eso consolidamos nuestra posición dentro de la ruta de semiconductores que integra a Chihuahua con Texas y Arizona. Para lograrlo, estrechamos nuestra relación con Taiwán, además de fortalecer una sólida cadena de proveeduría que se encuentra en nuestro estado y que hemos consolidado a lo largo de los últimos años.
Nuestra visión y trabajo han dado resultados, y con orgullo podemos decir que Chihuahua no solo participa en la economía nacional, sino que la impulsa.
La mayor prueba de ello es que, al cierre de 2025, nuestro estado encabezó las exportaciones del país con una cifra superior a los 109 mil millones de dólares, la más alta jamás registrada por un estado mexicano en toda la historia. Este resultado no es un hecho aislado, ya que durante los últimos quince años hemos sido líderes nacionales en exportaciones a Estados Unidos. Además, actualmente fabricamos prácticamente la mitad de los circuitos electrónicos producidos en todo el país.
En Chihuahua apostamos por el activo más valioso que tenemos: el talento de nuestra gente. Esta visión ya produce frutos, puesto que hace poco más de un mes regresó el primer grupo de jóvenes ingenieros formados en semiconductores en el Instituto de Investigación Tecnológica de Taiwán. Estos talentos regresaron para preparar a más jóvenes chihuahuenses y así colocar a Chihuahua en la industria que está definiendo el futuro.
Frente a los actuales retos en la producción global, la respuesta de Chihuahua es mantenerse al alza, con más producción, más exportaciones y mayor crecimiento.
Por eso, este año se aperturaron dos nuevos programas especialmente diseñados para impulsar nuestra industria y sus cadenas de proveeduría. El primero es Talento STEM, un programa de 40 millones de pesos para equipar a nuestras instituciones educativas con la tecnología y las certificaciones que la industria del mañana ya exige hoy. Porque el talento no se improvisa; se forma con tiempo, con inversión y con visión.
El segundo es PROVEE+, un programa de más de 40 millones de pesos para apoyar a nuestros proveedores locales. Con él podrán acceder a esquemas de profesionalización que les permitan seguir fortaleciendo nuestra posición en las cadenas de suministro globales.
Mientras en Chihuahua exista un verdadero humanismo de miras amplias, optaremos por el camino de la preparación, el desarrollo de talento y el impulso de nuestras fortalezas industriales. Frente a la adversidad, hoy Chihuahua encuentra caminos para ser un referente nacional sobre cómo afrontar los cambios y utilizarlos a su favor en aras de generar mayor desarrollo y prosperidad para las familias.
Para un Chihuahua cada vez más próspero y con desarrollo, Chihuahua cuenta conmigo.