Ciudad de México.- El trabajo artesanal de Elvis Guerra llegó primero a Palacio Nacional. Tres días después, balas disparadas por criminales impactaron en su casa.
La noche del 15 de septiembre, Claudia Sheinbaum apareció en el balcón presidencial para encabezar el Grito de Independencia ataviada con una prenda de flores bordadas a mano por artesanas de Juchitán.
Las manos detrás de aquel trabajo textil fueron de Elvis Guerra, poeta, traductor, artesano muxe y fundador de Creaciones Biulú, un taller surgido tras el terremoto de 2017 y dedicado a los textiles tradicionales del Istmo de Tehuantepec.
El bordado de la prenda presidencial había requerido aproximadamente dos meses y, mientras su trabajo iba rumbo a Palacio Nacional, el cobro de piso afectó al artesano muxe.
El 8 de agosto, Guerra recibió una exigencia que lo descolocó. Los mensajes intimidatorios habían comenzado antes, pero aquel día, según reconstruyó, la amenaza se convirtió en una extorsión directa: debía entregar 200 mil pesos.
No hubo negociación. Elvis tenía otro negocio familiar en marcha, un salón de fiestas que estaba por abrir en Juchitán. Los mensajes continuaron mientras él salió del país para presentar un libro en Europa.
Regresó a Oaxaca y siguió adelante con el proyecto. El 15 de septiembre, mientras los bordados de su taller aparecían frente a miles de personas reunidas en el Zócalo y millones de espectadores de la ceremonia presidencial, Elvis seguía bajo amenaza.
Dos días después, el jueves 17 de septiembre, inauguró el salón de eventos. En su cumpleaños y en compañía de decenas de sus familiares y amigos. Unas 24 horas después llegó la represalia. Alrededor de las 22:00 horas del viernes 18 de septiembre, una motocicleta entró al Callejón Enrique Jiménez, en la Novena Sección de Juchitán.
A bordo viajaban dos personas. Frente a la vivienda de Guerra realizaron disparos contra la fachada y escaparon. La Fiscalía de Oaxaca recuperó tres casquillos percutidos e imágenes de los agresores, identificados inicialmente como un hombre y una mujer. Las primeras investigaciones establecieron como línea del ataque la extorsión.
El mensaje no terminó con los disparos. Guerra relató que los extorsionadores volvieron a comunicarse y presentaron el ataque como un "regalo de cumpleaños". La exigencia de los 200 mil pesos seguía vigente.
El 19 de septiembre, Elvis decidió hacer pública la historia y publicó un video.
Ya no habló sólo de las amenazas contra él y su familia. Colocó su caso dentro de un problema que, sostuvo, padecía Juchitán desde tiempo atrás: el cobro de piso contra comerciantes y sus familias, mientras otros juchitecos abandonaron el municipio por miedo a denunciar.
"Nos tirotearon la casa y nos amedrentaron", denunció el artesano muxe al demandar la intervención directa de la Presidenta Sheinbaum.
También llamó al Gobernador de Oaxaca, el morenista Salomón Jara, a atender la situación de violencia del municipio. El caso evidenció una práctica que las autoridades ya investigaban.
La red delincuencial que posteriormente fue relacionada con la captura del Alcalde de Juchitán, Miguel Sánchez Altamirano, "Quetu", no estaba señalada sólo por vender droga o cometer homicidios: el cobro de piso era una de sus actividades centrales.
Las investigaciones federales y estatales describieron una estructura dedicada a extorsionar a comerciantes y empresarios, además de narcomenudeo, tráfico de personas y homicidios con el componente de una protección desde estructuras públicas.
El Gabinete de Seguridad informó que sus indagatorias habían detectado "esquemas de protección" que habrían facilitado las operaciones de grupos criminales en Juchitán. Las autoridades identificaron esa estructura con "Los Cromos", célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y colocaron al propio Alcalde dentro de ella.
Sánchez Altamirano fue señalado por haber brindado, desde el Ayuntamiento, cobertura política y económica al grupo, además de facilitar información de las cámaras de vigilancia sobre la presencia de corporaciones estatales y federales.
También fue señalado por su presunta intervención en el cobro de piso a empresarios, cadenas comerciales y pequeños y medianos negocios de Juchitán, así como por la compra de armas y la protección de casas utilizadas para el tráfico de migrantes.
La estructura tenía además una red en las calles.
Alberto de la Paz López, identificado como "La Parca", fue señalado por autoridades como operador de una red de mototaxis relacionada con narcomenudeo, extorsiones, homicidios y traslado y extorsión de migrantes.
Las autoridades también le atribuyeron utilizar a mototaxistas para realizar actos de presión cuando integrantes del grupo eran detenidos.
La denuncia del artesano aceleró la presión sobre el caso. Sheinbaum habló con él, mientras el Gobierno de Oaxaca le proporcionó protección y el asunto escaló al ámbito federal.
Cuatro días después de los disparos, el Gobernador Jara reconoció públicamente que las autoridades ya tenían información sobre extorsiones contra empresarios y habitantes de Juchitán.
El miércoles 23 de septiembre, cinco días después de que la motocicleta apareció frente a la casa del poeta muxe, fuerzas federales desplegaron un operativo en Juchitán para arrestar al Alcalde Sánchez Altamirano y a otro presunto operador.
Ese mismo día, Elvis volvió a encontrarse con el poder federal. Fue recibido en Palacio Nacional por Sheinbaum y por el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Con presuntos dos cabecillas de Juchitán detenidos.