Un grupo de habitantes del Club San Francisco denunciaron que el Consejo de Administración ha renunciado a cuidar a la fauna que vive dentro del residencial, al prohibir que alimenten a los animales e incluso sospechan que alguien pudiera estar envenenando gatos.

Integrantes del Comité de Vecinos en Pro de la Fauna explicaron que desde hace un año tuvieron la iniciativa de velar por los gatos, perros, patos, ardillas y otros animales que hay en el club.

De acuerdo con la denuncia hecha llegar a El Diario por integrantes del colectivo, durante esos 12 meses lograron esterilizar y vacunar a varios de los gatos que deambulan por el lugar, además de darles comida a éstos y otros animales.

Sin embargo, dijeron, con la llegada del nuevo presidente del Consejo en abril, a los vecinos les impusieron la prohibición de alimentar a la fauna, de lo contrario podrían ser sujetos a sanciones.

Estas advertencias son hechas llegar a los residentes mediante circulares y las pantallas instaladas en el club.

“Con el propósito de mantener un entorno limpio, seguro y saludable para toda nuestra comunidad, les informamos que queda estrictamente prohibido alimentar a animales que no sean de su propiedad y que habitan dentro de nuestro residencial, incluyendo perros, gatos, patos, ardillas y cualquier otra especie…

Se informa que toda persona que sea sorprendida alimentando animales ajenos dentro del residencial será acreedora da una sanción económica de conformidad con lo establecido en el Reglamento Interno y/o los acuerdo vigente de la comunidad”, dice uno de los avisos.

Los quejosos narraron que estos animales no tienen otra fuente de alimento; por ejemplo, los patos de los lagos artificiales que hay en el club no podrían sobrevivir si alguien no se hace cargo de ellos.

Además, cuando dan comida a gatos o perros lo hacen dentro del espacio de sus casas y no en áreas comunes.

Adicionalmente a esta situación, los denunciantes alertaron sobre el posible envenenamiento de mascotas. Expusieron que una vecina encontró a sus gatos en malas condiciones por lo que los llevó al veterinario, quien le confirmó que habían consumido alguna sustancia tóxica.

La muerte de estas mascotas los alarmó ya que desde hace tiempo se han percatado de que hay menos felinos en la zona y, aunque no tienen evidencia para probar la causa, tienen temor de que también hayan sido envenenados.

Subrayaron que tampoco tienen elementos para señalar a nadie por estos hechos, sin embargo consideraron que la actitud “antianimalista” de la directiva podría estar promoviendo conductas de maltrato.