Chihuahua, Chih.- A sus 15 años, Ian Pablo Gil Ramos ya forma parte de la comunidad estudiantil de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), donde actualmente cursa el primer semestre de la Licenciatura en Administración Gubernamental, antes denominada Licenciatura en Administración y Gestión Pública.
Ian cuenta con un coeficiente intelectual de 143 y llegó a la universidad después de una trayectoria académica en la que avanzó varios grados escolares antes de la edad habitual.
En su examen de admisión obtuvo una puntuación de 1174, dentro de una escala de 700 a 1300 puntos, resultado que, según explicaron sus padres, correspondió a la puntuación más alta del proceso, aunque puede ser compartida por otros aspirantes.
El joven explicó que su adaptación a la universidad ha sido positiva y que la diferencia de edad con sus compañeros no representa una dificultad para él. Señaló que convive con ellos de manera natural y que se siente integrado, pues desde pequeño ha tenido experiencias de convivencia con personas de distintas edades, principalmente por sus actividades musicales.
El ingreso a la UACH ocurrió después de un periodo de preparación particularmente corto. Sus padres relataron que Ian solamente tuvo nueve días para estudiar para el examen de admisión, ya que al mismo tiempo estaba terminando la preparatoria y cumplía con actividades del Conservatorio, entre ellas exámenes, ensayos y presentaciones de piano y violín.
Incluso, señalaron que no alcanzó a estudiar todos los temas de la guía que recibió para prepararse. La noche anterior al examen todavía repasaba y resolvía operaciones, mientras que al día siguiente acudió a presentar la evaluación. Días después recibió la noticia de que había sido aceptado.
Sus padres explicaron que desde pequeño mostró facilidad para aprender. Relataron que aprendió a leer antes de los cuatro años y que desde el kínder sus maestras observaron que terminaba rápidamente las actividades escolares y requería mayores retos. También participó desde temprana edad en el concurso del Quijote, llegando a distintas etapas, incluida la estatal.
A partir de esas observaciones comenzó el proceso para adelantar grados escolares. Ian cursó primero y segundo de primaria de manera conjunta y posteriormente continuó avanzando hasta terminar la primaria y secundaria a una edad menor a la habitual. Sus padres aclararon que no buscaron presionarlo, sino permitirle avanzar de acuerdo con su propio ritmo de aprendizaje.
La formación académica no ha sido su único interés. La música ocupa una parte importante de su vida. Ian ha estudiado piano y actualmente practica violín, instrumento con el que busca continuar desarrollándose. Sus padres recordaron que desde niño participó en presentaciones y recitales y que incluso llegó a aprender algunas piezas en pocas clases.
También tiene facilidad para los idiomas. Sus padres explicaron que aprendió inglés principalmente de manera autodidacta y que con el tiempo llegó a dominarlo, al grado de apoyar a su familia como traductor. Además, tuvo un acercamiento al francés y actualmente busca continuar aprendiendo ese idioma.
Fuera de las actividades académicas y musicales, Ian tiene una afición particular por las plantas y los animales. Explicó que disfruta observar las especies que aparecen alrededor de su casa y después investigar qué son. Entre los animales que ha encontrado menciona libélulas, mantis religiosas, caracoles, grillos y pequeñas abejas.
Ian señaló que este interés surgió de manera gradual y actualmente es una de las cosas que más disfruta. Aunque por ahora su carrera está enfocada en la administración pública, no descarta que en el futuro pueda estudiar algo relacionado con las plantas, los animales o la ecología.
Sobre su elección profesional, explicó que decidió estudiar Administración Gubernamental porque quiere contribuir a mejorar su entorno. Señaló que le gustan las matemáticas, pero también tiene interés por el aspecto humanista y por diferentes áreas del conocimiento.
Sus padres destacaron que siempre han procurado que Ian tenga actividades más allá de lo académico, tanto para desarrollar sus capacidades como para convivir con otras personas. Entre sus experiencias recuerda incluso el llamado “Club de las Piedras”, que formó con un amigo después de una actividad en la que tenían que buscar papeles debajo de piedras.
Ahora que ya es universitario, Ian mantiene sus distintas pasiones mientras comienza una nueva etapa. A otros niños y jóvenes que tienen intereses que pueden parecer poco comunes, les recomendó no abandonarlos.
“Que sigan sus sueños, que si es algo bueno, adelante; que hagan lo que les nazca del corazón”, expresó Ian.