En el artíulo de César Ramiro Vásconez, titulado «Assange Encadenado» (1 Ágora-), leemos que: «Copiar prospectos publicitarios y expandir una lengua empobrecida, neoempresarial, fanática e irracional en su antipopulismo, hizo que el periodismo tradicional perdiera credibilidad y agonizara.

Que: «La falsificación de noticias emana de los gobiernos. Las marcas controlan los contenidos de los medios. La prensa no considera rentable la verificación de los hechos, toma días y semanas. Trata de ser relevante en un mundo que ya no entiende, le habla a un público sin recambio. Autenificar y publicar material sustraido a gobiernos o corporaciones, en eso consiste el periodismo de investigación, pues el poder se basa en el secreto».

Realidad de esa prensa venal, canalla; que llevó a Julian Assange (Islandia) a fundar y dirigir un medio de comunicación y organización mediática EDITORIAL —sin fines de lucro— en el 2006, con el nombre de WIKILEAKS.

Y en ese practicar el periodismo de investigación, para indagar e informar con la verdad; Wikileaks (Assange y colaboradores comprometidos) publicaron sendos resultados relevantes, que impactaron a la opinión pública mundial. Entre otros:

En el 2010 demostró que la invasión a IRAK y AFGANISTÁN fue la más velada de la hisoria reciente. Obama reforzó la política imperial de Reagan, Bush y Clinton con bombardeos a civiles desarmados. En su gran mayoría los cautivos en Guantánamo (Cuba) no pertenecían a Al Qaeda, ninguno fue juzgado y varios confesaron bajo tortura.

La vigilancia de las comunicaciones entre la población es tanto masiva como selectiva. Jamás sirvió para prevenir el TERRORISMO, es una herramienta de manipulación diplomática, de espionaje económico e influencia social.

La publicación de Wikileaks de marzo de 2016 contenía los correos electrónicos entre Hillary Clinton —candidata a la presidencia de los USA— y John Podesta, su jefe de campaña, y Debbie Wasserman Schultz, presidenta del Comité Nacional Demócrata; revelando que la Fundación Clinton recibió millones de dólares en donaciones de los GOBIERNOS DE ARABIA SAUDITA y de CATAR, patrocinadores de ISIS.

Cuando fue secretaria de Estado, Hillary Clinton aprobó una millonaria venta de armas a Arabia Saudita. La monarquía saudí invadió YEMEN en 2015 y causó hambrunas, una epidemia de cólera y 60 mil muertos. Además, Hillary Clinton planeó la guerra en LIBIA, que derivó en un semillero del yihadismo, en el robo de arsenales por milicias rebeldes, el éxodo masivo de emigrantes, y 40 mil muertos. Durante las primarias del Partido Demócrata, Clinton obtuvo con anticipación las preguntas de los debates; y junto con la dirección de su partido BOICOTEÓ LA CAMPAÑA DE BERNIE SANDERS.

El periodista y escritor argentino César Ramiro Vásconez, en su precitado artículo, sostiene que Wikileaks publicó en 2015 los correos electrónicos de Hacking Team, la empresa italiana que vendió a la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) el MALWARE PEGASUS para espiar a opositores y periodistas, especialmente al movimiento ecologista.

Por supuesto, que el haber «pisado tantos callos» con esas y más publicaciones, Assange fue demandado, llevando un brazalete electrónico desde su arresto domiciliario en 2010. En 2012, estando en libertad bajo fianza, obtuvo asilo político en la embajada de Ecuador en Londres, intentando evitar la extradicción a Suecia, y posterior extradicción a los EE.UU. Por lo que, el 11 de abril de 2019, Ecuador revocó su asilo.

Por su parte, DONALD TRUMP, antes de presentarse como candidato a la presidencia de los USA, quien se enorgullece de sus vínculos con la oligarquía rusa y la monarquía saudita, PIDIÓ LA PENA DE MUERTE para Assange.

Por lo que, desde entonces: LA ADMINISTRACIÓN DE TRUMP PRETENDE ACABAR CON LA POCA PRENSA LIBRE QUE AÚN QUEDA; AL INCRIMINAR SIMULTÁNEAMENTE AL PERIODISTA Y A LA FUENTE QUE LE BRINDÓ LA INFORMACIÓN.

Aún con todo lo negativo de quienes precedieron en la presidencia a Donald Trump —como los señalados, líneas arriba—, se quedan cortos ante la absurda política nacional e internacional, ante la patologica geopolítica que desde su primer cuatrienio ha venido aplicando el más nefasto corolario de la DOCTRINA MONROE «yanqui»: TRUMP.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el pueblo estadounidense no había vivido una cricis socioeconómica y política tan severa, como la que están sufriendo con la administración de su actual mandatario. Lo peor: los pueblos del mundo están rechazando abiertamente el esquisofrénico papel de POLICÍA DEL MUNDO que de manera bélico-militar y comercialmente, insiste en asumir el personaje tildado «naranja».

Al interior de los propios EU, han sido enérgicas y multitudinarias las protestas públicas de anglosajones, así como de comunidades migrantes, sin distinción alguna. Como la manifestación que se acaba de realizar en todo el territorio «gringo» por más de siete millones de inconformes ante la guerra provocada por Trump, contra IRÁN, PALESTINA, CUBA y Venezuela.

Así, tal parece que renace la heorica y reconocida actitud del «legendario» boxeador Casius Clay, que prefirió la cárcel antes de ir a una guerra (Vietnam) a matar inocentes; pues, a estas alturas son ya centenares de soldados —incluyendo oficialidad— tanto de USA como de Israel, que se niegan a participar en guerras injustas, exponiendo sus vidas.

El colmo: la OTAN se está dividiendo y se le escapa de las manos al actual prepopente y soberbio mandamás «yanqui». Por lo pronto, Francia, España e Italia reprueban las operaciones militares de USA e ISRAEL contra IRÄN.

Asimismo, distinguidos personajes de la política estadounidense como el senador progresista-socialdemócrata BERNIE SANDERS y el actor ROBERT DE NIRO, coinciden con millones de estadounidenses en su firme exigencia durante la marcha: «No Kings». «Es hora de decir NO a TRUMP. YA BASTA. Este es nuestro país. Aquí no tenemos reyes. Esta guerra es una violación al Derecho Internacional».

(1- Revista de la Universidad de México, Ágora, Núm. 845, Nueva Época, feb-2019).