La falta de solución a problemas como la impunidad, la represión y la desigualdad social mantiene vigentes las condiciones para un levantamiento armado en México, consideró Efrén Cortés Chávez, ex integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
Al participar en el homenaje por el 17 aniversario del asesinato del comandante Ramiro, Cortés sostuvo que el Gobierno de la llamada Cuarta Transformación tampoco ha resuelto los problemas del País.
El acto se realizó frente a la tumba de Omar Guerrero Solís, conocido como el comandante Ramiro, en el que activistas colocaron una ofrenda floral. Entre los asistentes estuvieron Micaela Cabañas, hija del comandante del Partido de los Pobres, Lucio Cabañas; Itzel Diana Hernández; Florentina Rosario Morales, esposa del fallecido Bertoldo Martínez; Antonio Pérez, Marcos Paz y el abogado Javier Vázquez.
Guerrero Solís tenía 35 años cuando fue asesinado, en noviembre de 2009, en la comunidad de Palos Grandes, municipio de Ajuchitlán del Progreso, en la región de Tierra Caliente. De acuerdo con Cortés, el responsable fue Cayetano Alvarado Palacios, alias "El Cuche Blanco", quien se había infiltrado en la guerrilla y formaba parte de un grupo paramilitar al servicio de caciques del PRI.
En un comunicado difundido en 2009, el ERPI atribuyó el asesinato de Ramiro a fuerzas paramilitares del Estado.
Cortés recordó que Ramiro encabezó una columna de guerrilleros de la Sierra de la Costa Grande durante la primera aparición pública del Ejército Popular Revolucionario (EPR), en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, el 28 de junio de 1996.
"Yo iba en una columna de compañeros que estábamos en la región de la Montaña", relató Cortés, quien fue detenido y torturado junto con otras 21 personas durante la masacre de El Charco, en junio de 1998. Él y Ericka Zamora, también detenida en ese operativo militar, permanecieron cuatro años en prisión.
Antes de la masacre, un grupo de guerrilleros encabezado por Jacob Silva Nogales, alias el comandante Antonio, se separó del EPR y formó el ERPI.
"Ramiro no era de una universidad, era campesino, era gente del pueblo, era un revolucionario", expresó Cortés.
También recordó que, meses antes de la aparición pública del EPR, los integrantes de las columnas guerrilleras permanecieron en la sierra para preparar el acto y enfrentaron dificultades para conseguir alimentos. Ramiro, contó, salía a cazar víboras de cascabel para compartirlas con sus compañeros.
"Eso hablaba de su generosidad del comandante Ramiro", dijo.
Cortés calificó como triste la forma en que fue asesinado y afirmó que el guerrillero representaba un objetivo para los aparatos de inteligencia por considerarlo un problema de seguridad nacional.
Sobre la masacre de El Charco, reconoció que los guerrilleros pudieron haber cometido errores al no tomar medidas de protección, pero advirtió que en la lucha revolucionaria esas fallas pueden costar vidas.
"¿Me dicen que en El Charco cometimos un error? Yo digo que sí, pero esos errores en la lucha revolucionaria cuestan vidas", indicó.