Cd. de México.- En el arranque de las entrevistas para la designación de consejeros del INE, dos de los aspirantes defendieron su preparación frente a las críticas que los señalan por ser afines al oficialismo y a la propia presidenta del organismo electoral, Guadalupe Taddei.

Jesús Octavio García González, quien pasó de ser proveedor de materiales electorales a manejar el dinero del organismo y con un procedimiento abierto ante la Contraloría Interna por conflicto de interés, aseguró que antes de ostentar un cargo en el Instituto tuvo formación operativa en la materia.

"El primer trabajo que tuve fue como auxiliar técnico de desarrollo y seguimiento hace muchos años -hace veintitantos años- después fui coordinador de asesores del Consejo General y después fui director de prerrogativas y partidos políticos, y esta parte que tú comentas, la que prefiero no responderte, para no contaminar este proceso", declaró al salir del encuentro.

García González obtuvo 86 de 100 puntos en el examen escrito, para el que, afirmó, se preparó estudiando y admitió que su desarrollo fue complejo.

"Fue un examen complicado, difícil, donde tenías sí o sí que demostrar conocimiento especializado en la materia", señaló.

En tanto, Bernardo Valle Monroy, quien fue uno de los asesores de la Secretaría de Gobernación para la redacción de la reforma electoral y ex consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), atribuyó su calificación casi perfecta a su vigencia, trayectoria y experiencia en la prueba.

"No es para mí una sorpresa estar dentro de las calificaciones más altas, hace tres años -si tuvieran la oportunidad de revisar ustedes los resultados del examen- de 80 preguntas que hizo el anterior Comité Técnico de Evaluación, yo contesté 77, entonces ahora nada más mejoré dos preguntas más y obtuve esa calificación", alegó.

Luego que ayer la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, expresó su preocupación frente a las voces que advierten que el examen pudo haberse filtrado, Valle sostuvo que la única ventaja que ha tenido es ser servidor público en la materia.

"Es importante que se pruebe. En mi caso, yo puedo de manera clara y contundente decir que no recibí ninguna orientación, pues fue el esfuerzo, fue la dedicación de día con día, de desvelarse para prepararse y afortunadamente tuve la oportunidad de sacar el examen, pero para quien guste: la ventaja de mi persona y de muchas de las personas que participamos en el proceso, es que hemos sido servidores públicos", dijo.

Añadió que pese a su cercanía con la reforma electoral, su aspiración no representa ningún conflicto de interés, puesto que nunca tomó alguna decisión.

Mientras que Patricia Avendaño, presidenta del Instituto Electoral de la CDMX, negó que la democracia pueda abaratarse, sino que a través de una revisión se deben detectar los puntos de fuga en torno a gastos innecesarios.

"La democracia hay que valorarla en función de lo que nos permite tener paz social, de lo que nos permite tener una transmisión pacífica del poder y no en función de cuántos pesos gastamos en ello. Lo que nosotros recibimos en beneficio es muchísimo mayor de lo que se gasta", aclaró.

No obstante, indicó que la austeridad puede ser aplicable a través de un análisis sobre lo que se gasta y la forma en que se hace para abatir egresos que no son indispensables.
Las entrevistas se desahogarán a puerta cerrada, del 14 al 16 de abril, en el Salón Protocolo del Edificio C, en modalidad presencial o virtual.