CIUDAD DE MÉXICO— El Senado de México aprobó la noche del jueves por la vía rápida una reforma constitucional que aplaza para 2028 la segunda fase de las elecciones judiciales y depura la selección de candidatos a jueces que fue criticada en la votación del año pasado, cuando personas cercanas al partido gobernante resultaron electas para la Suprema Corte y otros tribunales.

En un debate que se resolvió en cuestión de horas, el partido gobernante Morena y sus fuerzas aliadas aprobaron, con 86 votos a favor y 40 en contra la iniciativa promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum para hacer algunos cambios a la controversial reforma judicial del 2024 que impulsó su antecesor, Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), que implicó una reestructuración total de la judicatura mexicana.

La aprobación se dio el mismo día en que la mayoría oficialista de la Cámara de Diputados avaló los cambios constitucionales en una maratónica sesión.

Para especialistas y opositores, la iniciativa de Sheinbaum busca corregir las fallas que salieron a relucir en la primera reforma y los comicios del 2025, en los que los mexicanos eligieron por primera vez unos 2.600 jueces federales y locales en medio de un gran desinterés de la población y el desconocimiento de los candidatos, lo que derivó en una participación de apenas el 13%.

La votación fue criticada porque muchos de los jueces, magistrados y ministros que resultaron electos son cercanos a Morena, lo que planteó dudas sobre la independencia de la judicatura en México.

La nueva reforma contempla que la segunda fase de los comicios judiciales se lleve a cabo el 4 de junio de 2028. En la votación se elegirán otros 800 jueces y magistrados federales y 2.800 jueces estatales.

También se prevé la creación de una comisión coordinadora, integrada por representantes de los comités de evaluación de los tres poderes públicos, la cual se encargará de verificar el cumplimiento de los requisitos legales de candidatos y establecer los mecanismos de selección.

La reforma reduce a cuatro el número de aspirantes por cargo, y se prevé un sorteo público para dejar las opciones en apenas dos.

Uno de los cambios que generó más controversia fue el promovido por el diputado oficialista Sergio Gutiérrez, el cual permitió a los magistrados del Tribunal Electoral participar como candidatos en 2028. La iniciativa recibió objeciones de oficialistas y opositores, quienes señalaron que podría extender la permanencia de esos jueces en su cargo por 17 años.

Contra la injerencia extranjera

La cámara también aprobó el jueves una reforma que le permitirá al Tribunal Electoral de México invalidar comicios cuando existan indicios de “intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir en las preferencias o en los resultados electorales”, según señala el texto de la iniciativa.

El coordinador de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, afirmó que la propuesta busca “proteger las elecciones nacionales”, de forma similar a como ocurre en Estados Unidos y otros países. Pero expertos y opositores sostienen que es “ambigua”, que será difícil de comprobar la injerencia extranjera en una votación, y podría utilizarse para desestimar resultados electorales con base en criterios subjetivos.

Horas después, Monreal anunció el retiro de una propuesta de reforma de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, la cual se emplearía para reglamentar la reforma constitucional sobre la injerencia extranjera en las votaciones.

El diputado dijo a la prensa que decidió retirar la iniciativa porque ya no da tiempo de utilizarla para los comicios legislativos y regionales de 2027, y agregó que en los próximos meses podría retomarla para aplicarla en las elecciones presidenciales de 2030.

Monreal promovió la iniciativa tras la crisis interna que se generó a finales de abril, luego de que la fiscalía de Nueva York acusó de narcotráfico a 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos —entre ellos el gobernador del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, del partido Morena—, lo que alentó las críticas de la oposición a esa fuerza política y a Sheinbaum. Algunos consideraron el proceso como un intento de Estados Unidos de intervenir en la política mexicana.

“En la circunstancia actual, con esta ofensiva que estamos viendo desde afuera, es importante que quede claro que en México decidimos los mexicanos”, declaró la mandataria a periodistas. Acotó que sectores de derecha han arreciado las críticas contra el país ante la cercanía de las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos.