La Coordinación para la Construcción de Paz en la Montaña Baja afirmó que las comunidades de esa región de Guerrero se encuentran bajo control tras la ola de violencia registrada a principios de mes y atribuida al grupo delincuencial "Los Ardillos".
"Desde la intervención institucional, no se han registrado nuevos hechos de violencia en las comunidades atendidas, pese a diversa información difundida en redes sociales, misma que ha sido desmentida oportunamente", aseguró la Coordinación en un comunicado.
La instancia, instalada apenas ayer por la Secretaría de Gobernación en instalaciones de la Guardia Nacional, señaló que fueron restablecidos los servicios de salud y comunicación, así como el abasto de insumos de primera necesidad en comunidades de la zona. Añadió que se mantiene atención médica y acompañamiento psicológico para las víctimas.
Precisó que continúa un despliegue de más de mil 200 elementos del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía estatal, además de 12 Bases de Operaciones Interinstitucionales distribuidas en comunidades y corredores estratégicos de la región.
"En materia de procuración de justicia, la Fiscalía General de la República y la Fiscalía General del Estado mantienen actos de investigación para esclarecer los hechos y lograr resultados con consecuencias jurídicas contra quienes hayan atentado contra la población", indicó.
'La paz no se construye desde las ausencias'
Por su parte, el Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello expresó su preocupación por la decisión de nueve presidentes municipales de retirarse de las Mesas de Construcción de Paz.
En un pronunciamiento, la organización señaló que comprende el "cansancio, frustración y la exigencia legítima de resultados eficaces" por parte de las autoridades municipales; sin embargo, advirtió que la ausencia de los alcaldes en estos mecanismos de diálogo no puede convertirse en respuesta frente a una problemática que exige mayor coordinación y compromiso colectivo.
Entre los alcaldes que anunciaron su salida de las Mesas de Construcción de Paz se encuentran Micaela Manzano Martínez, de José Joaquín de Herrera; Khalia Areli Ramos Decena, de Zitlala; Ángel Aguilar Romero, de Acatepec; Alberto Michi Campos, de Tixtla; David Astudillo Morales, de Quechultenango; Pedro Ojeda Reyes, de Ahuacuotzingo; Gerardo Mosso López, de Mochitlán; Jesús Vázquez García, de Mártir de Cuilapan, y Guillermo Matías Barrón, de Atlixtac.
El Centro Minerva Bello subrayó que las Mesas de Construcción de Paz no pertenecen a una sola autoridad ni a un solo nivel de gobierno, sino que representan un instrumento de coordinación institucional para construir rutas de atención y respuesta ante la inseguridad, los desplazamientos forzados, las amenazas y la violencia que afecta a miles de familias guerrerenses.
"Debilitar estos espacios significa reducir las posibilidades de interlocución y dejar a las comunidades con menos herramientas para exigir soluciones", expuso la organización en el documento difundido en redes sociales.
El organismo defensor de derechos humanos pidió a las autoridades reconsiderar su decisión y fortalecer los mecanismos de diálogo y participación institucional para garantizar respuestas concretas a las comunidades afectadas.
"La paz no se construye desde las ausencias; se construye desde la responsabilidad compartida y la permanencia junto al pueblo", concluyó el pronunciamiento.