Francisco Barrio Terrazas fue un destacado líder de una revolución ciudadana. Como alcalde de Ciudad Juárez hizo un buen trabajo. Su popularidad fue creciendo rápidamente y fue la cabeza de esa insurrección civil y ganó a pulso la candidatura a la gubernatura. Ese fue el resultado de varios factores: una desbordada inflación económica, un rompimiento interno del PRI, una cerrazón política del gobierno de Miguel de la Madrid, un descontento social generalizado y así fue el abanderado natural en 1986. Su carisma, don de palabra, discursos abiertos y valientes lograron aglutinar a empresarios, trabajadores, clases media e inclusive a personas humildes.
Después de una muy buena campaña ganó las elecciones, pero, el gobierno federal se negó a que hubiese un gobernador de oposición y el fraude se presentó. Barrio debió haber sido el primero. Se dice que el mismo Fernando Baeza quiso reconocer la derrota, pero debió obedecer al presidente. Para la toma de posesión –en el Gimnasio MBA- el ejército tomó la ciudad. Incluso en el campus universitario colocaron tanquetas. Miguel de la Madrid asistió al evento y no dijo ni media palabra y se regresó de inmediato a la Ciudad de México. Desde la campaña –por medio de claxon- se hizo famosa la clave 7 que era la versión de “Baeza no, Barrio sí”. La Universidad Autónoma de Chihuahua era 100% priista y yo, como empleado de mi alma mater, asistía a los mítines, pero no podía hacerlo abiertamente, aunque sí coloqué banderas del Partido Acción Nacional en mi auto.
En 1992 fue nuevamente candidato. El partido tricolor permitió que Baeza nombrara a su aspirante, Jesús Macías. Los seis años del gobierno de Fernando Baeza no bajó la efervescencia política. Las reuniones de Barrio llenaron plazas en todo el estado sobre todo en los principales municipios.
Para evitar que el PAN tuviese representantes en todas las casillas legislaron que los representantes de casilla fuesen vecinos del distrito. Un día tocaron la puerta, era un reclutador del PAN que me invitó a vigilar los intereses de Barrio. Muchísimos intuíamos que en esta ocasión las ganaría con una enorme diferencia. Iba a negarme, pero mi hijo, un niño politizado de 7 años estaba presente y me dijo “acepta papá, tú has dicho que debemos defender la democracia”. Ante esta frase acepté y comprometí a mi vecino para que me acompañara. Aceptó, tomamos los cursos y nos enviaron a una casilla de la colonia 2 de octubre donde nos presentamos con nuestros nombramientos.
El periódico Novedades publicaba en primera plana fotos de los mítines, pero cuando todavía la gente iba llegando. El candidato nos instruyó en no comprar ese diario ni que consumiéramos productos que ahí se anunciaban. Los paquetes del Novedades estaban prácticamente completos. Los supermercados publicitados en ese medio de información sufrieron las consecuencias. Las señoras llenaban los carritos con perecederos y luego los abandonaban en los pasillos.
Fue una jornada pacífica, llena de entusiasmo. Podría decir que alegre, entretenida y hasta divertida. Los funcionarios electorales y representantes de casilla nos condujimos con civilidad respetuosa y amistosa. Esa urna no nos dio un resultado favorable. Me correspondió llevar las actas a las oficinas del PAN. Cuando llegamos había un ambiente de fiesta. Todos me preguntaron cómo nos había ido. “Perdimos” y me replicaban “ni modo” pero vamos ganando de calle en Juárez, Delicias, Parral, Ojinaga, Cuauhtémoc y Chihuahua. Es decir, donde vivía el 75% de la población del estado. Había músicos que amenizaban el ambiente y ahí nos quedamos hasta la media noche. Por fin Barrio se hizo presente e informó que el triunfo estaba en nuestras manos. El júbilo se desbordó. Cuando pasaban las patrullas municipales y estatales la gente les gritaba “ya son libres” y ellos contestaban “también nosotros votamos por Barrio”.
Ante la avalancha de votos para el PAN fue imposible revertir la victoria azul. El tema de campaña del cambio fue fundamental. Si hablabas por teléfono al PAN te contestaban “Barrio Gobernador”.
Finalmente tomó posesión, pero su mandato no fue lo que el pueblo esperaba. Por ello, en las elecciones intermedias le dimos la espalda y el PRI obtuvo la mayoría en el Congreso. Para elegir el candidato para conservar la gubernatura las diferencias políticas e ideológicas trajo como consecuencia que PAN perdiera la unidad partidista y el PRI ganó las elecciones.
Chihuahua fue la vanguardia de un movimiento civil pacífico. Estábamos armados de valor cívico. Esta fue mi experiencia en ese proceso.
Mi álter ego ya tiene sus propósitos para el 2026: no hacer propósitos. ¡Feliz año!
Opinión
Miércoles 31 Dic 2025, 06:30
Francisco Barrio
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Rafael Soto Baylón