Un escenario de "apretón fiscal" conllevaría en los hechos a medidas de "terrorismo fiscal", advirtió el senador Ricardo Anaya.

"Eso que hoy llaman eficiencia recaudatoria tiene nombre y apellido: se llama terrorismo fiscal, y lo van a padecer los que sí pagan", previó el jefe de la bancada blanquiazul.

En su edición de este viernes, REFORMA informó que las empresas avizoran un "apretón fiscal" para la confección del presupuesto de egresos 2027.

Así como están endureciendo las medidas contra el lavado de dinero, se prevé que el próximo año la Secretaría de Hacienda y el SAT sean más intensos en acciones contra la evasión fiscal, el contrabando, recuperación y cobro de adeudos fiscales anteriores, así como el pago de impuestos.

En entrevista, el ex candidato presidencial explicó que Acción Nacional respalda el combate a la evasión, a la facturación falsa y al contrabando.

"Pero fiscalizar no es extorsionar. El artículo 31 constitucional exige contribuciones proporcionales y equitativas, no auditorías selectivas ni bloqueos de sellos digitales usados como palanca de presión contra empresas que no pueden defenderse.

"Y hay una incongruencia que este Gobierno no puede esquivar. Nos hablan de huachicol fiscal mientras las redes de contrabando de combustible operaron durante años con protección desde adentro. Que no vengan a apretarle el cuello a la farmacia, a la ferretería y al empresario mediano cuando el boquete más grande de las finanzas públicas lo abrieron la corrupción y el barril sin fondo de Pemex".

Desde la perspectiva de Anaya, el problema de México no es que se recaude poco: es que se gasta mal y se endeuda de más.

"Este Gobierno heredó el déficit más alto en décadas y una deuda pública que no ha dejado de crecer, y ahora pretende que la empresa mexicana pague la factura de esa indisciplina. Esa es la verdadera razón del apretón, y por eso las calificadoras siguen exigiendo una consolidación fiscal creíble".
De cara a la discusión del paquete presupuestal, el senador adelantó que su bancada exigirá "certeza jurídica y respeto pleno a los derechos del contribuyente frente al SAT; una trayectoria clara de reducción del déficit y de la deuda; y transparencia total en el gasto, empezando por Pemex. México no necesita más miedo. Necesita más inversión. Y el miedo espanta a la inversión".